El Pentágono ordena la retirada de varios enlaces militares de España a partir de verano
Washington comunica a Madrid una reducción significativa de sus agregados dentro de las Fuerzas Armadas españolas

De izq. a dch: el jefe de la Armada, Antonio Piñeiro; la encargada de negocios de EEUU en España, Rian Harris; el Jemad, Teodoro López Calderón; y un agregado naval de EEUU en la botadura de la última fragata F-111.
La Administración Trump aprieta al Gobierno de Pedro Sánchez antes de la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía). El Pentágono ha comunicado al Ministerio de Defensa que retirará a varios enlaces militares destinados en España a partir de verano, en una medida de la que no se conocen precedentes en las últimas décadas, según revelan fuentes militares españolas consultadas por THE OBJECTIVE.
La decisión norteamericana se enmarca en la política de reducción de efectivos y gasto militar impulsada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, tanto dentro de EEUU como en el despliegue de la primera potencia en el extranjero, con el fin de reducir el gasto anual en 50.000 millones de dólares —unos 43.000 millones de euros al cambio— en el antiguo Departamento de Defensa.
La medida comunicada a Madrid consistirá en no sustituir las vacantes que dejen los agregados militares cuando terminen sus estancias de trabajo en España, por lo que las salidas serán progresivas. Las citadas fuentes subrayan que la orden de reducir el número de oficiales de enlace no solo afecta a nuestro país, sino también a aliados europeos —caso de Alemania o Francia, por ejemplo— como de otras zonas geográficas del mundo —Australia o Japón—, por lo que no se trata de un castigo de Trump a Sánchez ante las tirantes relaciones bilaterales que existen entre ambos países en estos momentos.
EEUU cuenta, básicamente, con coroneles, tenientes coroneles y capitanes de fragata y de navío en los cuarteles generales de los tres ejércitos —Tierra, Aire y Armada—, así como en otros organismos del Ministerio de Defensa. Son los ojos del Pentágono en los principales núcleos de decisión de las Fuerzas Armadas españolas, en virtud del convenio de defensa bilateral entre ambos países que data de 1988 y que se renueva cada año. Por el momento, se desconoce la cifra exacta de dicha reducción de efectivos a nivel de agregados militares, pero será «significativa». La reducción de oficiales de enlace norteamericanos implicará que la información y la cooperación fluyan menos que hasta ahora. Y lo que es peor, a juicio de las citadas fuentes, es que otros países —como China— podrían aprovechar ese hueco para estrechar lazos castrenses con España.
Las relaciones bilaterales entre ambas Administraciones se han deteriorado en las últimas semanas por la posición de Pedro Sánchez con Irán. Fruto de ello, el Pentágono cambió de ubicación a los dos enlaces militares que España tiene acreditados en Washington ante el Departamento de Guerra. La «marginación», según revelaron fuentes castrenses a THE OBJECTIVE hace un mes, empezó a los pocos días del inicio de las hostilidades contra Irán con un cambio de sus despachos asignados. Todo ello tras la prohibición del Gobierno de Pedro Sánchez para utilizar las bases de uso conjunto de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) en el despliegue aéreo. Un veto que Madrid extendió unos días después al paso por el espacio aéreo español de las aeronaves estadounidenses que participan en los combates.
El equipo de Hegseth recolocó a los militares españoles en una nueva ubicación dentro del edificio. En concreto, dentro del grupo «de los [países] no confiables», en palabras de una de las fuentes, y a los que se restringió la recepción de información sobre las operaciones en marcha. El departamento que dirige Margarita Robles cuenta con dos representantes en el Pentágono: un capitán de navío de la Armada y un teniente coronel del Ejército de Tierra.
La Administración Trump ya avisó a finales de abril que se estaba planteando suspender a España como miembro de la OTAN por negar al Ejército americano el uso de las citadas bases para las operaciones en la guerra de Irán, según Reuters. Este medio aseguró que un correo interno del Departamento de Guerra, que circulaba por la zona noble del Pentágono, había descrito una serie de opciones para castigar a los países de la Alianza Atlántica que se habían negado a colaborar en las operaciones estadounidenses durante los ataques al régimen de los ayatolás.
