Sectores del PSOE ven un «jaque mate» tras la imputación de Zapatero: «Esto no se sostiene»
El desánimo se apodera del partido socialista, y el argumento del ‘lawfare’ esgrimido por la cúpula no cala

Sede del PSOE en la calle Ferraz. | Diego Radamés (EP)
El PSOE está en el punto de ebullición. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, el primer expresidente del Gobierno español investigado por los tribunales, ha supuesto un tremendo impacto emocional en el partido. Se trata de alguien que juega un papel activo en el Gobierno de Pedro Sánchez: su negociador en Ginebra, su coach electoral, su aliado y asesor internacional y el comodín de activación del electorado progresista en cada cita con las urnas. Es la persona de mayor confianza política del presidente en esta legislatura, y la investigación judicial que se cierne sobre él ha sido un golpe seco en el mismo corazón del partido socialista.
Por ello, más allá de la estrategia artificiosa de la victimización del Gobierno, erigiéndose en víctima de un presunto caso de lawfare judicial, diferentes sectores socialistas se sumen este martes en la sensación de que «esto es un jaque mate» que confirma que estamos ante los estertores del sanchismo.
Fuentes gubernamentales y socialistas consultadas por THE OBJECTIVE desmontan la estrategia del «no pasarán», desplegada por la portavoz Montse Mínguez y la secretaria de Organización, Rebeca Torró. Admiten que la legislatura y el proyecto político de Pedro Sánchez «no se sostienen» después de tocar una piedra angular de su núcleo duro. Tras su hombre fuerte, José Luis Ábalos, el segundo secretario de Organización consecutivo, Santos Cerdán, y la imputación del expresidente socialista más entregado en la tarea de defender al actual Gobierno, las fuentes socialistas consultadas resumen el estado de ánimo en dos palabras: «Game over».
De la incredulidad de primera hora se dio paso a un estado de pánico por las posibles implicaciones que esto tendrá para el Gobierno y para el núcleo duro del presidente Sánchez. Un hecho significativo es que, esta vez, el argumentario de Moncloa no ha calado entre los dirigentes y cuadros altos y medios del partido. El mensaje del «vienen a por nosotros» apenas ha tenido eco en el seno del PSOE, donde ahora hay un debate incesante sobre las personas a las que arrastrará Zapatero con su caída. Entre los posibles damnificados, se preguntan por el actual secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López, producto del zapaterismo y muy cercano al expresidente, así como su número dos en el ministerio, Antonio Hernando.
Inminente informe patrimonial de Cerdán
Las dudas y temores conviven con la pregunta de si esto es el principio de una nueva trama que llega tras el caso Koldo, el caso mascarillas, la trama de los hidrocarburos, el caso SEPI y la presunta financiación irregular del PSOE. Desde hace 10 días, fuentes socialistas de primer nivel tenían conocimiento de una investigación sobre Zapatero, pero no aventuraron siquiera su imputación. Se limitaron a revelar a este diario que se trataba de la «traca final» para el Gobierno y el PSOE. Fuentes judiciales y policiales suman a todo ello la inminente publicación del informe patrimonial de la UCO sobre Santos Cerdán, que se retrasó hace semanas por no interferir en la campaña electoral andaluza.
Algunas fuentes socialistas temen volver al escenario preveraniego de hace un año, cuando el informe de la UCO del mes de junio confirmó la implicación de Cerdán en los amaños de obra pública, el cobro de mordidas y las grabaciones de Ábalos con prostitutas que dieron paso al ingreso en prisión provisional del primer exsecretario de Organización del PSOE y al ingreso del segundo pocos meses después.
Pero, pase lo que pase, todos coinciden en que «ahora sí que no puede convocar elecciones» porque el resultado sería una hecatombe electoral. Precisamente por ello, fuentes gubernamentales anticipan a THE OBJECTIVE que Pedro Sánchez persiste en su hoja de ruta, tanto en conservar a sus ‘ministros candidatos’ como en mantener el horizonte electoral después de la cita con las urnas autonómicas y municipales en mayo de 2027.
