poema

Un infierno de ángeles custodios

Un infierno de ángeles custodios

El filósofo Clément Rosset recibió en una ocasión una nota anónima en la que se leía: “Lo que tomamos por una versión perversa de la realidad, es la realidad misma”. Eso es lo que comprendí yo una mañana que estaba en la Plaza de Ocata, aquí al lado de casa, tomando un café y leyendo a Epicteto.

¿Se está volviendo Occidente inconscientemente budista?

¿Se está volviendo Occidente inconscientemente budista?

Es difícil hacer predicciones; especialmente sobre el futuro, como afirmara un viejo chiste danés. Pero quizá figura esta entre las menos complicadas: según pase el tiempo, nuestros conocimientos científicos serán cada vez más amplios y nuestras capacidades tecnológicas mayores. También parece que el nivel educativo de la humanidad sigue y seguirá aumentando (desde el porcentaje de alfabetizados al de universitarios).

Veinte años sin Jünger

Veinte años sin Jünger

Se han cumplido veinte años de la muerte de Ernst Jünger. Murió el 17 de febrero de 1998, cuando le faltaban cuarenta días para alcanzar la edad de ciento tres. Los jüngerianos aún queríamos que hubiese vivido al menos hasta el 2000 y pisase así los tres siglos. Creo que fue W. H. Auden quien dijo que año tras año vamos pasando por el aniversario de nuestra muerte. He repasado los tomos que tengo de ‘Radiaciones’ a ver qué anotaciones hay de Jünger en ese ‘aniversario’ suyo.

“Ya no será”: una aproximación a los amores imposibles

“Ya no será”: una aproximación a los amores imposibles

“Ya no será / ya no / no viviremos juntos / no criaré a tu hijo / no coseré tu ropa / no te tendré en la noche / no te besaré al irme / nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros”. Pienso a menudo en este poema de Idea Vilariño. Se lo escribió a Onetti, como casi todos. Para él y por sus gracias los años más prolíficos y fatales de su literatura, tan loca por ese hombre raro -con un ojo mirando a Cuenca y otro a Teruel- que hasta le dolían las costillas y a veces los nudillos de las manos. Yo no lo sé, pero lo supongo. “No volveré a tocarte. / No te veré morir”.

Poemas entre los escombros: Gritos de mujer desde Siria

Poemas entre los escombros: Gritos de mujer desde Siria

Desde el caos, florecen voces que hablan de cenizas, nostalgias y punzantes sentires; gritos de mujer que moldeados en verso traducen a una dimensión humana el sinsentido de la Guerra de Siria. Provenientes de un hogar en ruinas, han establecido un nuevo canon literario y gracias al poder catártico y revulsivo de sus letras, ofrecen desde lo íntimo un poderoso antídoto contra la indiferencia.

Maram al-Masri y Maisoun Shukair son mujeres, sirias y poetas. La primera, musulmana suní, nació en Latakia, emigró a París en los 80 tras desafiar la ley que prohíbe matrimonios interreligiosos y demuestra su firme oposición al régimen de Assad cada vez que tiene ocasión. La segunda ayudó a los heridos y desplazados por el conflicto desde su farmacia en Damasco ganándose las amenazas por parte del régimen y vio a su marido encarcelado como sospechoso opositor. Llegó al Centro de Refugiados de Alcobendas (Madrid) tras verse obligada a dejar a su hijo menor y su pareja en el lugar más inseguro del planeta. Reunida de nuevo con su familia en un minúsculo piso en el extrarradio de la capital, sueña con el momento de volver a su país mientras compone versos.

Correcto y desesperado

Correcto y desesperado

Por azar objetivo, he empezado a releer ‘La Realidad y el Deseo’ el 21 de septiembre, sin saber que era el día del aniversario de Luis Cernuda (21-IX-1902). La semana pasada releí también (¡con Cernuda todo en mí son relecturas ya!) su autobiografía poética ‘Historial de un libro’, uno de los textos más limpios y hermosos de nuestro siglo XX, que sitúo –muy alto– en el canon de la prosa en español. Cuando uno lee a Cernuda renueva su admiración hacia él. Admiración que, por otra parte, se mantiene cuando uno no lee a Cernuda. Además de su obra, fue admirable el hombre: íntegro, ejemplar.

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