Según la agencia británica, el mail expresaba frustración por la negativa de algunos de los aliados a conceder a Estados Unidos los derechos de acceso, base y sobrevuelo en las instalaciones militares que tienen en el extranjero. Para el Pentágono, el uso de estas bases militares es «simplemente el punto de partida absoluto para la OTAN» y, por ello, también contemplaban relevar de cualquier puesto importante de la Alianza Atlántica a los representantes de países «difíciles». Un claro aviso a España.
Reuters aclaró, citando a un funcionario bajo anonimato, que Estados Unidos no se planteaba cerrar las bases en Europa o retirarse de la Alianza. El objetivo final de las acciones descritas en el correo era «disminuir la sensación de derecho por parte de los europeos». De hecho, el correo destacó que la hipotética suspensión de España tendría un efecto limitado, pero sería un mensaje simbólico fuerte. Pese a ello, el correo no trató cómo la Alianza podría suspender a un Estado miembro, ya que no existe un mecanismo para ello.
La propia OTAN subrayó tras esta noticia que el Tratado de Washington, el documento fundacional de la Alianza Atlántica, no prevé ningún mecanismo para la suspensión de un Estado miembro, después de que el Pentágono hubiera sondeado esta opción contra España entre los escenarios para castigar a los aliados que no habían apoyado la operación de Estados Unidos en Irán. «El Tratado Fundacional de la OTAN no contiene ninguna disposición relativa a la suspensión de la condición de miembro de la OTAN, la expulsión o la participación limitada», indicó un portavoz de la Alianza Atlántica a Europa Press.
Los principales puestos en la OTAN
Los militares españoles empezaron a incorporarse de manera progresiva a la llamada Estructura de Mandos de la OTAN a partir de 1999, cuando nuestro país se integró por completo en la estructura militar aliada. En la actualidad, España participa en 9 de las 11 misiones de la Alianza Atlántica, con más de 3.000 militares desplegados desde «Eslovaquia o Rumanía, pasando por el mar Negro o el Atlántico Norte», según resaltó Robles en pleno distanciamiento con EEUU. La mayoría de los militares están desplazados en Brunssum (Holanda); Mons (Bélgica) —donde se encuentra el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (Shape, por sus siglas en inglés)—; Nápoles (Italia), sede del cuartel general del Mando de Fuerza Conjunta; y Norfolk (EEUU), donde está el Mando Aliado de Transformación.
¿Corren riesgo los generales y almirantes españoles en puestos relevantes de la OTAN por las represalias de Trump? Las fuentes descartan por completo dicha posibilidad, pues obligaría a EEUU a poner de acuerdo a los 32 países aliados que forman parte de la Alianza a la hora de acometer sus relevos. La propia Robles defendió la aportación de los militares españoles a las misiones de la OTAN en los últimos años. «Somos un socio serio», aseguró a finales de abril.
Dentro de Shape están el general de división Manuel Pérez al frente del Apoyo Logístico y Javier Carrasco como director de Finanzas y Compras. Son los dos españoles más visibles en la cúpula militar aliada en estos momentos. Tampoco peligra el puesto del diplomático Javier Colomina como representante especial del secretario general para la Vecindad Sur —zona que engloba al Magreb—, al depender orgánicamente del secretario general, Mark Rutte. Otro escenario bien distinto serían futuros nombramientos: un veto de Estados Unidos a candidatos españoles les descabalgaría de los procesos selectivos.
El enlace en el Mando Central de EEUU
En todo caso, el castigo a los enlaces españoles en el Pentágono se puede extender a otros militares destinados por nuestro país en Estados Unidos. El Boletín Oficial de Defensa (BOD) publicó el 24 de abril la elección del general de brigada Manuel García, perteneciente a la Infantería de Marina, como representante de España en el Mando Central de EEUU en Tampa (Florida), donde se ha hecho el seguimiento de las operaciones bélicas en Irán.

García sustituirá al general de brigada Alberto Fajardo a partir del 4 de junio en una comisión de servicio «por un período aproximado de nueve meses», según la decisión firmada por Robles a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE. Ahora bien, su estancia en Tampa como oficial de enlace va a resultar «muy incómoda», en opinión de un compañero suyo del generalato.
Al inicio de la guerra contra Irán, Washington comunicó al representante español y al resto de homólogos de países aliados que no habían colaborado en las acciones bélicas que no se les suministraría información confidencial. «Le darán un briefing de vez en cuando con información de fuentes abiertas, pero quedará marginado», augura esta fuente.
