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Sociedad

León XIV clama desde Arguineguín que la dignidad humana «no tiene pasaporte»

El Papa pide compromiso y hospitalidad con los inmigrantes desde el puerto de la crisis de los cayucos en 2020

León XIV clama desde Arguineguín que la dignidad humana «no tiene pasaporte»

El Papa durante la ofrenda de flores en Arguineguín. | EFE

León XIV ha rebautizado el Puerto de Arguineguín. El muelle de la vergüenza se ha convertido este jueves en el muelle de la esperanza. La primera visita de un Papa al archipiélago ha servido para poner en el foco el drama de la inmigración, cuya acogida «no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a voluntarios». Robert Prevost ha alabado la dignidad de quienes llegan y pedido compromiso y hospitalidad a quienes les reciben. «La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera», ha clamado. Las menciones a la inmigración han sido constantes en su gira por España, pero aquí ha podido conocer de primera mano la realidad de un lugar que sigue supurando por la herida abierta en la pandemia, cuando en los 3.800 metros cuadrados que conforman el espigón se hacinaron más de 2.600 personas durante cuatro meses. Un símbolo de la deshumanización.

El agua golpea el casco de los barcos en Arguineguín (Mogán, Gran Canaria). Una letanía constante que oculta el eco de las 30.000 personas que perdieron la vida en los últimos cinco años intentando llegar a Canarias. Todos ellos han estado presentes en la visita de León XIV, que ha presidido al final de la ceremonia una ofrenda floral por todos aquellos que perdieron la vida en el mar. El acto, que ha durado hora y media, comenzó con la lectura del Evangelio y continuó con los testimonios de voluntarios, inmigrantes, víctimas de la trata y del capitán de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania, atracado en el muelle.

«Aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega. Nos pregunta si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar», ha recordado León XIV frente a un altar de la Virgen del Carmen.

Planes «serios» de acogida

El sofocante calor no ha impedido la ovación de las 2.000 almas que se encontraban en la explanada, según los organizadores. La bienvenida del Papa ha corrido a cargo del obispo de Canarias, José Mazuelos, que ha subrayado que Arguineguín es un lugar donde el dolor y la esperanza se entrelazan: «Su presencia aquí es una luz. Nadie es invisible. La indiferencia nunca es la respuesta». Luego ha recordado la precariedad de las embarcaciones y la ausencia de medios de rescate en alta mar.

Lo ha hecho ante la atenta mirada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, muy cuestionado en la pandemia por no dar respuesta a la crisis de los cayucos. Le acompañaban cuatro ministros: el canario Ángel Víctor Torres, Elma Saiz, Félix Bolaños y Margarita Robles. Su presencia ha animado a León XIV a exigirles vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes y protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad

Entre el público también estaba el presidente canario, Fernando Clavijo, que invitó al lehendakari, Imanol Pradales, a este simbólico acto. Los líderes de las dos regiones que más inmigrantes acogen. Juntos pidieron hace un año un plan integral de política migratoria en la Conferencia de Presidentes, un gran pacto para abordar un fenómeno estructural que sigue esperando respuesta. «He rescatado a más de 20.000 personas. Una cifra que duele, que no se olvida», se ha derrumbado el capitán de Salvamento Marítimo en la Guardamar Urania, que ha precedido el discurso de León XIV.

El Papa ha mostrado el anillo del Pescador y recordado que, hace dos milenios, Jesucristo llamó a Pedro para anunciarle que, a partir de ese momento, sería pescador de hombres. «Aquí, y en lugares como El Hierro, ese mandato adquiere una fuerza literal y dolorosa. Esa isla, pequeña en extensión, pero grande en humanidad, ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco. Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas».

Cumplir sueños

La senegalesa Fatou Diop, de 18 años, llegó a Arguineguín en octubre de 2023 con el sueño de ser enfermera. La travesía duró seis días: «Tuve miedo, no fue fácil. Lo peor fue tener que dejar a la familia». Eso es lo que más echa de menos; los abrazos y los besos de los suyos. Sin embargo, reconoce que en Canarias ha encontrado un hogar y está «muy agradecida». Ibrahim Diallo, de 19 años, arribó hace dos años para «buscar un futuro» sin decirle nada a sus padres, que siguen en Costa de Marfil. Durmió en la calle y pasó frío.

Ousmane Ndiaye, senegalés de 24 años, ha asegurado que «las palabras del Papa nos integran, demuestran que todos somos iguales». Vino a Europa hace tres años para ser futbolista, como sueñan muchos niños africanos. Tras jugar en el Mogán, reconoce que ya no será posible conseguirlo. Ahora trabaja como camarero de pisos: «Aquí se vive mejor que allá». León XIV ha recordado que «la Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana.

«Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche», ha recordado el Papa, que ha cargado contra las mafias y la indiferencia quienes permiten «que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido». Lola Correa, de TEA, lleva décadas rescatando personas que huyen de su país buscando un futuro mejor: «Es un desafío, pero es una tarea recíproca. Ellos reciben y nosotros aprendemos de ellos, todos salimos enriquecidos».

El llamado muelle de la vergüenza se ha convertido en el muelle de la esperanza con la llegada de León XIV. «Todavía me parece alucinante que esté aquí», reconoce Leticia, una vecina de Mogán. La elección de Arguineguín no ha sido algo casual. En 2020, durante la pandemia, se convirtió en uno de los principales símbolos de la crisis de los cayucos. La llegada masiva de inmigrantes desbordó los recursos disponibles y el papa Francisco ya mostró su intención de visitarlo. Prevost también ha ofrecido un mensajes para los que llegan.

Caída de la inmigración

«Antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa que dejan atrás. Con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida. No entreguen su existencia a quienes comercian con ella. No crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son cantos de sirenas, son industrias de muerte.

El pontífice llega a Canarias para poner el foco la inmigración con su visita a Arguineguín, donde hace seis años se desató una de las mayores crisis migratorias de la historia. Miles de inmigrantes llegaron en pateras a la isla y permanecieron hacinados durante semanas en el muelle por colapso del sistema de acogida y las consecuencias de la pandemia. El escenario sigue siendo preocupante, aunque la visita de León XIV coincide con la mayor caída de la inmigración irregular que llega a Canarias por vía marítima de los últimos seis años.

Los datos facilitados por el Ministerio del Interior señalan que, hasta el pasado 31 de mayo, llegaron a las islas 3.184 personas, un 71% menos que en el mismo periodo del año anterior (10.983). Se trata de la cifra más baja registrada desde 2020, cuando arribaron 2.475 personas. La inmigración ha protagonizado una batalla entre Canarias y el Gobierno de Sánchez. Especialmente, tras la denuncia del Ejecutivo canario en el Tribunal Supremo para que la Administración central se hiciera cargo de los jóvenes que esperan en las islas a que se tramitaran sus peticiones de asilo.

El Alto tribunal impuso medidas cautelares al Gobierno para que se hiciera cargo de ellos, aunque sin éxito, por lo que amenazó con imponerle multas económicas si no se hacía cargo de los mil menores inmigrantes no acompañados radicados en Canarias. El Papa ya eligió para su primera visita en España un centro de inmigrantes y sin techos en Madrid. Tras el encuentro obligado con autoridades en el Palacio Real, se acercó al centro Cedia 24 Horas de Cáritas, que atiende a 2.500 personas al año. «Quien está en Madrid es de Madrid», subrayó entonces León XIV.

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