Igual esto es la libertad
«La falta de imposición arbitraria cambia el mundo, la percepción del mundo y riega felicidad»
«La falta de imposición arbitraria cambia el mundo, la percepción del mundo y riega felicidad»
«Somos cócteles de escritura. Aquello que más admiramos, no sé, por ejemplo, la frase corta de Hemingway»
«Ciérrate el camino de vuelta, quema las naves, dile a tus amigos que te vas, vende tu coche, compra el billete»
«Quizá la nueva normalidad debiera servir para aprender que cuando todo acabe, igual sería estupendo que los hijos y los padres tuviéramos los viernes y lunes de teletrabajo»
«Esta gente que echa gasolina sobre los instintos humanos para su propio beneficio megalomaníaco merece lo peor que pueda pasarles»
«Los niños solo buscan aquello que les da felicidad y lo ejercen apasionadamente. Los adultos hemos olvidado esa habilidad innata»
«La realidad que nos rodea empieza a ser como leer la Biblia y la gente se burla de Greta como se burlaban de Noé, empeñado en su barco porque en esta vida descreída, ni creemos en el dolor ajeno, ni creemos en las noticias que avisan de todas esas cosas más terribles por venir»
«Cientos de miles de padres nos sentimos abandonados por el sistema y los planes de estudio en los años más precoces de la educación»
«Espero que no solo se estudie el Holocausto, sino todas las persecuciones que ha alimentado en la historia la mezcla letal de política, mentira y búsqueda a cualquier precio del poder»
«Lo que yo me pregunto es por qué no podemos sobrevivir sin la ficción, por qué, efectivamente, el hombre que no sueña se vuelve loco»
«Yo no tengo ningún mérito. Las madres no lo tenemos, a no ser que consideremos nuestra mitad genética como un logro personal»
«No es la literatura lo más importante, no es la obra audiovisual, ni los premios, ni la fama, ni el dinero, no es la ficción de lo que está por venir, que puede que nunca llegue. Somos tú y yo, aquí y ahora»
«¿Acaso la empatía no es buena? ¿Acaso ser buen ciudadano no es lo más?»
«Nos olvidamos de entender que estamos hastiados de motivos falsos para la incertidumbre, cuando la incertidumbre es -del verbo ser- la única certeza de nuestra humanidad»
«Me sorprende mi capacidad de horrorizarme ante las escenas de sexo de las series más juveniles porque hasta las madres más progres corremos el riesgo de volvernos moralmente ultraconservadoras»
No cuesta nada dar las gracias, pero como todo lo que es gratis, se siente dentro del cuerpo como una ganga, como un regalo inesperado
La vida no es de ninguna manera si nos atrevemos a corregir su curso y su discurrir con incisos y abreviaturas, pronombres y delicadeza
«Este verano ocurrió el milagro, mis hijos se engancharon a estudiar matemáticas y las sesiones de veinte minutos se alargaban hasta la hora o la hora y media»
«Ser extranjero, sin duda, es un miedo, una falta de costumbre»
«El terror se abre paso cuando la incertidumbre pesa más que la conciencia»
«Sin las acompañantes se desmorona un sistema en el que todos se apoyan sin reparo, con toda la fuerza, con toda la mala leche en no pocas ocasiones y todo el desdén»
«Todos los padres sabemos que revivimos el pasado en nuestros hijos y, por ello, me pregunto hasta qué punto somos capaces de verlos como realmente son»
Ser madre, ser viuda, ser padre, ser feliz, ser infeliz. ¿Qué significan estas palabras realmente? Porque sabemos lo que significan según el diccionario, pero no tienen ni pueden tener el mismo significado para unos y otros, por mucho que memoricemos las definiciones. La palabra madre no significa lo mismo para un hijo que para un padre, para un hombre que para una mujer que desea tener hijos y sufre el revés de las circunstancias. No es lo mismo para aquel que perdió a su hijo o para quien jamás se propuso tenerlo.
Los comportamientos de los fluidos humanos del atasco matinal no están suficientemente estudiados por los sociólogos
Convertimos las escenas típicas del cine en las únicas posibles porque no somos capaces de imaginar aquello que no hemos sufrido en carne propia
‘La sonrisa de los pájaros’ es una novela acerca de cómo construimos constantemente ficciones que salvan y que condenan.
Mi madre tiene 82 años y está cansada del machismo. Doblemente cansada, porque a su cansancio físico, se añaden esas cositas que con menos dolor de espalda, brazos y pies, se soportan sin improperios. Y es que son 82 años de toquecitos paternalistas de la vida, como ese señor que le trataba de explicar -equivocándose- cómo tenía que hacer para pagar en el parquímetro, o ese otro que trataba de ligar con ella, poniéndose pesadísimo, en la cola del cine.
