THE OBJECTIVE
Alfonso Javier Ussía

Fachas contra independentistas

«El debate ha sido más respetuoso que el del otro día, pero hay mucho ruido sobre el fascismo que quieren mantener vivo los partidos de la izquierda»

Opinión
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Fachas contra independentistas

Los participantes del debate de RTVE.

El debate de este jueves, organizado por RTVE, ha sido mucho menos ruidoso y más educado que el protagonizado por los dos candidatos a la presidencia del gobierno, en Atresmedia. La cosa iba de portavoces, con Patxi López del PSOE, Cuca Gamarra del PP, Iván Espinosa de los Monteros de Vox, Gabriel Rufián de Esquerra Republicana, Aitor Esteban del PNV, Oscar Matute de Bildu y Aina Vidal de Sumar. Todos bajo la moderación de Xabier Fortes. Y desde luego ha sido un debate mejor moderado y con menos show televisivo del que vimos el lunes pasado, con sus llegadas, photocall y demás adornos que parecían la boda de Tamara. 

La Economía ha sido el primero de los temas. Aitor Esteban lo consideraba prioritario, destacando que lo macro va bien pero no la economía de las familias. Rufián hablaba del punto intermedio, pues no vamos ni bien ni mal. Ha metido una puntilla a Florentino Pérez y proponía un impuesto a las grandes fortunas y para el rey Juan Carlos y la banca; normal tratándose de un republicano que no quiere ser de España. Cuca Gamarra hablaba de la mala moto de la que presume el PSOE, haciendo hincapié en las subidas de impuestos y el récord de la deuda pública. Patxi López ha seguido el guión de su jefe y se ha dedicado a confrontar al PP mientras Cuca le contestaba, recordándonos al debate de Atresmedia. Esto es mentira, mentira, mentira. Y poco más. Iván Espinosa ha denunciado con gráficos la situación económica de España, el deficit estructural de la gestión de Sánchez, dejando la frase del dato mata el relato. 

Aina Vidal ha venido haciendo equipo con el PSOE, prometiendo un bono de 1.000 euros para las hipotecas, incrementar el salario mínimo y las pensiones. Matute consideraba que la economía va bien para las grandes empresas y pedía que los impuestos a las grandes fortunas y a la banca fueran permanentes. Aitor Esteban hablaba de generar riqueza —ya se sabe el PNV— pero denunciaba la falta de inversión en el tejido industrial y de la energía, modificando el mercado eléctrico europeo. Rufián ha tomado la palabra para llamar clasista a Espinosa, y denunciaba la distribución de la riqueza como un camino clave para que la gente pueda notar la mejora. También ha propuesto un régimen sancionador para las empresas que no paguen a sesenta días y que el BOE se utilizara para eso.

Patxi López llamaba extrema derecha a PP y Vox, y repetía lo de la sarta de mentiras. Se parecía un poco a Sánchez en el discurso y el nervio, pero sin duda con mucho más aplomo y menos narcisismo. Fortes cortaba a Espinosa para darle la palabra a Aina Vidal, que consideraba el cambio climático como la mayor amenaza de la actualidad. Rufián decía que en su país, en Cataluña…—así que no se qué diablos hacía en el plató de TVE— Aitor Esteban hablaba de sendas diferentes para las comunidades autónomas y que la redistribución de la riqueza debe llevar diferencias entre las comunidades.

Gamarra hablaba de los peajes, comentando lo que ha contado el director de tráfico, pero Patxi López volvía a decir «eso es mentira», porque el juego del PSOE es mentir en todo llamando mentiroso al resto, o repetir hasta la saciedad lo de ultraderecha al PP y Vox. Aina Vidal, seguidamente, anunciaba la línea roja para ellas que supone la jubilación a los setenta años. 

Las políticas sociales lo abría Espinosa hablando del aumento de la criminalidad, las agresiones sexuales y la desprotección de los propietarios frente a la ocupación. Rufián volvía a meterse con el rey Juan Carlos y denunciaba que la mejor política social es el empleo de calidad. Patxi López le daba la razón a Rufián y se enzarzaban por la reforma laboral, aunque en la réplica volvía a hablar de la alianza de la ultraderecha siguiendo el guión que le han marcado desde Ferraz o del despacho en Prisa de los Migueles.

