Ramón Calderón: «¿Mourinho? En el Real Madrid no se acepta el látigo»
El expresidente del club blanco concede una entrevista a THE OBJECTIVE tras el proceso abierto por Florentino Pérez
Ramón Calderón (Palencia, 1951), presidente del Real Madrid entre 2006 y 2009, atiende a THE OBJECTIVE en pleno proceso abierto por Florentino Pérez para que se decida quién debe dirigir el club blanco. El exmandatario habla en una extensa entrevista sobre su pasado al frente del equipo, las condiciones para presentarse a presidente, la situación del Madrid, los jugadores, su relación con su sucesor y el nuevo hombre que quiere hacerle frente a Florentino: Enrique Riquelme.
PREGUNTA.- Dimitió después de que se le acusara de manipular las elecciones, falsear la asamblea de socios y utilizar tarjetas de club. Después de todo eso se archivó, pero usted siempre lo negó. ¿Cuál fue la verdadera razón por la que se fue del Real Madrid?
RESPUESTA.- He dicho muchas veces que yo, que era un pececillo, me metí en una piscina llena de tiburones. Yo no era el elegido por Florentino Pérez, que a los diez minutos de marcharse ya quiso volver. Por eso sufrí tantos ataques. Al principio no lo llevé mal. Pero en cuanto empezó a tocar a mi familia, empezó a ser un poco excesivo. Ha habido capítulos que ya he comentado varias veces. Se condenó a dos periodistas —Carlos Carbajosa y Jesús Alcaide— que trabajaban para el diario El Mundo por un delito de calumnias contra mí, en una sentencia muy dura en la que dice que utilizaron información falsa a sabiendas de que lo era para lesionar mi honor. Esos periodistas, una vez que Florentino es elegido presidente, entran a formar parte del Real Madrid.
P.- En los dos años y medio que estuvo, consiguió dos ligas consecutivas. Florentino, en cambio, en sus 23 años no lo ha logrado nunca. ¿Por qué cree que eso ocurre?
R.- Florentino es un hombre de éxito que lo ha demostrado tanto en su trabajo como en el Real Madrid, pero es muy personalista. Ni se fía ni confía en la gente del fútbol. Él cree —y lo ha dicho varias veces— que el mejor entrenador sería un ingeniero de caminos, pero como eso no es posible, hay que buscar a quienes tienen un título. Esa forma de actuar que yo llamo capricho razonado. Él contrata a los jugadores porque él sostiene que son jugadores adecuados, como hizo al iniciar el proceso galáctico, un proyecto extraordinario desde el punto de vista reputacional, de imagen, marca y de prestigio. Lo que ocurre es que era un proyecto en el que se olvidó lo importante que es el trabajo, la perseverancia en el entrenamiento, que el éxito solamente está antes que esas virtudes en los diccionarios. Por eso, muchas veces, esos caprichos no coinciden con lo que puede ser un proyecto deportivo que un profesional sí puede instrumentar y él no lo hace así. Pero es verdad que ha ganado más Champions que nadie y ha dejado un legado importante, aunque no haya ganado dos ligas consecutivas. Pero eso tampoco es tan importante cuando has ganado siete Champions.
P.- ¿Qué le parecen las condiciones que hay para presentarse a la presidencia del Real Madrid?
R.- Es pedir a cualquier socio que no sea el 0,001% no presentarse. Ha endurecido el sistema innecesariamente porque creo que tiene crédito suficiente para seguir donde está. Si hay elecciones, no hay duda de que las vaya a ganar, porque, insisto, tiene crédito entre los socios por lo conseguido hasta ahora y es impropio de un club grande que ya no solo no pueda ser presidente, sino tampoco miembro de una junta directiva ningún socio. Es el único presidente en 124 años que ha dicho que tiene una idea de vender por lo menos un 5% del club. No me parece propio de alguien que repite que el Real Madrid es de sus socios. Claro que es de sus socios, pero desde su fundación. Solo él dice que hay que buscar inversores. Parece lógico que haya un problema económico, pero también he dicho muchas veces que los socios lo entenderían perfectamente. No pasaría nada si se les explica que hay necesidad de inyectar dinero porque hay un déficit en los presupuestos.
«Parece lógico que haya un problema económico»
P.- Sobre el tema societario, ¿ve posible hacer una transformación de esas características teniendo el 5 o el 10% del club sin darle la posibilidad al socio de vender su parte?
