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Política

Alcaldes del PSOE intentan forzar a Sánchez a elecciones ante la «conmoción» por Zapatero

Moncloa descarta suspender de militancia al expresidente del Gobierno, como hizo con Ábalos sin ser aún imputado

Alcaldes del PSOE intentan forzar a Sánchez a elecciones ante la «conmoción» por Zapatero

Emiliano García Page en el último Comité Federal del PSOE. | EP

Sí, se mueve algo en el PSOE. Tímidamente, pero se mueve. Y como ha ocurrido tantas veces, el barón manchego, Emiliano García-Page, vuelve a ser la avanzadilla. Tras el impacto emocional de las joyas incautadas por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en las oficinas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en Ferraz 35, el presidente de Castilla-La Mancha urgió al jefe del Ejecutivo a «una cuestión de confianza o convocar elecciones». En un claro salto cualitativo, Page se lamentó porque la imputación de Zapatero «no es un hecho aislado», sino uno en el que «un escándalo tapa a otro y a otro y cada vez va cogiendo más volumen». El máximo adalid de los críticos internos habló de «prolongar la agonía» y se refirió veladamente a Pedro Sánchez diciendo: «Si quien tiene la llave para resolver esta situación de colapso no quiere usarla, entonces estaremos en el peor momento».

Lo que Emiliano García-Page dice no es muy distinto a lo que se escucha de puertas para adentro en el PSOE, donde cuadros medios y altos dan buena fe del bochorno y la «conmoción» derivada de la implicación de Zapatero en una presunta trama de tráfico de petróleo, oro y divisas. Y es esta situación interna la que, según ha podido saber THE OBJECTIVE, está empezando a gestar una incipiente rebelión de alcaldes socialistas que pretenden forzar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a convocar elecciones generales antes de que ellos tengan que someterse a las urnas en mayo de 2027. «No puede utilizar de parapeto a los alcaldes», se quejan en el partido de la intención de Sánchez de concurrir a los comicios tras la celebración de las elecciones municipales y autonómicas para que sean los candidatos locales y autonómicos los que «paren el golpe».

«Sánchez quiere reeditar un nuevo 28-M», explican desde el PSOE, recordando lo ocurrido en 2023, cuando fueron los alcaldes y candidatos autonómicos los que asumieron el varapalo en las urnas, y Sánchez consiguió recuperarse del golpe dos meses después y mejorar las expectativas para las generales del 23-J, hasta lograr incluso formar gobierno, pese a perder las elecciones. Desde hace meses se desarrolla una crítica interna creciente por la obsesión de Sánchez de extrapolar el resultado de los comicios de Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía para las elecciones generales, a riesgo de sacrificar a sus principales colaboradores en convocatorias que han ido pulverizando su suelo electoral y cosechando nuevas derrotas históricas.

Rebelión de alcaldes

Por ello, en esta ocasión, el movimiento de alcaldes y presidentes de diputaciones provinciales que está comenzando a atisbarse en el horizonte socialista no es un movimiento menor. Tras varios años de silencio e inacción, la sensación en el partido se plasmó en la confesión de Page este martes: «Éste es el momento de mayor riesgo para el PSOE en toda la democracia y es muy difícil que no estemos profundamente preocupados y enormemente decepcionados». Algunos piensan que la superposición de tramas de corrupción que se vienen conociendo desde hace dos años y juzgando desde hace meses (caso Koldo, mascarillas, obra pública, hidrocarburos o financiación irregular del PSOE) son sólo el anticipo de que «vamos al paredón electoral», motivo por el cual «el partido tiene que despertar de este letargo sanchista».

Críticos y no tan críticos se lamentan de que «esto es insostenible e insoportable». Se habla con desolación desde la «conmoción» por los informes policiales y autos judiciales que sitúan al expresidente Zapatero en el vértice de una trama de petróleo, oro, divisas y otras materias. Los más indignados retratan así la situación: «Se va cerrando el círculo y ya solo queda Sánchez» y «resulta inverosímil que no supiera nada» de uno de los hombres de confianza sobre los que descansa la gobernabilidad de la legislatura y la interlocución con Carles Puigdemont en Ginebra.

Nervios de Ferraz

Una condición de la que ahora se intenta desvincular el núcleo duro del presidente Sánchez. «No tenemos nada que ver con Zapatero», aseguran fuentes gubernamentales a THE OBJECTIVE. En Moncloa ven inconsistentes los informes policiales de la UDEF y admiten «dudas» con el auto judicial del juez José Luis Calama. Sin embargo, reconocen que el expresidente podría haber incurrido en algo ilegal y que su principal error ha sido querer dedicarse a los negocios y a la política al mismo tiempo. Lo que descartan absolutamente es una petición que se empieza a escuchar internamente en el PSOE: «Si fuera generoso, Zapatero debería darse de baja de militancia para no dañar al partido».

A diferencia de lo que ocurrió con José Luis Ábalos en 2024, cuando fue detenido Koldo García, y aún no había sido investigado el propio Ábalos, Moncloa descarta abrir expediente a Zapatero y suspenderle de militancia porque «la diferencia es que Zapatero no es ni diputado ni un cargo público».

Una negativa que genera recelos y sospechas entre los cuadros medios y altos del PSOE porque «parece que Sánchez quiere proteger todavía a Zapatero». Los movimientos soterrados de los alcaldes se suceden al ritmo vertiginoso con el que la actualidad va modificando su calendario. Este martes, el juez que instruye la causa de Plus Ultra, José Luis Calama, ha retrasado la declaración judicial de Zapatero para los próximos 17 y 18 de abril, lo cual acerca su testimonio ante la Justicia con la fecha prevista en Ferraz para la celebración del máximo órgano entre congresos: el Comité Federal del 28 de junio.

Una cercanía que ha disparado los nervios en la dirección de Ferraz porque ello podría multiplicar las voces de los críticos internos que piden movimientos concretos para hacer frente a los casos de corrupción. Entre los miembros natos del Comité está precisamente Emiliano García-Page, que hace un año solicitó precisamente en ese órgano «elecciones o cuestión de confianza». En esta ocasión, volverá a hacerlo, pero con una amplificada autoridad, y el respaldo del ejército de alcaldes socialistas que no están dispuestos esta vez a «comerse el marrón» de su secretario general.

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