Heineken sitúa la descarbonización de su cadena de valor como su gran objetivo
Tras descarbonizar toda su producción, la empresa cervecera se marca su siguiente reto
Antes de que una cerveza llegue al consumidor, hay un largo proceso en el que cada vez pesan más factores como la eficiencia energética, la gestión responsable del agua y la economía circular. En un contexto marcado por la descarbonización de la industria y la creciente exigencia ambiental, la sostenibilidad ha dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en una palanca estratégica que atraviesa toda la cadena de valor.
En este escenario, Heineken España ha situado la transformación sostenible como uno de los ejes de su modelo de negocio, impulsando iniciativas para reducir su huella de carbono, optimizar el uso de los recursos hídricos y avanzar hacia procesos más circulares. THE OBJECTIVE habla con Carmen Ponce, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía, sobre el camino recorrido, los principales desafíos del sector y los objetivos que marcarán su hoja de ruta en los próximos años.
PREGUNTA.- La sostenibilidad ha pasado de ser un eje reputacional a convertirse en una cuestión estratégica para la industria alimentaria y de bebidas. ¿Cómo se integra actualmente en el modelo de negocio de Heineken España?
RESPUESTA.- La sostenibilidad solo puede generar resultados reales y factibles cuando forma parte del corazón de la empresa. En Heineken es parte de nuestro propósito, valores y estrategia, por lo que condiciona la toma de decisiones y no se aborda como un elemento accesorio. Además, contamos con una gran red interna; nosotros lo llamamos la Green Tribe, formada por profesionales de todas las áreas de la compañía que impulsan y hacen realidad nuestro compromiso con la sostenibilidad.
P.- ¿Qué transformaciones ha tenido que realizar la compañía en sus fábricas y procesos productivos para avanzar hacia un modelo más eficiente y descarbonizado?
R.- Existen dos formas de afrontar la sostenibilidad: con un espíritu más de compensar las emisiones o apostando por una transformación profunda. En Heineken España hemos optado por la segunda. Hemos introducido cambios relevantes tanto dentro como fuera de nuestras fábricas para cumplir nuestros compromisos en descarbonización, gestión del agua y economía circular, sin olvidar el impacto social.
En el ámbito de la descarbonización, las mejoras en eficiencia han ido acompañadas de una transformación de nuestros procesos, en la forma de hacer las cosas y de importantes inversiones en nuestras fábricas para sustituir la energía fósil por la renovable.

P.- ¿Y cuál ha sido el viaje para conseguirlo? ¿Qué pasos han dado?
R.- La descarbonización es uno de los hitos de los que más orgullosos estamos. A finales de 2025 elaboramos todas nuestras cervezas y tintos de verano exclusivamente con energía renovable, culminando un camino que comenzó en 2018.
El primer paso fue la puesta en marcha de una planta fotovoltaica dedicada en exclusiva a cubrir nuestro consumo eléctrico con energía renovable. Después llegó la transformación de nuestra fábrica de Jaén, la primera cervecera de España en operar con energía 100% renovable, tanto eléctrica como térmica, gracias a una planta de biomasa que aprovecha restos de poda para convertirlos en energía.
Más tarde incorporamos dos grandes plantas termosolares en Sevilla y Valencia, pioneras en el uso industrial de esta tecnología para producir energía térmica renovable. Finalmente, la incorporación de nuevas soluciones basadas en biomasa nos permitió alcanzar este objetivo. Ha sido un recorrido largo y complejo, pero también muy satisfactorio.
P.- ¿Cree que esta iniciativa es replicable en otras empresas o sectores?
R.- Conceptualmente, sí es replicable. A nosotros nos encanta decir que hemos demostrado que la transición hacia renovables es posible porque Heineken España lo ha conseguido. Evidentemente, cada empresa debe hacer su propio viaje y adaptar ese proceso a sus circunstancias, pero hay elementos que son comunes: tener una convicción profunda, fijar una ambición clara y construir una hoja de ruta sólida.
Pero hay que ser muy conscientes de que este reto no puede afrontarse en solitario. Por eso hemos trabajado con un amplio ecosistema de colaboradores públicos y privados que nos han acompañado en el viaje. Luego, cada uno tiene que hacer su propia hoja de ruta, pero desde nuestra experiencia, recomendaría que tengan una ambición clara y construyan bien su hoja de ruta, que se junten con buenos colaboradores y que tengan claro que es un ejercicio de aprendizaje continuo.
También hemos aprendido que innovar implica asumir riesgos. Hemos cambiado tecnologías y proveedores cuando ha sido necesario porque, al ser pioneros en muchos proyectos, no existían soluciones estándar. Por eso animaría a otras empresas a mantener una actitud de aprendizaje continuo, a probar, pilotar y rectificar cuando sea necesario.
P.- Más allá de la energía, y en un contexto marcado por la sequía y la presión sobre los recursos hídricos, ¿qué papel juega la gestión del agua dentro de la estrategia de sostenibilidad de la compañía?
R.- Dentro de nuestra agenda medioambiental, el agua es uno de los pilares fundamentales. No puede ser de otra manera cuando el 95% de una cerveza es agua. En Heineken España hemos conseguido que sea una prioridad tanto en los años de sequía como en aquellos en los que llueve más, porque somos conscientes de que operamos en un país con estrés hídrico y, además, contamos con dos fábricas en Andalucía, una de las regiones más afectadas.
Nuestra estrategia se centra en dos líneas de actuación. La primera es reducir el consumo de agua. Existe una auténtica cultura del ahorro en nuestras fábricas y, gracias a numerosas iniciativas, hemos logrado reducir casi a la mitad el consumo de agua entre 2008 y finales del año pasado. Y queremos seguir avanzando y reducirlo más. Es increíble, pero si visitas nuestras fábricas, no encuentras a ni uno de nuestros empleados que no piense cada día en cómo ahorrar agua. La segunda línea consiste en devolver a la naturaleza el agua que no podemos recuperar directamente, como la que queda incorporada en el producto final. Por eso desarrollamos proyectos específicos de retorno hídrico en los territorios donde operamos.
