THE OBJECTIVE
Álvaro Nieto

Sacrificar el Sáhara para volver a la situación preGhali

España ha pagado muy caros los errores del Gobierno Sánchez en su relación con Marruecos

Opinión
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Sacrificar el Sáhara para volver a la situación preGhali

Pedro Sánchez junto a Mohamed VI este jueves en Rabat. | EFE

Lo señalamos hace días, pero ya está claro y por escrito. El giro de 180 grados dado por Pedro Sánchez a la política exterior española en relación al Sáhara Occidental sólo va a servir para restablecer las relaciones bilaterales con Marruecos, rotas desde que hace justo un año el Gobierno diera cobijo al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, sin avisar a Rabat.

Dicho de otro modo: el Gobierno ha sacrificado el Sáhara con tal de volver a la normalidad. Porque eso, y no otra cosa, es lo que se recoge en la declaración conjunta suscrita entre ambos países tras la cena que Mohamed VI ofreció este jueves a Sánchez.

Que dos países vecinos vayan a reabrir sus fronteras, que vuelvan a restablecer el tráfico marítimo, que organicen reuniones de trabajo periódicas sobre temas de interés común como la inmigración… todo eso es lo normal en cualquier relación diplomática que se precie y era lo habitual entre Madrid y Rabat antes del ‘affaire’ Ghali.

Por tanto, hay que decir con rotundidad que España ha pagado muy caros los errores del Gobierno Sánchez en su relación con Marruecos. Hemos entregado el Sáhara a cambio de volver a donde estábamos hasta hace un año. Demasiado precio para tan poco botín.

El Ejecutivo, no obstante, sigue sugiriendo que aquí ha habido garantías por parte de Marruecos de que respetará la integridad territorial de España y de que dejará en paz las ciudades de Ceuta y Melilla. Sin embargo, nada de eso se recoge en un comunicado conjunto que sí contiene algo muy valioso para Rabat, y es que España considera su plan de autonomía para el Sáhara «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto territorial por ese trozo de África que fue español hasta 1975.

Y ojo con esa frase porque, al contrario de lo que se nos ha venido repitiendo durante los últimos días, esas palabras no son exactamente las mismas que han pronunciado otras potencias. Hasta en eso se nos ha mentido. Lo que Estados Unidos o Alemania han dicho es que el plan marroquí es «una base seria» no «la base más seria». El matiz es importante, porque el primer entrecomillado deja abiertas otras soluciones, mientras que el segundo, el que ha puesto España por escrito con la de ayer ya dos veces, es que lo que dice Marruecos es lo mejor para el Sáhara. Hemos ido como país más lejos que nadie… y las contrapartidas siguen sin verse con claridad.

Que España modifique su política exterior de los últimos 45 años sólo y exclusivamente para que Sánchez se pueda hacer una foto en Rabat comiendo dátiles con Mohamed VI es intolerable. O se obtienen nuevos compromisos escritos por parte de Marruecos en los próximos tiempos que justifiquen semejante cambio, o estaremos ante una de las mayores humillaciones sufridas por España en los últimos años. Un desastre sin paliativos, un ridículo espantoso.

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