The Objective
Crónicas disfrutonas

Una quiche «un pelín menos calórica»: cómo hacer el plato tradicional francés sin masa

«Teniendo en cuenta el queso, la mantequilla, la nata… por lo menos tiene 2 ó 3 calorías menos que una tradicional»

Una quiche «un pelín menos calórica»: cómo hacer el plato tradicional francés sin masa

Una quiche.

En casa de mi madre obraba una asistenta surrealista, como recién caída de un Dalí. Si Bréton la hubiera conocido la habría incluido en el Manifiesto como un modelo. Era de una sabiduría popular inagotable. Rara era la frase que no remataba con un refrán. Planchaba como los ángeles (¡incluso camisas con brillo!) y cocinaba, según supo luego mi madre (en casa no lo hacía), muy decentemente. Recuerdo un aforismo culinario copyright Castora (nuestra protagonista) que me viene a la cabeza cada vez que hago la «quiche pelín menos calórica»: «Si quiés que sepa, echa que duela». O, dicho de otro modo, ráscate el bolsillo y no racanees con los ingredientes porque no quedará tan rico.

El título del plato tiene su explicación. Está lejos de la moda de «Quinoa al aroma de Kimchi con Espuma de Algas», pero es que se me ocurrió buscando una -absolutamente necesaria- reducción de la ingesta calórica, tras unas navidades de -como Dios manda- excesos. La única diferencia con las quiches comme-il-faut es que no lleva masa de ningún tipo. (Era absolutamente necesaria: me amenazaban en casa con una ensalada de chirivías con ruqueta y pipas de girasol, aderezada con bien de limón y cilantro: o un horror semejante.) 

Lo curioso es que mi quiche tuvo un éxito inesperado de crítica y público y se ha convertido en un must de esta casa –que es la vuestra. Anótese:

  • 200g de beicon
  • 3 puerros (2 si son grandes)
  • 400ml de nata
  • 5 huevos
  • 150g de roquefort
  • Cinco cucharadas de queso parmesano (o grana padano) rallado
  • Sal, pimienta y una ralladura de nuez moscada.

Píquese el beicon en cuadraditos y los puerros, finos. Rehóguense los puerros (lo blanco, claro) y a media cocción añádase el beicon. Cuando la verdura transparente, añádanse el Roquefort en trozos, así como la nata, y dejar que el queso se disuelva. En un bol grande, pónganse los huevos batidos y todo lo anterior, conveniente y juiciosamente salpimentado (con un ralladito sexy de nuez moscada). 

De las cinco cucharadas de queso parmesano, añadir tres, y mezclar todo. Engrasar a fondo con mantequilla un molde adecuado (o sea, a conciencia, de lo contrario la masa tiene la enojosa tendencia a quedarse pegada al recipiente), verter el todo y espolvorear con el queso rallado que queda. Hornear cosa de tres cuartos de hora (horno precalentado a 180º): pinchando con un palillo, estará cuando éste salga limpio. Asegurarse de que queda gratinada, pero no quemada; puede ser necesario cubrirla con aluminio. 

Ya entendéis lo de «pelín calórica» y lo de «echa que duela»: Teniendo en cuenta la cantidad de queso, la mantequilla, el aceite y la nata que lleva, pues… por lo menos tiene 2 ó 3 calorías menos que una quiche tradicional. Eso sí: no lleva masa.

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