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Macroeconomía

El milagro de Polonia: adelanta a España en PIB per cápita tras seducir a inversores e industria

La economía española crece en servicios de bajo valor mientras que la eslava lo hace gracias a la manufactura

El milagro de Polonia: adelanta a España en PIB per cápita tras seducir a inversores e industria

Vista general de la capital polaca, Varsovia. | Reuters

Tras la caída del telón de acero y especialmente a partir de su integración en la Unión Europea, Polonia ha protagonizado un imparable desarrollo similar al milagro económico que vivió en su día España. Esta rápida expansión se basa en los mismos pilares, la industria y el turismo, aunque también en otros elementos como una apuesta por la seguridad jurídica y los incentivos que ha permitido al país eslavo atraer grandes inversiones extranjeras y exportar tanto productos manufacturados como servicios de alto valor añadido. La última actualización de los datos de perspectivas globales del Fondo Monetario Internacional (FMI) revela la dimensión de este salto en la economía polaca, incluyendo un sorpasso a la española en renta per cápita.

El organismo financiero prevé que este 2026 Polonia alcance un producto interior bruto (PIB) por habitante de 58.559 dólares (unos 49.700 euros), lo que situaría a la nación del este de Europa por primera vez por delante de España, con 58.348 dólares (unos 49.500 euros). De este modo, el país dirigido por Donald Tusk adelantará por segundo año a Japón y se situará en unos niveles de renta un 15% más altos que los de Rusia después de tres décadas de liberalización económica tras la salida del comunismo. El indicador del FMI está elaborado bajo el principio de paridad de poder adquisitivo; es decir, la comparación entre países se lleva a cabo teniendo en cuenta el coste real de los mismos productos para que refleje de la manera más precisa posible la producción económica por persona de cada país.

Este dato pone en apuros al Gobierno, que sí destacó hace unos meses que España adelantara a Japón en renta por persona. Más todavía cuando el crecimiento previsto de la nación eslava es muy superior al español, del 3,6% frente al 2,3%, tal y como ha subrayado Ana Alonso, corresponsal de El Independiente en Varsovia, en su artículo Polonia ya es más rica que España. Esta realidad cuestiona el mantra del Ejecutivo de que ninguna gran economía europea crece más que la nuestra, y aunque se puede argumentar que Polonia no forma parte del club de los grandes, este criterio será cada vez más difícil de sostener en un momento en que este mercado ya ha superado el billón de dólares en producción económica anual, acercándose cada vez más a los socios históricos del bloque.

¿Cómo ha llegado Polonia a superar económicamente a España? Aunque los factores tras este rápido desarrollo que ha asombrado al mundo son muy diversos, uno de los principales es una decidida apuesta por la industria como motor económico. En paralelo, España ha sufrido una sangría de empleo industrial, el mejor retribuido, en los últimos años, y esta pérdida asciende actualmente a unos 400 puestos al día. De hecho, algunas compañías que han cerrado plantas en España, como Bosch y BSH, han trasladado su producción a Polonia. Algunas fuentes entienden que estos movimientos empresariales responden únicamente a los menores costes salariales, pero las facilidades burocráticas y los incentivos fiscales también han jugado un papel clave.

Ambos países han protagonizado tendencias antagonistas: desindustrialización en España y fortalecimiento del sector en Polonia, hasta el punto de que en el primero, la proporción de empleo en este ámbito ronda el 20%, mientras que en el segundo asciende al 30%. Aprovechando el tirón de los fondos europeos Next Generation, el Gobierno polaco ha anunciado inversiones tecnológicas ambiciosas que incluyen la primera fábrica de inteligencia artificial en el país y el superordenador de IA más rápido del mundo.

Aunque está por ver el impacto real de estas iniciativas, lo que está claro es que esta economía antes empobrecida cuenta ya con una destacada presencia de multinacionales como Google, Microsoft, Amazon e IBM. Una de las claves a la hora de presentarse al mundo como una democracia occidental business friendly ha sido el proceso de desregulación para eliminar cargas burocráticas y reducir los costes para las empresas. Además, el Estado ha incorporado en su estrategia la modernización de trenes y puertos, consciente de que convertirse, como está ocurriendo, en uno de los mayores centros logísticos del continente crea empleo y facilita el crecimiento industrial.

Entre las principales exportaciones de Polonia se encuentran automóviles, componentes, baterías eléctricas y ordenadores. Esta economía ha logrado posicionarse también como actor clave en el ámbito de los servicios para empresas en Europa, gracias, según un informe de JLL, a la «disponibilidad de mano de obra cualificada», a un «sistema de incentivos financieros y fiscales» y a sus «fuertes fundamentales económicos». También se está convirtiendo en una potencia turística y ya es el segundo destino que más crece del continente, por detrás de Malta, pero con una producción mucho más diversificada y basada en la industria de alto valor añadido, en un momento en el que España avanza hacia la terciarización, con un peso cada vez mayor de los servicios de bajo valor añadido en el crecimiento macroeconómico y la creación de empleo.

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