THE OBJECTIVE
Ignacio Ruiz-Jarabo

Enriquecer a Cataluña empobreciendo al resto de España

«Con la condonación de la deuda pactada por PSOE y ERC, cada hogar catalán se enriquecerá en 4.700 euros y los del resto de España se empobrecerán en 780»

Opinión
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Enriquecer a Cataluña empobreciendo al resto de España

Ilustración de Alejandra Svriz.

Según los términos del acuerdo suscrito entre el PSOE y ERC, de ser investido Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, le serían condonados a la Generalitat catalana 15.000 millones de euros de la deuda que mantiene con el Estado. Todo apunta a que el candidato juega con los recursos públicos bajo la máxima de la que fue su vicepresidenta del Gobierno: «El dinero público no es de nadie». Pues conviene decirle al candidato que no es así y que, parafraseando a una de las últimas muestras de la publicidad gubernamental, no está jugando con magia sino con nuestros impuestos.

El caso es que la cifra que se promete condonar supone el 20% de 73.000 millones de euros, importe de la deuda de la Generalitat que está instrumentada a través del Fondo de Liquidez Autonómica unido a los intereses de un ejercicio y que, a su vez, representa el 17,3% del endeudamiento total de aquélla que asciende a 86.800 millones de euros. Como en España el tamaño medio por hogar es 2,5 personas y Cataluña tiene ocho millones de habitantes, la condonación de los 15.000 millones de euros significa que, según lo pactado, cada hogar catalán se enriquecerá en 4.700 euros merced a la reducción del importe de la deuda autonómica que le corresponde. No está mal ¿verdad?

Sucede además que este artilugio de condonación de deudas de una comunidad autónoma con el Estado es un juego de suma cero y, como pasa en este tipo de artificios, lo que ganan unos han de perderlo necesariamente otros. Es así porque el Estado sí debe afrontar el pago de los 15.000 millones con los que se endeudó para poder prestar a la Generalitat, por lo que su endeudamiento neto aumentará en el citado importe. Y aquí es donde otros pierden porque en paralelo al enriquecimiento de los hogares catalanes, cada hogar del resto de España se empobrecería en 780 euros, importe en el que aumenta la parte de deuda del Estado que le corresponde. Como vemos, los catalanes ganan, los demás perdemos.

«La generalización de la medida, lejos de resolver la injusticia hace que ésta cambie en su contenido»

La grosera injusticia de lo expuesto es tan descomunal que los próceres socialistas y los independentistas catalanes han escrito en su acuerdo que lo acordado para Cataluña podría generalizarse a todas las Comunidades Autónomas sujetas al régimen fiscal común, excluidas por tanto País Vasco y Navarra. Incluso que podría aplicarse cuando una Comunidad no deba nada al Estado y solo tenga acreedores terceros, es el supuesto de la Comunidad de Madrid, pudiendo recibir en ese caso una transferencia directa. Esta generalización de la medida, lejos de resolver la injusticia hace que ésta cambie en su contenido.

Es así, porque fijándose el importe de la condonación -en su caso, de la transferencia- en función de lo adeudado por cada comunidad autónoma, es obvio que se estaría premiando a las más endeudadas pues a mayor deuda, mayor importe condonado, de modo que resultarían beneficiadas aquellas comunidades que hayan sido menos responsables en su gestión económica. Y en este punto, la que ha sido más irresponsable y por ello sería la más premiada es Cataluña que es la campeona del endeudamiento. En efecto, su deuda total -los mencionados 86.800 millones de euros- más que duplican el importe de la segunda, Andalucía, que solo debe 38.018. Y si nos referimos al nivel de la deuda per cápita, también esta clasificación viene liderada por Cataluña -10.881 euros- que, por seguir la comparación con Andalucía, supera a ampliamente a ésta cuya deuda por individuo se limita a 4.421 euros.

Una sencilla simulación numérica permite comprobar el tamaño de la injusticia que se cometería en el caso de generalizarse a todas las comunidades el acuerdo pactado respecto a Cataluña. En efecto, cada hogar catalán se vería enriquecido en 2.600 euros, en tanto que cada hogar andaluz se empobrecería en 500 euros. Y todo porque los gobiernos de Andalucía han sido más responsables que la Generalitat. Claro que los más perjudicados serían los hogares madrileños, pues cada uno resultaría empobrecido en 2.000 euros. Sin duda, estamos ante una manifestación más de la psicosis obsesiva contra Madrid que padece Pedro Sánchez, enfermo de una ayusitis  aguda.

«ERC y Junts proponen que la Generalitat asuma en su región la totalidad de las funciones de la Agencia Tributaria estatal»

Aún hay más. Pocos días después de hacerse público el acuerdo PSOE-ERC, este último partido y Junts han presentado conjuntamente en el Parlament de Catalunya su proyecto de Ley de Financiación Singular. En éste proponen que la Generalitat asuma en su región la totalidad de las funciones de la Agencia Tributaria estatal recaudando todos los impuestos y pagando después una cuota al Estado. Vamos, un sistema como el Concierto de las Diputaciones Forales Vascas o el Convenio de Navarra, solo que sin la necesaria cobertura constitucional pero ya sabemos que ésta es una circunstancia poco relevante para los dos firmantes del acuerdo que estamos analizando. Adicionalmente, en dicho proyecto se pretende disponer que el Estado reconozca y pague a Cataluña la pretendida deuda histórica que cifran en 456.000 millones de euros. Las cifras de beneficio para los catalanes y de pérdida para el resto de los españoles que resultarían dan auténtico vértigo, pues cada hogar catalán se enriquecería en 120.000 euros al tiempo que cada hogar del resto de España se empobrecería en 22.500 euros. 

El reseñado vértigo podría llevar a pensar que semejante barbaridad no puede hacerse nunca realidad, pero la evidencia empírica demuestra que con Sánchez cualquier cosa es factible pues él es capaz de hacer verosímil a lo que parecía imposible. Eso sí, no con magia sino con nuestros impuestos como dice la Agencia Tributaria.

En definitiva, de un modo u otro lo que ya se ha pactado supone una ignominiosa discriminación contra los españoles que no residen en Cataluña. La ignominia trae su causa en que seríamos discriminados como pago de la parte económica del precio que ha de pagar Sánchez a los independentistas catalanes condenados por graves delitos, imputados por otros o prófugos de la Justicia, para poder él renovar como presidente del Gobierno de España. Nunca uno solo hizo tanto daño a tantos.

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