Cuca Gamarra le pedía el número de fijos discontinuos buscando empleo, o del por qué pasará a la historia Sánchez. Matute hablaba de no contraponer derechos, de vivienda, y que le parecían pocos los 2.000 juicios al año por ocupaciones ilegales. Aina Vidal ponía el foco en la ley de la vivienda, prometiendo dos millones de viviendas y movilizando las viviendas vacías, sin tener en cuenta la propiedad de las mismas aunque no ha reconocido que ninguna vivienda han levantado esta legislatura.

Aitor Esteban sacaba la cohesión social y que las comunidades autónomas son las que tienen las competencias para estos temas, como siempre. Rufián ha afirmado sentirse muy orgulloso de la ley del solo sí es sí para después hablar de la salud mental, y ha propuesto integrar en la Salud Pública el problema de los 11 suicidios diarios. Al menos en eso ha tenido algo de coherencia. López, Sánchez, Sánchez, López, que viene a ser lo mismo, hablaba de nuevo de ultraderecha y se ha enzarzado en un debate parecido al del otro día, discutiendo sobre por qué pasará a la historia Sánchez.

Matute, en su turno, decía que la falta de audacia de la izquierda ha provocado que todas las medidas se hayan quedado cortas. Después, la portavoz de Sumar ha anunciado que quiere reducir la jornada laboral, acabar con los tres millones de horas extras semanales, y Rufián criticaba la ley mordaza sacando una foto de los muertos en la valla de Melilla —territorio Marlaska—. Ahí se unía Matute, para decir que se debe anteponer el derecho a la vivienda a la propiedad privada, y Espinosa entraba a matar para echar en cara las cero viviendas que ha hecho el PSOE-Sumar en estos cuatro años, aunque Sanchez prometiera mil, diez mil, cien mil, o hasta un millón o más. 

A Rufián le quemaba llamándole fascista a Espinosa, pero lo curioso es que un tipo que quiere salirse de España, decida sobre lo que tiene que pasar en España, al igual que Bildu, pactando con el PSOE de su Sanchidad. Aina hablaba de blindar la Sanidad Pública y ha aprovechado para pedir una subida de sueldo para los sanitarios, mientras que Aitor Esteban proponía quitarle la inviolabilidad al jefe del Estado, cambiar la ley de secretos oficiales y controlar el CNI —Un cheque a tiempo seguro que reduce sus pretensiones.

Después de un anuncio de lotería, portavoces y asesores, y a seguir con el segundo bloque. 

La Política territorial inauguraba el segundo tramo y Fortes preguntaba a Cuca Gamarra la relación de Cataluña con el Estado, por si era mejor o peor que cuando gobernó el PP. Gamarra respondía que unos pocos no deciden lo que pasa en España, y que el Sanchismo era la defensa de los intereses de Sánchez, con sus indultos, el delito de sedición o el código penal a medida de los delincuentes, denunciando los intentos de Sánchez por colonizar las Instituciones. Según López, con la ausencia de diálogo se llevó a un referéndum de independencia, pero que hoy se vive de manera tranquila en Cataluña y España, gracias a su manera de seguir adelante.

Luego añadía que la extrema derecha quiere el conflicto social permanente y ha dicho que Vox quiere una España «grande y libre» y sin comunidades autónomas. Rufián le contestaba que obligó al gobierno del PSOE a hacer cosas que no querían, como sacar de la cárcel a los golpistas y proponía de nuevo votar por la independencia. Matute reclamaba también el derecho a decidir del País Vasco y recordaba reuniones de la administración de Aznar con ETA en 1998, para denunciar la falta de diálogo actual con Bildu. 

Ahí llegaba Esteban para reclamar a Europa ayuda con los problemas de las autonomías con sentimiento independentista. Sumar proponía un nuevo acuerdo de financiación. Espinosa denunciaba las 17 diferentes estructuras que han supuesto los reinos de taifas que nos están arruinando y ha seguido denunciando el derroche de agua y la falta de apoyo al medio rural. Rufián le contestaba que las autonomías las creó Fraga, mientras que Aina Vidal seguía hablando de «nosotras» y arremetiendo contra Feijóo y Abascal.

López se ponía digno frente a Cuca Gamarra diciendo que se han jugado la vida por defender la España plural, e incluso hablaba de volver a la Inquisición si ganaba el PP —así en plan medievo. Aitor Esteban se ha puesto contra Aina Vidal para que el Estado no le toque la lengua y Rufián hablaba de nuevo de los dos millones de independentistas de Cataluña y le pedía a López que se pronunciara sobre si permitirán que se vote en Cataluña. Ahí se ha callado. 