P.- Heineken ha impulsado proyectos de recuperación hídrica y conservación de entornos naturales en España. ¿Qué aprendizajes han extraído de iniciativas vinculadas a ecosistemas especialmente sensibles como Doñana?
R.- Somos la única compañía cervecera que impulsa proyectos destinados a alcanzar una huella hídrica neutra, e incluso positiva. Actuaciones como las que desarrollamos en Doñana, el Jarama o la Albufera permiten devolver a las cuencas de las que se abastecen nuestras fábricas el agua equivalente a la contenida en nuestras cervezas.
Estos proyectos se llevan a cabo junto a administraciones públicas, universidades, confederaciones hidrográficas y organizaciones ambientales. Uno de los principales aprendizajes ha sido comprobar el enorme valor de la colaboración entre actores muy distintos para alcanzar un objetivo común. Además de recuperar recursos hídricos que de otro modo se perderían, estas actuaciones están teniendo un efecto muy positivo sobre la biodiversidad. Al restaurar humedales y lagunas, vuelven las aves, los insectos y la vegetación propia de estos espacios, algo que quizá no era el objetivo inicial, pero que hoy valoramos enormemente. Al final recuperas también la flora y la fauna; es un trabajo francamente bonito.
P.- La economía circular se ha convertido en otro gran vector de cambio para el sector. ¿Qué avances destacaría Heineken España en reutilización de envases, reciclaje y reducción de residuos?
R.- Estamos trabajando en economía circular desde dos grandes ámbitos. El primero es la gestión de residuos. Desde hace dos años, todas nuestras fábricas están certificadas como centros de cero residuos a vertedero, lo que significa que damos una segunda vida a materiales como la levadura, el bagazo o los restos de alcohol, que pueden destinarse a alimentación animal, fertilizantes o incluso a la producción de vinagre de cerveza.
El segundo eje es el embalaje. Trabajamos para reducir materiales, aumentar la reciclabilidad y utilizar cada vez más materias primas recicladas, pero uno de nuestros principales diferenciales es la apuesta por los envases reutilizables, especialmente en hostelería. Actualmente, cerca del 90% de la cerveza que comercializamos en este canal se sirve en barriles o botellas reutilizables, capaces de tener entre 25 y 30 ciclos de vida. Creemos que es una de las medidas con mayor impacto en términos de circularidad.
P.- Además del impacto medioambiental, trabajan en el ámbito social. ¿Cuál es su compromiso en este campo?
R.- Nuestro compromiso social comienza con nuestros propios empleados y se extiende a proveedores y clientes, pero tiene un pilar especialmente relevante en la contribución a la comunidad a través de la Fundación Cruzcampo. La fundación trabaja para preservar la cultura cervecera y, sobre todo, para ofrecer oportunidades a jóvenes desempleados mediante formación y acceso al mercado laboral en el sector de la hostelería. Lo hacemos a través de nuestra Escuela de Hostelería, que lleva cerca de tres décadas formando profesionales. Es una iniciativa beneficiosa para todas las partes: ofrece oportunidades a quienes más las necesitan y contribuye a cubrir la creciente demanda de personal cualificado que existe actualmente en el sector hostelero.
P.- El consumidor es cada vez más exigente frente a los mensajes ESG. ¿Cómo evitar que la sostenibilidad se perciba como un discurso de marketing y lograr credibilidad real?
R.- La credibilidad pasa, en primer lugar, por la transparencia y el rigor. Afortunadamente, la regulación europea avanza en esa dirección y contribuirá tanto a proteger a los consumidores como a reconocer el esfuerzo de las empresas que trabajan con responsabilidad. En Heineken llevamos años aplicando una política interna muy estricta sobre cómo comunicamos la sostenibilidad. Sabemos perfectamente qué podemos decir y qué no. No hacemos afirmaciones genéricas como «Somos muy sostenibles» o «Esta cerveza es muy verde»; cada mensaje debe estar respaldado por datos verificables y certificados por terceros independientes.
Además, creemos que es una responsabilidad compartida. Precisamente por eso impulsamos junto a Forética un think tank sobre esta materia, con el objetivo de compartir buenas prácticas y concienciar al tejido empresarial de la importancia de comunicar con disciplina, transparencia y evidencia. Porque el greenwashing no solo perjudica a quien lo practica, sino que acaba generando desconfianza hacia el conjunto de las iniciativas de sostenibilidad empresarial.
P.- Mirando a los próximos años, ¿cuáles son los grandes retos ambientales que más preocupan a Heineken España y qué objetivos consideran prioritarios?
R.- En 2025 alcanzamos hitos muy importantes, pero el verdadero desafío empieza ahora. Hemos descarbonizado nuestra producción, aunque esta representa solo entre un 9% y un 10% de las emisiones totales de la compañía. El siguiente paso es avanzar en la descarbonización de toda la cadena de valor. Cómo acompañar a nuestros proveedores de la agricultura, a los proveedores de envases, operadores logísticos y clientes para reducir conjuntamente las emisiones. Ya hemos conseguido disminuirlas en torno a un 30%, pero nuestro objetivo es alcanzar una reducción total para 2040. Es un objetivo ambicioso.
En paralelo, seguiremos avanzando en eficiencia hídrica, con nuevas metas para 2030, reforzando nuestras políticas de economía circular y ampliando nuestro impacto social a través de iniciativas como la Fundación Cruzcampo y sus programas de formación y empleabilidad.
