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Aloma Rodríguez

La velocidad de la luz que sí puedes pagar

«No hay tiempo para la reflexión ni lugar para los matices, y así se va empobreciendo el debate público, porque solo hablan quienes quieren polarizar o quienes quieren provocar»

Opinión

La velocidad de la luz que sí puedes pagar
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Los políticos independentistas catalanes encarcelados por sedición y malversación serán indultados. Vayamos asumiéndolo porque aproximadamente dos días después de que eso suceda, o dos semanas o dos meses, estaremos hablando de otra cosa. O al menos es lo que el ritmo nos invita a pensar: ha pasado casi un mes de la campaña más virulenta de la democracia, según decían, y aquí seguimos, ahora Isabel Díaz Ayuso solo sale en la prensa del corazón. Sus salidas de tono ya no interesan, ni aunque anuncie que va a cerrar 41 centros de atención primaria en verano. El bebé de Ceuta rescatado del agua al borde de la hipotermia tampoco nos interesa mucho ya, ni Luna ni la campaña de acoso en redes que sufrió después del abrazo. Eso es de hace un par de semanas, o sea de hace un millón de años.

La semana pasada, cuando los indultos empezaban a asomar la patita desde la sonda de su globo, hubo quien sacó a colación el indulto a Tejero. Solo que Tejero no fue indultado, pero eso es lo de menos. Da hasta pereza ponerse a pensar y razonar sobre los indultos, porque para cuando hayamos leído lo bastante para tratar de comprender ya estaremos hablando de otro asunto. Lo que da más pereza aún son los bloques y la automática colocación en uno u otro en función de lo que se piense sobre el asunto. No hay tiempo para la reflexión ni lugar para los matices, y así se va empobreciendo el debate público, porque solo hablan quienes quieren polarizar o quienes quieren provocar, y algún que otro que no tiene miedo a que le insulten en redes o que pidan su despido. Se va estrechando el lugar para la discusión, solo hay brochazos y bloques monolíticos. Eso nos convierte en una sociedad peor y nos hace mucho más aburridos en general.

Hay que tener cuidado con las metáforas, las carga el diablo, pueden servir para expresar lo inefable, sí, pero también corren el riesgo de que lo único que iluminen sea la simpleza de la exageración. Iba a hacer un chiste sobre la subida de la factura de la luz y la velocidad a la que va todo hoy, ligeramente inspirado en un meme que he visto en Twitter, pero me he acordado de Iván Redondo diciendo que un asesor tiene que tirarse por un barranco si se lo pide su presidente. Se expuso a dos cosas: a que el lugar de inspiración (El ala oeste de la Casa Blanca) fuera rápidamente identificado y a que la realidad demostrara el sinsentido de lo dicho. Me imagino que al menos, Redondo e Iglesias siguen comentando series por Whataspp.

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