Ivan Espinosa decía que le preocupaba más los derechos de lo españoles que no pueden elegir la lengua en las provincias independentistas, mientras que Aina Vidal prefería dejarlo aparte. Ha pedido trenes a Extremadura, interrumpir el modelo radial de Sevilla-Barcelona vía Madrid, recuperar la red de trenes nocturnos y darle prioridad máxima a la red de Cercanías. Cosas que pueden parecer normales, la verdad. 

En este tema Cuca Gamarra pedía una ley de desarrollo rural, un pacto sobre el agua y la españolidad de Ceuta y Melilla. López y Rufián se han vuelto a enzarzar porque el primero hablaba de sumar y no dividir, y Rufián reclamaba de nuevo que se vote en Cataluña, que se ha vuelto a quedar sin respuesta. Ha tenido que ser Vox quien contestaba a Rufián por López, diciéndole que se olvidara de eso, porque Patxi no se mojaba en cosas que no fueran eslóganes de cuentos de hadas. Cerraba el tema Matute reclamando el derecho del pueblo vasco por la independencia. Así por cuarta vez. 

Los pactos electorales ha sido el último tema. Cuca Gamarra reclamaba el momento de un gobierno moderado. Rufián pedía el voto al independentismo para progresar— con un par. Aina Vidal decía que sólo hay dos coaliciones posibles: PP y Vox o PSOE y Sumar. Llegaba el turno de Espinosa de los Monteros que empezaba el bloque recordando a Miguel Ángel Blanco y de cómo la sociedad se unió contra esa lacra del terrorismo. «Los pactos con terroristas, separatistas y comunistas, han sido lo que trajo la ruina a España», ha dicho. Por alusiones, Matute recordaba que estuvo en una vigilia por la liberación de Miguel Ángel Blanco esa noche, y le pedía que la extrema derecha tuviera de una vez el coraje de mirar adelante.

Aitor Esteban hablaba de pedir garantías al Gobierno de Sánchez en caso de querer su apoyo —otro cheque— y Rufián volvía a decir que sólo ellos han conseguido hacer mirar a la izquierda al PSOE. Mientras que López ha venido a decir que la democracia es mejor que Espinosa de los Monteros, Cuca Gamarra apelaba al hartazgo de los españoles con los bandos, los pactos, y lo de revivir esos sentimientos de enfrentamiento entre lo españoles. Le ha recordado a López de cuándo fue Lehendakari con los votos del PP, y ahí se ha salido del mapa, la verdad. «No es no» es una consigna de Sánchez o de los que le dirigen y eso ha quedado claro. 

Aina Vidal le ha dicho a López que juntas pueden. Y sonaba raro, sí. Después, Esteban le decía a Matute que Otegi mentía con eso de los pactos y Rufián ha echado en cara a Sumar —a ellas— el pacto del Ayuntamiento de Barcelona que impidió a Colau gobernar. A López le ha dicho que es un ambiguo y luego Aina Vidal reconocía que son ellas— de nuevo— las que pueden ganar al fascismo del Partido Popular y de Vox. 

El debate ha sido más respetuoso y con menos ruido que el del otro día, eso está claro. Pero hay mucho ruido sobre el fascismo que quieren mantener vivo los partidos de la izquierda. También es cierto que la derecha está obsesionada con no mirar adelante, cuando todo es mucho más sencillo, y se reduce a quién miente más que habla, que no es el PP, por mucho que ahora se empeñen los sanchistas, sino el que tanto ha cambiado de opinión en esta legislatura.

Lo de seguir abanderando el feminismo es una tomadura de pelo después de la ley aprobada por su Gobierno, y de las nulas consecuencias que han recibido sus promotores, es decir, las ministras de Podemos, ahora Sumar, sí, ellas, quienes hablan de machistas cuando han propiciado que salgan así de bien a la calle. Es absurdo que sigan con la boca llena feminismo arriba, feminismo abajo, cuando nunca nadie hizo una ley que pusiera en la calle a 150 violadores y rebajara las penas de más de 1250. 

Al final, creo que Fortes ha sido mejor moderador que Ana Pastor, estando más en la línea de Vallés, mientras que los portavoces han tenido tensión pero también educación. Siento que el texto sea largo, pero siete portavoces dan para una novela corta. Lo que ha quedado claro es que al menos, tres de los siete, querían dejar de ser España, un partido que quiere Sumar parece restar a la mitad de la población, y mientras sigamos hablamos de fascismo, inquisición, o de no poder defenderse de las mentiras, esta democracia que tenemos seguirá estando coja. 

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