R.- Actualmente no es posible. Habría que cambiar el modelo. Ahora mismo es una asociación deportiva sin ánimo de lucro y tendría que convertirse en una entidad mercantil para que hubiera accionistas y títulos transmisibles. Lo veo complicado por varios motivos. Primero, porque ahora mismo, con la situación deportiva, no es aconsejable. Y después, porque es un modelo que tendría que ser aprobado por la mayoría de todos los socios. Es decir, tendrían que votar a favor unos 50.000, el 51%. Eso es complicado. Es verdad que se podrían modificar los estatutos. Supongo que estará dentro de sus planes si pretende llevar a cabo esa operación.
P.- Porque si el Real Madrid vale, según Florentino Pérez, 10.000 millones de euros, quiere decir que la acción de cada socio vale unos 100.000 euros. Y si ahora dice que quiere vender un 10%, le quitarían más o menos al socio unos 10.000 euros.
R.- Creo que eso no es posible, no lo han explicado bien. Lo que ha dicho es que hay que inyectar dinero a través de una sociedad que no sea el propio Real Madrid, sino una como las que se han constituido para explotar el estadio. Entiendo que la fórmula es esa, no transformar el Real Madrid en sociedad anónima, pero lo desconocemos. Lo que hay que saber es qué es lo que realmente se quiere hacer cuando nos lo cuentan a los socios.
P.- ¿Qué le parecen Enrique Riquelme o Eugenio Martínez Bravo?
R.- No los conozco prácticamente. Creo que Eugenio, cuando yo me iba a presentar, también hizo alguna intentona. Con Enrique he estado una vez en mi vida. He coincidido con él en el palco en Doha [Catar], cuando se jugó el Mundialito. Conozco muy bien a su padre porque estuvo conmigo en la junta directiva. Por lo que veo de su trayectoria empresarial, parece brillante, y me parece bueno que haya una posibilidad de confrontar las ideas que tiene el actual presidente con alguien que pueda hacer ver cuál es un proyecto diferente. Estoy seguro de que no va a haber ningún debate. Florentino Pérez no aceptaría un debate porque puede ocurrir lo que vimos en la rueda de prensa que convocó, donde se vio a una persona importante hacer un ridículo espantoso, porque yo creo que en eso están de acuerdo hasta sus más acérrimos partidarios. Fue una cosa absurda.
«Florentino Pérez no aceptaría ningún debate»
P.- Los socios llevan 20 años sin votar; han llamado unos 100.000 socios a una votación, pero la directiva controla la lista de socios, el voto por correo y también el control de las peñas. ¿Es posible ganar a ese sistema?
R.- Pues es difícil —además de innecesario— hacerlo así. Yo anulé el voto por correo porque sé que es un voto que no tiene garantías. Lo anuló el juzgado de Primera Instancia y lo anuló la Audiencia Provincial porque era un voto que podía haberse manipulado. Ahora mismo son unos estatutos que no es que contradigan, sino que la Ley del Deporte de 2022, que eliminaba la obligación de avalar el 15%, no acepta. Pero no solamente lo ha mantenido, sino que lo ha reforzado diciendo que ese aval tiene que ser concedido contra el patrimonio personal. Un club no puede ser de sus socios cuando ningún socio que no se llame como él [Florentino Pérez] en este momento puede acceder a la presidencia.
P.- A día de hoy, ¿qué opinión le merece el voto por correo?
R.- Pues no sé cómo lo van a plantear. Como estaba planteado cuando yo me presenté, no era fiable. Ahora tienen que explicar el proceso. Supongo que intentarán darle más garantías, que sea ante notario, que tenga alguna fórmula que permita conocer bien el proceso y que tenga garantías.
P.- ¿Cree que Mourinho es la solución?
R.- Lo que hizo Mourinho cuando estuvo aquí en tres años fue un título de Liga y ninguna aparición en la final de la Champions. Por mi experiencia, el Real Madrid y un club con jugadores importantes, estrellas como los que tenemos nosotros, no aceptan la imposición, el látigo, sino el convencimiento de lo que el entrenador propone al convencerles de que ese es el mejor sistema para que el equipo consiga victorias y títulos. Es decir: cuando el jugador acepta al entrenador y le respeta. Hay tres casos conocidos: Zidane, Vicente del Bosque y Carlo Ancelotti. Los tres utilizaban el puño de hierro en guante de seda. Ellos sí se ganaron el respeto de los vestuarios. Tenían la autoridad moral concedida por el respeto del jugador a su entrenador y la forma de pronunciarse y actuar del entrenador con su equipo. Mourinho tuvo muchos incendios, quizá demasiados: ruedas de prensa con enfrentamientos, la UEFA, la FIFA, Unicef, los árbitros… Yo siempre recuerdo lo que me decía Di Stéfano: «Un club grande nunca se queja de los árbitros, ni de las lesiones, ni de la mala suerte». Eso es un buen principio y él eso no lo tenía. Pero si viene, ojalá sea la salvación, porque sería bueno si el Madrid gana títulos y yo me alegraría muchísimo.

