Una modesta proposición
«Los diputados del PP tienen que investir a Montero como nueva presidenta de Andalucía. ¡Solo así puede frenarse a Vox sin sacrificar la gobernabilidad!»

Ilustración generada por inteligencia artificial.
Los resultados de las elecciones andaluzas han reavivado el debate sobre la relación entre el PP y Vox: tras pasar la legislatura instalado en una mayoría absoluta que pocos habían anticipado hace cuatro años, Moreno Bonilla no ha logrado en esta ocasión los escaños necesarios para una investidura exprés. Se trata de una novedad significativa, pues se venía asumiendo que en el interior del PP coexistían con dificultad dos modelos dispares de gestión: un modelo andaluz basado en la prudente ocupación del centro y uno madrileño basado en la asimilación desacomplejada de la extrema derecha. Si estas elecciones habían de confirmar la idoneidad de la vía andaluza, es patente que no han cumplido su propósito: Moreno está ahora en la misma posición —o casi— que Guardiola en Extremadura o Azcón en Aragón.
De ahí no se deduce que el modelo ayusista pueda ser externalizado alegremente, como si Madrid se pareciese a España o viceversa; no es el caso. Pero a la vista está que el PP andaluz ha retrocedido casi dos puntos y Vox se mantiene donde estaba; aunque no quiera, Feijóo debe tomar nota. De un lado, como ha destacado David Jiménez Torres, el gallego tiene razones para celebrar que el suyo es un partido conservador que resiste bien el ascenso de la extrema derecha: sus correligionarios europeos no pueden decir lo mismo. Sin embargo, la izquierda puede ya decir que votar a Feijóo es votar a Vox y la victoria insuficiente de Moreno Bonilla viene a ratificar que las próximas generales se celebrarán bajo este marco; un marco favorable, en principio, a los intereses de Sánchez.
No obstante, muchos comentaristas insisten en que el PP debe rehusar de plano cualquier trato con Vox y anclarse en el centro para captar a los votantes de izquierda que andan descontentos con Sánchez. Ocurre que los números son elocuentes: ni siquiera en Andalucía, donde Moreno ha reivindicado el legado de Felipe González, desaparece la extrema derecha. Frente a esa tozuda realidad, ¿qué puede hacer el PP?
Los populares pueden pedir a los socialistas que arrimen el hombro, lo que exigiría no solamente un pacto de investidura sino —si se me permite la distinción— un pacto de gobierno que haga posible la acción legislativa y la presentación de cuentas públicas. Pero la izquierda no está por la labor: ¿cómo podría estarlo, si el entero proyecto de Sánchez se asienta sobre la erección de un muro que separe a (presuntos) progresistas de (presuntos) reaccionarios? Como es sabido, solo el PSOE puede pactar con quien quiera. En cambio, el PP está moralmente desautorizado para llegar a acuerdos con el único partido —Vox— dispuesto a negociar con ellos. Este silogismo conduce a una conclusión inapelable: el PP solo puede gobernar si obtiene mayoría absoluta; mientras tanto, curiosamente, Sánchez gobierna tras perder las elecciones generales.
«Si el PP no debe entenderse con Vox bajo ningún concepto y el PSOE no quiere apoyar al PP, ¿qué hacer?»
Ahora bien: allí donde el PP ha ganado sin mayoría absoluta, como pasa en Andalucía, alguien tiene que gobernar. Es verdad que las elecciones pueden repetirse; nada garantiza, sin embargo, que las cosas no sigan como estaban. Y dado que repetir elecciones es costoso e irresponsable, los partidos tienen la obligación de encontrar fórmulas de gobierno. Pero si el PP no debe entenderse con Vox bajo ningún concepto y el PSOE no quiere apoyar al PP, ¿qué hacer?
Bajo tales premisas, solo hay una solución lógica: los diputados del PP tienen que investir a María Jesús Montero como nueva presidenta de la Junta de Andalucía. ¡Solo así puede frenarse a Vox sin sacrificar la gobernabilidad! Esta fórmula debe extenderse a cualquier comunidad donde el PP esté hoy gobernando con apoyo de Vox: sus diputados han de pasar a la oposición tras investir al candidato socialista. Porque un buen cordón sanitario empieza por uno mismo.