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Rusia añora Yalta

Rusia añora Yalta

Rusia quiere al mismo tiempo ser y no ser parte de Europa. Esta contradicción refleja tanto los vaivenes del país en el cuarto de siglo transcurrido desde la caída de la Unión Soviética como los dilemas sobre su propia identidad colectiva (la idea rusa) y su lugar en el mundo.

Proletarios de todo el mundo, perdonadnos

Proletarios de todo el mundo, perdonadnos

“Proletarios de todo el mundo, perdonadnos”, se leía en una pancarta en el Moscú de Boris Yeltsin y yo, cuando oigo hablar de memoria histórica, pienso en ella y en aquellos campesinos andaluces que Ehrenburg vio lanzarse a pecho descubierto contra las trincheras enemigas al grito de “¡Viva Stalin!”. Ehrenburg cuenta también que un día fue a visitar a Koltsov a su oficina de Pravda y, entre otras cosas, hablaron de Teruel. De pronto, sin razón aparente, Koltsov lo condujo a un cuarto de baño y le dijo a media voz: “¿Quieres escuchar un chiste divertido? Dos moscovitas se encuentran. El primero: ¿Te has enterado, ha caído Teruel?. El segundo: ¿Y su mujer?”.

¿Por qué Vladímir Putin es tan querido en Rusia?

¿Por qué Vladímir Putin es tan querido en Rusia?

Más de dos tercios de los rusos han decidido reelegir a Vladímir Putin como su nuevo ‘Zar’ durante al menos, seis años más. Hasta 2024, Putin tendrá el tiempo suficiente para perfilar un legado que, a día de hoy, oscila entre  el papel de padre de la nación y la mano dura con sus enemigos y la oposición.

Un centro conmemorativo de las víctimas de Stalin se convierte en una tienda de lujo en Moscú

Un centro conmemorativo de las víctimas de Stalin se convierte en una tienda de lujo en Moscú

La Casa de los fusilamientos, cuyas paredes fueron testigos de las ejecuciones de presos políticos durante el estalinismo, está a punto de convertirse en una lujosa tienda de perfumes y ropa de marca, una transformación que denuncian grupos de historiadores y activistas. En el siglo XXI, pocos son los que se acuerdan de la función principal de esta casa ubicada en una céntrica calle de Moscú, a pocos metros de las cárceles de Lubianka, pero para muchos expertos en el periodo de las purgas de Stalin la idea es inconcebible.

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