Robles presiona a los aliados para que la misión de la OTAN en Irak regrese al país árabe
La ministra elige al general español que estará al frente de un contingente aliado que no tiene efectivos a día de hoy

El general Ramón Armada (i) en su visita en febrero al cuartel general aliado en Nápoles. | EMAD
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha nombrado el pasado jueves al teniente general Ramón Armada como nuevo jefe de la misión de la OTAN en Irak, pese a que el futuro de la misma está lleno de incertidumbre. El mando aliado se encuentra en estos momentos en el cuartel general aliado de Nápoles (Italia), tras el repliegue de las tropas del país árabe al inicio de las hostilidades de Estados Unidos e Israel contra Irán a principios de marzo.
La ministra firmó el nombramiento el martes y apareció dos días más tarde en el Boletín Oficial de la Defensa (BOD). Eso sí, contiene una salvedad: su aplicación efectiva será a partir del próximo 19 de mayo. El mando de la misión de la OTAN en Irak es de carácter anual y rotatorio. Hasta ahora, lo encabezaba el general francés Christophe Hintzy, quien asumió el puesto el 25 de mayo del año pasado, por lo que en dos semanas se tendrá que producir el relevo en Nápoles.
El general Armada, pariente lejano del principal implicado en el golpe de Estado del 23-F, se pondrá al mando de una misión aliada sin tropas asignadas y a casi 3.000 kilómetros de la base en Bagdad en la que debería estar destinado. Una situación completamente anómala que ha llevado a varias fuentes militares consultadas por THE OBJECTIVE a tildar su nombramiento como «falso» o «virtual», ya que, stricto sensu, es «el jefe de un contingente que no existe».

Sin embargo, al Gobierno español le interesa que en Washington y el resto de capitales aliadas se sepa que está liderando una misión de la OTAN en estos momentos en los que Donald Trump tiene a España en el punto de mira, Alemania y otros países europeos que se han puesto de perfil en la guerra de Irán. De ahí que con este paso dado por Robles, España blinda al general Armada y lanza el mensaje a los aliados de que esta misión debe continuar en el tiempo tras la precipitada salida de todo el contingente de efectivos que trabajaba en Irak para reubicarlos en Europa.
Los 200 militares españoles, a cuyo mando estaba el general Pedro Sebastián de Erice, regresaron a sus respectivas unidades en territorio nacional y solo permanecen activados en Nápoles un total de siete oficiales bajo el mando de este último, quien en una reciente entrevista en Vozpópuli instó a volver al país árabe en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan: «Lo hemos dejado claro a la cadena de mando de OTAN: este es un modo ‘supervivencia’. Cada día que pasa sin poder reunirse cara a cara se hace más complicada la misión», dijo al respecto.
Tanto el nombramiento como el ascenso a teniente general de Armada generaron controversia dentro del Ejército de Tierra por el momento elegido y las formas con las que se comunicó desde Defensa. El 20 de octubre de 2025, hace ya seis meses, apareció la orden ministerial firmada por Robles con la elección del primero como «futuro Jefe de la Misión de la OTAN en Irak» [leer abajo]. Dos días después, se produjo el mencionado ascenso dentro del Ejército de Tierra. Con ello, la ministra quiso justificar que la tercera estrella dorada de cuatro puntas para este militar estaba justificada por su futuro destino en Irak.

Armada es uno de los generales mejor considerados por Robles dentro del Ejército de Tierra. Fue asesor dentro de la Secretaría General de Política de Defensa, dentro del Ministerio, y cuando fue ascendido a teniente general, estaba al frente del Estado Mayor del Mando de Canarias. Desde ese nombramiento, se ha estado preparando para el nuevo puesto en el país árabe. En enero, por ejemplo, viajó a Bagdad para reunirse con el general Hintzy y hacer «un reconocimiento de zona», tal y como destacó el Estado Mayor de la Defensa (EMAD).

También estuvo junto a la ministra con motivo de la visita oficial de Robles el pasado 26 de marzo al cuartel general aliado en Nápoles para agradecer el trabajo de los militares españoles y aliados tras la evacuación de la misión en Irak. La ministra aprovechó ese momento para subrayar que España «cree firmemente en el multilateralismo, porque es la mejor forma de hacer frente a los retos de seguridad actuales».
Sin embargo, la salida precipitada de Irak por los ataques iraníes trastocó los planes del general Armada. Ahora tendrá que dirigir la misión de la OTAN desde Nápoles y con la incertidumbre de si quedará disuelta en el corto plazo. Un escenario que provocaría un dolor de cabeza a Robles para ubicarle en el alto mando del Ejército de Tierra, donde no hay silla libre que ocupar, subrayan las fuentes militares.
