Carlos Gómez, cocinero: «El truco para hacer cebolla caramelizada es añadir un vaso de agua y sal al principio; ahorra tiempo»
El creador de contenido nos explica como elaborar la cebolla caramelizada

Carlos Gómez, cocinero, en uno de sus vídeos haciendo cebolla caramelizada | YouTube
En la cocina existen muchos trucos que enriquecen las comidas, cosas normales que a lo mejor nuestras abuelas ya hacían pero que nosotros no utilizamos. Hay otros consejos que cocineros reputados se dedican a compartir en sus redes sociales y que nosotros debemos escuchar para aplicarlos en nuestras comidas. Algunos sirven para agilizar los procesos y otros para mejorar el sabor, e incluso otros para ambas cosas. Uno de estos trucos lo podemos emplear cuando tengamos que hacer cebolla caramelizada. Muchos la hacen con azúcar moreno, pero lo cierto es que no se necesita para nada.
El cocinero Carlos Gómez, creador de contenido en Instagram, nos explica como hacer cebolla caramelizada para que quede como tiene que quedar. Se puede hacer con cualquier clase de cebolla pero si que es verdad que no queda igual. Por eso, las mejores variedades para hacerla son las amarillas, Carlos Gómez utiliza cebolla valenciana de grano, que tiene como características que no es tan fuerte como otras cebollas amarillas y tiene un montón de azúcares internos que hace que caramelice sin necesidad de azúcar moreno ni blanco.
Cómo hacer cebolla caramelizada
Se empieza cortando la cebolla en juliana muy fina, cuanto más mejor porque tardará menos en hacerse. Se echa un chorro de aceite en la cazuela en la que se vaya a hacer y se introduce la cebolla. No importa que sea mucha cantidad porque reduce muchísimo y se queda en nada aunque al principio parezca demasiado. Y el truco está en echarle un vaso de agua, algo de sal y taparlo hasta que se vaya reduciendo el agua, eso sí hay que estar atentos para que no se nos queme. Es muy sencillo pero hay que tener cuidado.
El proceso no es rápido, ya que si queremos una cebolla caramelizada digna de un chef hay que seguir unos pasos. Es por eso que tenemos que ponerlo a fuego medio pero estar muy pendientes para que no se agarre, ya que si coge mucho calor abajo puede quemarse un poco y se nos estropearía por completo. Lo que se busca es ese sabor intenso de una cebolla caramelizada con sus propios azúcares, el quemado daría un regusto no deseado, por esto si se quema un poco es mejor desecharlo.

Cuando la cebolla ya haya sacado todo el agua, que más o menos tardará entre una media hora o tres cuartos, se destapa la cazuela y se deja hasta que reduzca todo el agua por completo. A partir de ahí se tiene que ir removiendo cada poco sin despistarnos pero el tiempo dependerá de la cantidad de cebolla que hayamos metido y de la variedad que hayamos utilizado por lo que hay que estar muy atento. Todo importa, por ejemplo también dependerá de lo gordo o fino que la hayamos cortado al principio.
Una vez que se haya reducido un 80% más o menos es el momento en el que decidir qué hacer con ella. Carlos Gómez apuesta por condimentarla añadiéndole salsa perrins y vinagre de manzana. Aunque se puede emplear para multitud de elaboraciones. En su caso, según el chef, la salsa perrins le da unos matices riquísimos y el acidez del vinagre equilibrará muy bien el dulzor de la cebolla y sirve además como conservante natural para que dure más en la nevera. También se puede reducir un poco más si se quiere para hamburguesas. O añadirle por ejemplo cerveza o vino tinto para reducirla un poco más.
