Bruselas lleva cinco meses sin aclarar si Teresa Ribera ocupa dos puestos incompatibles
La vicepresidenta primera ha cambiado su declaración de intereses tras desvelar TO que continuaba en otro organismo

La vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera. | Europa Press
La Comisión Europea lleva cinco meses sin responder a una pregunta del Parlamento Europeo sobre la compatibilidad de Teresa Ribera para ejercer simultáneamente como vicepresidenta primera y como copresidenta de la Comisión Global sobre Transiciones de Energía Limpia Centradas en las Personas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Una situación, desvelada por THE OBJECTIVE, que incumpliría el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) y el Código de Conducta de los miembros de la Comisión Europea.
El Partido Popular Europeo (PPE) preguntó sobre esta cuestión el pasado 31 de octubre de 2025, como así consta en el registro público de preguntas con respuesta escrita del Parlamento Europeo, pero hasta entonces no ha habido una contestación. Un escenario que quebranta el artículo 138 del Reglamento interno del Parlamento Europeo, que dice que «el destinatario responderá a las preguntas en un plazo de seis semanas (un mes y medio) a partir de su transmisión».

En un primer momento, Ribera señaló en su declaración de intereses del 20 de enero de 2025 que había acabado su actividad al frente de la comisión de este organismo internacional en noviembre de 2024. Es decir, el mes antes de su elección como vicepresidenta de la Comisión Europea, que tuvo lugar el 1 de diciembre de 2024. Las semanas previas a su designación, fuentes oficiales de la Comisión Europea aseguraron a este medio que, si Ribera fuese elegida, tendría que presentar una declaración de intereses que iba a ser supervisada por la presidenta Ursula von der Leyen.

Además, ella misma señaló en su declaración de intereses de septiembre de 2024, donde se posicionaba como candidata a la Comisión, que «en caso de ser designada, la actividad (copresidente de la Comisión Global sobre Transiciones de Energía Limpia Centradas en las Personas de la Agencia Internacional de la Energía) finalizaría antes del inicio del mandato». Sin embargo, en una declaración de interés reciente —publicada el 30 de enero de 2026—, la vicepresidenta primera ha cambiado su versión y ahora sí reconoce que codirige la comisión desde julio de 2024 hasta la actualidad.
Unos meses antes, el 28 de octubre de 2025, fuentes oficiales de la AIE reconocieron a este periódico que Ribera seguía como copresidenta de la Comisión Global sobre Transiciones de Energía Limpia Centradas en las Personas, algo que se podía comprobar en la propia página web de la comisión, donde aparecía al frente del organigrama, y cuyo perfil continúa en la actualidad.
En junio de 2025, la AIE, a través de la citada comisión, presentó «el Plan de acción para unas transiciones energéticas justas e inclusivas». Un documento, de casi cien páginas y donde aparece Teresa Ribera como copresidenta, que «desarrolla una guía para los gobiernos y otras partes interesadas sobre cómo diseñar e implementar transiciones hacia una energía limpia que sean justas e inclusivas».
En la misma situación que Ribera se encuentra el actual comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, que también llegó a ese puesto antes de ser nombrado por la Comisión, y que también incurre en ese conflicto de intereses. Ribera, como copresidenta de la comisión, facilita y orienta los debates de las reuniones en esta comisión mencionada y, además, desempeña un papel fundamental en la alineación del trabajo de la comisión con los foros internacionales más amplios, como las reuniones del G20 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP). Ha habido movimientos en el organigrama de la comisión y Ribera incluyó a la actual ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, entre los miembros.
La incompatibilidad
Tanto el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) como el Código de Conducta de los miembros de la Comisión Europea no permitirían a Teresa Ribera ser copresidenta de una comisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Así, el artículo 245 del TFUE indica que «los miembros de la Comisión no podrán, mientras dure su mandato, ejercer ninguna otra actividad profesional, retribuida o no. En el momento de asumir sus funciones, se comprometerán solemnemente a respetar, mientras dure su mandato y aun después de finalizar este, las obligaciones derivadas de su cargo y, en especial, los deberes de honestidad y discreción, en cuanto a la aceptación, una vez terminado su mandato, de determinadas funciones o beneficios». Cabe mencionar que Ribera no cobra por su trabajo en la AIE.
Además del citado artículo, otros dos del Código de Conducta de los miembros de la Comisión Europea refuerzan la imposibilidad de que Ribera compatibilice ambos cargos: «Los miembros deberán dedicarse plenamente al desempeño de sus funciones en interés general de la Unión» (artículo 2.1) y «los miembros de la Comisión no podrán ejercer ninguna actividad profesional, retribuida o no, o función pública, sea cual fuere su naturaleza, salvo las derivadas del ejercicio de sus funciones» (artículo 8.1).
