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Economía

BBVA vende dos nuevas carteras de impagos en Turquía para limpiarse ante la crisis del país

El grupo español suma 200 millones de pérdidas latentes con la toma reciente del 36% de su filial otomana Garanti por la caída de la cotización y de la lira

BBVA vende dos nuevas carteras de impagos en Turquía para limpiarse ante la crisis del país

BBVA ha vendido dos nuevas carteras de préstamos impagados en Turquía para limpiar el balance de su filial Garanti ante la crisis que vive el país y con el fin de ir deshaciéndose activos dañados. La franquicia del grupo español ha traspasado con estas operaciones créditos de tarjetas y de otra tipología con un nominal de 433 millones de liras (25 millones aproximadamente al cambio actual), según ha podido saber THE OBJECTIVE.

En concreto, la entidad ha transferido a Dünya un lote de 217 millones de liras (13 millones de euros), y otro a Birikim por un capital de 216 millones de liras (12 millones de euros). Con estas transacciones Garanti lleva a cabo un nuevo saneamiento del balance tras las ventas de diferentes carteras deterioradas a finales del año pasado por un importe de 92 millones.

BBVA está sufriendo en estos momentos un auténtico calvario por su apuesta turca. El grupo, tal y como adelantó este periódico, se va a anotar unas pérdidas de 324 millones por la hiperinflación de la economía otomana. Además, Garanti contribuirá con un resultado positivo prácticamente nulo durante todo 2022. Un efecto que podría extenderse hasta mediados de 2023, según lo avanzado por máximos directivos, el presidente Carlos Torres, y su consejero delegado, Onur Genç.

La inflación en Turquía ha escalado por encima del 70%, un nivel que está presionando los bolsillos de los ciudadanos y que ha vuelto a hundir a la zona de mínimos la moneda local frente al euro y el dólar. Esta situación tan delicada tiene lugar justo después de que BBVA haya incrementado su peso en Garanti, hasta alcanzar el 86% del capital, tras haber adquirido un 36% y desembolsar 1.410 millones de euros.

BBVA
El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, y el presidente, Carlos Torres

Minusvalías para BBVA con la opa sobre Garanti

A precios actuales, el paquete adquirido en la oferta pública para ostentar todos los títulos de la división turca tiene un valor de 1.200 millones, como consecuencia de la bajada tanto de la cotización como de la divisa. Por tanto, las minusvalías latentes acumuladas en solo mes y medio por BBVA por la participación tomada ahora suman algo más de 200 millones.

Los inversores están castigando a BBVA en bolsa por esta estrategia. De hecho, un informe reciente de RBC ha rebajado el precio objetivo para el grupo tras la menor contribución de Turquía y, por ende, a la inferior rentabilidad para los accionistas para el periodo de 2022-2024. Según los expertos de esta casa de análisis los retornos bajarán en un 7%, hasta 7.900 millones, incluyendo los programas de recompra de títulos.

La apuesta del grupo español por el mercado otomano viene de lejos y, a pesar de la incertidumbre reinante desde 2018, sigue en pie. Los responsables del banco consideran que la inversión es a largo plazo y que el potencial de crecimiento del país y de su filial es elevado.

Con la venta de las carteras dañadas, Garanti intenta mantener controlada la tasa de morosidad. Un ratio que subirá previsiblemente por la pérdida de poder adquisitivo de sus clientes y por la incertidumbre económica. De hecho, el año pasado ya pudo mantener a raya el ratio de insolvencias gracias a la colocación de créditos dañados en masa y también al efecto de un aumento de los saldos vivos crediticios. Sin embargo, los nuevos impagos que asumió se cuadruplicaron.

La filial otomana de BBVA, a cierre de marzo, registraba una morosidad del 5%, incluyendo los activos fallidos y las carteras deterioradas puestas a la venta para sanear el balance. El dato es inferior al cierre de 2021, cuando la tasa alcanzaba el 5,6%, y también a 2020, cuando se encontraba por encima del 6%.

Los reguladores siguen con cierta preocupación los acontecimientos de Turquía y los efectos que pueda tener sobre el segundo banco más importante de España. Pese a ello, el BCE no le puso reparos para aumentar su presencia en Garanti, en una operación que tenía como pretensión elevar la retención de dividendos y optimizar los recursos. Una doble intencionalidad que este año no podrá cumplirse, ya que la franquicia en el mejor de los casos obtendrá tímidos beneficios. No se descarta que la contribución final sea negativa, como ocurrió hace unos años con la filial argentina por la hiperinflación.

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