P.- Hablando de estrellas, ¿le gusta Mbappé aunque esté en el ojo del huracán?
R.- Es uno de los mejores jugadores del mundo, sin lugar a dudas. Es muy difícil ahora mismo encontrar un delantero tan bueno, con tantas virtudes: regate, velocidad, goles… y lleva marcados cuarenta y tantos, creo recordar. Un jugador extraordinario que cualquiera querría. El problema del Real Madrid es cuando uno pierde. En este club, ganar es una obligación, no es un éxito. No pasa en ningún equipo del mundo. Cuando hablo con gente que conozco, extranjeros, se sorprenden cuando les digo que en 65 años solamente dos entrenadores han durado más de tres años seguidos en el banquillo: Del Bosque y Ancelotti. Es verdad que Zidane estuvo tres años, pero fue en dos tandas. Es un club muy complicado y muy difícil. No hubiera dudado en ficharle, como no dudé en fichar a Cristiano Ronaldo. Una oportunidad así no la puedes desaprovechar.
P.- Hablando de Cristiano, usted le fichó, ¿es posible que el francés marque una época como el portugués o quizá Vinícius le pueda hacer la competencia?
R.- Siempre lo he dicho y repito: Yo no fiché a Cristiano Ronaldo; lo fichó el Real Madrid. Cualquiera lo hubiera hecho. Yo aproveché una oportunidad para que el mejor jugador del mundo en aquel momento pudiera venir al club. Fueron dos años difíciles porque el Manchester United no quería perderle, pero al final asumió que se quería ir y lo que hicimos fue fijar el precio de 80 millones de libras, 94 millones de euros al cambio entonces. Quedó todo firmado el 12 de diciembre de 2008. Vinícius creo que es otro grandísimo jugador al que le traiciona muchas veces su actitud, su carácter.
P.- ¿Hay que apostar por galácticos o por cantera?
R.- Hay que apostar por jugadores buenos y conscientes de que no basta con el escudo para ganar. Recuerdo cuando llegué gracias a mis colaboradores, fundamentalmente a Pedja Mijatović. Cambió 12 o 14 jugadores ese primer año y llevamos a cabo muchas acciones para que el jugador fuera consciente de lo importante que es lo que he dicho antes: son el trabajo, el sacrificio, la perseverancia, la constancia, los que, junto con el talento de todos, hacen al equipo imbatible. Y entre todas aquellas acciones, recuerdo que colocamos unos carteles en todos los vestuarios de todos los equipos del Real Madrid, incluido el del Bernabéu, que decía: «Si luchamos, podemos perder, pero si no lo hacemos, estamos perdidos». Y aquello resumía muy bien la filosofía que teníamos.
«El presidente no tiene asesores vinculados al fútbol»
P.- ¿Qué jugador cree que debe encabezar el proyecto en los próximos años del Real Madrid?
R.- Parece claro, porque Xabi Alonso lo pidió: uno o dos centrocampistas, lo que perdimos cuando se fueron Toni Kroos y Luka Modric, y ficharon tres defensas. Entonces, quizá, eso viene un poco a cuento de lo que hablábamos, del capricho de quien contrata. El Real Madrid no tiene director deportivo. El presidente no tiene asesores vinculados al mundo del fútbol que le puedan aconsejar qué hacer cuando las cosas van mal. Cuando se ha ganado, ahí no hay ningún problema. Ahora, cuando se pierde, como ahora, tú miras a un lado y a otro y no hay nadie.
P.- ¿Y José Ángel Sánchez y Anas Laghrari?
R.- Pero José Ángel Sánchez es un director financiero y la otra persona —a la que no conozco— también parece un financiero, un asesor suyo, que es el que además metió en su cabeza la idea de la Superliga, un bodrio que no podía salir bien.
P.- ¿A quién va a votar en estas elecciones?
R.- Ya veremos lo que ofrecen los candidatos, si es que hay otro que no sea Florentino Pérez. Y, en función de lo que planteen, pues supongo que los socios y yo, como otro más, decidiremos a quién votar para que se haga cargo del club.
P.- ¿No descarta votar a Florentino Pérez?
R.- Tiene mucho crédito por lo que ha conseguido hasta ahora. No necesitaba esto que vimos el otro día. Yo le hubiera aconsejado, si efectivamente tiene ese currículum que es muy brillante en el club y ha habido dos años malos, que qué mejor que preguntar a los socios si le respaldan. Y estoy convencido de que los socios le van a respaldar, no tengo ninguna duda, pero porque tiene ese crédito a pesar de la derrota. Lo que no hay que olvidar es que el crédito se agota. Los resultados deportivos son fundamentales.