Tengo una amiga guionista que usa muchos dichos pegadizos, castizos, que a veces sobrepasan lo políticamente correcto. Yo creo que se los ha pegado su marido
Decía Semprún que en aquellos tiempos clandestinos del Partido Comunista los camaradas pasaban largas horas discutiendo sobre qué era peor, si la mala política o la mala literatura.
Qué fácil es educar a los hijos de los demás. Sus niños siempre son ruidosos porque nadie les ha puesto límites, o no saludan porque sus padres no les han inculcado buena educación. Otros escritores de éxito escriben libros de éxito porque se pliegan a los gustos de la masa, o escriben libros de no-éxito porque pretenden ser puros e intelectuales. Un amigo es puntilloso, demasiado, y quizá lo es demasiado porque obviamente, nosotros lo somos demasiado poco.
Más que otra serie de libros del 2018, esta es una oportunidad más de reunir a una serie de mujeres maravillosas, reales e imaginarias, escritoras y lectoras, y recordarnos que nos queremos y que tenemos mucho que decirnos.
El poder de la imaginación, la imaginación al poder… Para que algo exista, primero hay que imaginarlo. Hoy mismo le dije esta frase a uno de mis hijos, que me preguntó quién fue el inventor de las leyes de la robótica.
¿Se nace o se hace? ¿Es el talento como la rosa, que solo puede ser rosa si nace del rosal? ¿Qué es exactamente el talento? A veces decimos eso de tal o cual tiene mucho talento para la escritura y no nos paramos a ver de dónde parte ese talento, pues lo percibimos como algo que ya ha sucedido, un todo, sin desgranar sus ingredientes.
Haga por mí un experimento. Pregúntele a un niño, su hijo, su sobrino, su vecinito, qué es el amor. A poco que sea como uno de mis hijos dirá: es eso que siento por mis papás y que me hace que quiera que me abracen todo el rato, es eso que sienten por mí y que les hace besarme y darme lo que les pido. Un niño tendrá muy claro qué es el amor si lo han criado en el amor. Después, pregúntele al niño qué es la literatura y a pesar de que llevará varios años dando la asignatura de lengua y literatura en el colegio, no será capaz de decir más que algo así como: no lo sé decir con palabras o es lo que está en los libros.
Wonder, de Raquel Jaramillo Palacio, se titula en español La lección de August. Es la historia de un niño con severas deformidades craneales, que explica en una primera persona tierna y directa, punzante e inocente, su llegada a un colegio de secundaria y la relación que tiene con sus profesores y compañeros.
Él era hombre. Yo soy mujer. Él vivía en Barcelona, yo vivo en Madrid. A él le apasionaba la ciencia desde niño. A mí me aburría mortalmente. Él estudió física fundamental. Yo me fui por las letras, pero nada de fundamento, no, periodismo, lo más light del mundo. Él leía vorazmente. Yo me negaba a leer. Él llegaba tarde a todas partes, pero cuando digo tarde, es un par de horas tarde, tres horas tarde, cuatro horas tarde, dos días tarde, si es que era capaz de llegar.
Para escribir este artículo feminista, podría adentrarme en intelectuales derroteros, o simplemente, ser una feminista banal, como banal es el forofo de un equipo de fútbol que se pone a dar saltos y gritos cuando gana su equipo. A mí, en este momento, en el que a Esther García le dan el premio nacional de cinematografía y de paso, en el festival de San Sebastián se firma la carta por la paridad promovida por CIMA, me salen solo los saltos y gritos forofos de la feminista banal.
“Científico o humorista. Humorista y científico. Vale, seré científico, pero lo que más me gusta del mundo es hacer reír, así que usaré la risa para colarle a la gente todas esas cosas sesudas y científicas que son supuestamente aburridas”. Estas palabras me las dijo uno de mis hijos hace tiempo y hace aún más tiempo, yo le dije: “el humor nos salva de todo. El humor es la esencia de la felicidad. No hay mayor placer que dar y recibir carcajadas. La risa es la llave de todos los corazones”.
Dejar de fumar, perder cinco kilos, salir más, empezar un coleccionable. En los primeros días de septiembre se abre una de esas ventanas siderales en el espacio-tiempo. Una puerta de esas que nos muestran como en un espejismo lo que queremos ser pero no podemos
El otro día me compré un sombrero. Esto es muy típico del verano, comprarse sombreros. Lo malo es que en el verano madrileño nunca me los puedo poner, porque dan un calor espantoso. Así que como ahora estoy en Brighton, un lugar fresco y marino, es mi oportunidad. Me compré un sombrero de paja perfecto para ir sencilla, pero al tiempo, arreglada. Me compré un sombrero para salir pasear por la playa o para tomar el té como mi hijo mayor, que tiene diez años y adora la tarta de frambuesa.
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