THE OBJECTIVE
Protagonistas de 2022

Carlos Alcaraz: un tenista ya en la élite, pero con un futuro brillante

‘Charly’ ha logrado todos sus éxitos en menos de 1.000 días, que es el tiempo que lleva en el circuito internacional de tenis

Carlos Alcaraz: un tenista ya en la élite, pero con un futuro brillante

El tenista Carlos Alcaraz. | Ilustración: Erich Gordon.

Durante estos últimos años, especialmente en la década anterior, hemos estado en España buscando un sustituto al tenista más grande que ha dado nuestro país en los últimos tiempos, Rafa Nadal. Como en su día hicimos en el ciclismo con Miguel Induráin, en fútbol con multitud de ejemplos como Andrés Iniesta o Iker Casillas; y en el baloncesto con Pau Gasol.

Pero en el tenis, y lo que es la vida, ya está aquí. Ha llegado como un rayo, cohabita en el circuito con el gran Rafa y, en apenas un año, va a cerrar este 2022 como el mejor tenista del mundo. A eso sumen que apenas tiene 19 años. Hace poco más de año y medio que ha alcanzado la mayoría de edad.

Ese es Carlos Alcaraz. O Charly, que es el apodo que tiene. Y la verdad es que pinta muy bien. Porque todo lo ha logrado en menos de 1.000 días, que es el tiempo que lleva en el circuito internacional de tenis. Suficiente para ganar un Grand Slam como el Abierto de Estados Unidos, un torneo ATP 1000 en Miami y otro 500 en Río de Janeiro. Este es el increíble legado que deja Charly en este 2022 que está a punto de finalizar en cuestión de días.

Pero, éxitos al margen, sin duda la aparición de este murciano siempre sonriente, con esa mirada intensa, es la mejor noticia que podía esperar el tenis español. Y no porque estemos deseando «jubilar» a nuestro inmenso Rafa Nadal, sino porque nos asegura un futuro exitoso para el tenis nacional. Ver a Alcaraz en la pista supone un «subidón» de adrenalina para cualquier amante de este deporte. Es una mezcla de técnica y esfuerzo, superación.

Técnicamente, ha convertido sus dejadas en su sello tenístico, a lo que hay que sumar ese golpe duro, seco, buscando siempre el punto ganador. Su inexperiencia le lleva a veces a cometer algún pequeño error, pero se le perdona todo.

Y Charly tiene buena pinta porque no sólo representa estos valores dentro de la pista, los ejemplariza también fuera de la misma. Es especialmente llamativo que con esta edad, hable con tanta seguridad y autoestima de uno mismo. Y reconociendo el error cuando hay que hacerlo. Porque Charly es autocrítico y no le cuesta autoinculparse cuando lo requiere la situación. Hasta ahora no se le puede achacar un sólo capítulo de arrogancia. Siempre el mensaje correcto, la palabra exacta, la autocrítica necesaria.

Es admirable también el respeto que tiene por el resto de tenistas del circuito, empezando por los más grandes, a los que elogia sin que se le caigan los anillos. El primero, Rafa Nadal, al que no desaprovecha ocasión para lanzarle piropos. Y todo lo hace con esa sonrisa juvenil, esos ojos que reflejan la ilusión de un chaval que, en condiciones normales, estaría en sus primeros años de Universidad en su Murcia natal.

Quizá todo este proyecto de tenista se explica por quien lo dirige, que no es otro que Juan Carlos Ferrero. Otro gran tenista español que ha encontrado en la dirección técnica esa pizca de suerte que no tuvo dentro de una pista. Tiene mucha culpa de que Alcaraz haya cogido el camino correcto, la dirección exacta, y no se salga del carril.

El pasado 16 de noviembre fue cuando Carlos Alcaraz alcanzó la gloria levantando en Turín el trofeo como el mejor tenista del mundo. Antes, se había impuesto en la final del Abierto de Estados Unidos al noruego Casper Ruud en un partido que le confirmó como uno de los grandes. No parece que vaya a pesarle. Ahora sólo hay que esperar que en el próximo año 2023 nos siga dedicando tanto títulos o incluso más. Este Charly tiene muy buena pinta.

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