P.- ¿Es temeroso votar a «un niño», como dice Florentino sobre Riquelme?
R.- Me parece una expresión muy desafortunada. Es una persona joven que tiene una trayectoria empresarial importante. Por lo menos hay que escucharle. Yo no lo descalificaría de esa forma.
P.- ¿Comparte la idea de que el Real Madrid está siendo perjudicado arbitrariamente?
R.- Yo no lo he notado. La época mía en los diez años que yo estuve entre directiva y presidencia… Los árbitros se equivocan como todos nos equivocamos en la vida.
P.- ¿Qué opina del nivel del arbitraje español?
R.- A mí no me parece mal. Tampoco he seguido otras ligas. Creo que es un nivel suficientemente alto. Creo que se ha profesionalizado de una forma adecuada. El VAR ayuda muchísimo porque los árbitros también comparten la responsabilidad con un sistema tecnológico que les ayuda mucho.
P.- ¿Es el caso Negreira el mayor escándalo de corrupción?
R.- Es un caso que suena mal. Lo que ocurre es que es un asunto que está en manos de la Justicia, tanto la ordinaria como la deportiva. Yo soy abogado y siempre he respetado cualquier asunto hasta que sepamos la decisión de los tribunales.
P.- ¿Qué jugador le habría encantado tener durante su presidencia?
R.- A Leo Messi. En su momento era el jugador que llamaba más la atención en el mundo del fútbol. Era extraordinario. Tampoco me parecían mal Iniesta y Xavi. El Barcelona tuvo jugadores muy buenos en aquel momento. Por eso tuvieron tanto mérito aquellas dos ligas, que las ganamos consecutivas. Pero es que en la segunda le sacamos 10 o 12 puntos y nos hicieron el pasillo en el Bernabéu y ganamos 4 a 1.
P.- ¿Ha vuelto a hablar con Florentino Pérez recientemente?
R.- No, nuestra relación no es la mejor. Le invité al homenaje a Di Stéfano, al partido final de Liga, contra el Mallorca. Declinó las invitaciones y no me ha vuelto a invitar ni ha tenido ningún detalle de ningún tipo conmigo. Cada cual en la vida actúa como le parece y yo no soy una persona de su agrado.

P.- Es una figura muy relevante en el Real Madrid, ¿le duele eso?
R.- Yo contra eso no puedo luchar y ya voy cumpliendo años y entonces tengo una memoria selectiva, así que procuro acordarme de lo bueno. Me parece que cuando hay cosas que te pueden hacer daño, lo mejor es apartarlas de tu cabeza. Ayuda a ser más feliz.
P.- ¿Existe una especie de mano negra en el himno de las mocitas madrileñas? Porque cuando lo ha quitado Florentino, usted fue el que lo restauró, empezó a perder y ahora lo han vuelto a quitar y llevamos dos años en blanco.
R.- [Risas] Yo no creo en esas casualidades. Me parece un himno que tuvo su momento, que era bonito y que todos identificábamos con el club, con el éxito, porque este club lo ha ganado todo y tiene un prestigio importante en el mundo gracias a lo que ha ganado. Es parte de nuestra historia. No me parece mal que lo tengamos y estoy seguro de que no tiene nada que ver con el hecho de que nos ganen otros equipos.
P.- ¿Por qué tiene tanta inquina a ese himno?
R.- No lo sé. A Florentino Pérez, como a todos los dictadores —que lo es en el ámbito deportivo—, no se le da bien gestionar las herencias. Le pasó con Cristiano Ronaldo, con Raúl, con Casillas… Quieren ser ellos los que realmente construyan aquel proyecto ganador y no aceptan bien. Cuando vio aquel contrato, a pesar de que había 30 millones de cláusula de penalización por cada parte si no se cumplía, estuvo a punto de no formalizarlo. Hubiera sido una locura. Creo que tuvo gente que le hizo recapacitar. Afortunadamente, han sido nueve años extraordinarios.
P.- ¿Teme que la «dictadura» de Florentino se extienda si gana estas elecciones?
R.- Yo creo que las va a ganar y él va a seguir actuando igual. Él tiene una forma de actuar que no va a cambiar a sus años y, por lo tanto, seguirá igual. Si hay suerte y se consigue lo que se ha logrado en años anteriores, estupendo. Si esto sigue igual y no se reconstruye el equipo, él tampoco durará. Se fue cuando, después de tres años, no se ganó nada y, como decía antes, los resultados acaban con cualquiera, por muy bien que hayan hecho las cosas.

