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Nutrición

Paloma Gil, endocrina: «El problema no es comer pan, sino cuál eliges: el industrial y el artesanal no tienen nada que ver»

El buen pan, explica la experta, es muy nutritivo y también muy rico en vitaminas del grupo B

Paloma Gil, endocrina: «El problema no es comer pan, sino cuál eliges: el industrial y el artesanal no tienen nada que ver»

Un pan artesanal | Pexels

Ha cambiado mucho la película con el pan en apenas unas décadas. De ser un alimento básico y presente en el día a día a, de repente, convertirse en poco menos que un forajido para luego volver a repuntar. Todos tenemos algún ejemplo cercano en el cual, cuando comienza una dieta de adelgazamiento, como hemos hablado en ocasiones en THE OBJECTIVE, lo primero que hacen es quitar el pan.

Un perjuicio para un producto demonizado, especialmente a medida que han aparecido alternativas más industriales, cargadas de aditivos y de fermentaciones exprés que se acaban convirtiendo en complicadas digestiones. Posiblemente, nada que ver con los panes que comieron nuestros abuelos y sus antecesores.

Pero, como en tantos otros elementos –y alimentos–, el pan tiene tantas aristas como ejemplos encontramos en tiendas, supermercados y tahonas. Por eso, no está de más comprobar que hay voces que avalan que el pan o, mejor dicho, el buen pan, no tiene por qué pasar a mejor vida en nuestra dieta.

Justo de lo que alertó la endocrina Paloma Gil en sus redes sociales, insistiendo en esa dualidad de un producto que puede ser muy industrial o muy artesanal. Razón por la que meter a ambas realidades en el mismo saco es hacer un flaco favor al producto.

¿El pan es recomendable?

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Lo importante del pan es saber con qué productos se elabora y cómo se ha trabajado. ©Pexels

A menudo, cuando se piensa en el pan, se imagina de él como un alimento vacío y que solo aporta calorías. Como es lógico, nada más lejos de la realidad, advirtió Gil, catalogándolo como «un alimento económico muy nutritivo y que últimamente se ha demonizado». De hecho, insistió en otra realidad cuando se habla de pan y perder peso. En este caso, lo afirmó, considerando que es un elemento «muy saciante y muy nutritivo». Motivo por el que catalogó en su publicación que «el problema no es comer pan, sino el que compras», explicando que «no es lo mismo industrial que artesanal con buena harina y fermentación lenta».

Como en todo, el problema está la letra pequeña. Por eso, dejó claro que no todos los panes son iguales. «No tienen nada que ver un pan industrial que un pan artesanal hechos con harinas de calidad, si es posible integrales y con fermentaciones largas», explicó. No es un tema menor, como es lógico y todo tiene que ver con los procesos, con los ingredientes y, por ende, con el aporte nutricional.

«El pan artesanal es más nutritivo porque suele ser más rico en fibras, tiene más biodisponibilidad de nutrientes», puntualizó. Del mismo modo, consideró otra realidad relevante, el índice glucémico, pues «tiene picos de azúcar menos elevados porque al digerirse más lentamente se mantiene el azúcar mejor en el tiempo».

El pan tiene más beneficios de los que parecen a simple vista

A menudo percibimos que el pan es poco más que una fuente de hidratos de carbono. Evidentemente, no es así y también, como es lógico, no todos los panes –dependiendo de sus harinas– tienen las mismas propiedades nutricionales. No obstante, lo normal es que nuestros panes sean de harina de trigo, tanto refinada como integral. Aunque hay cada vez más opciones en otros cereales. Sucede con la espelta, el centeno, la avena o el trigo sarraceno, cada vez con más alternativas sobre la mesa.

Como es lógico, el pan también es un vehículo, por eso importa con qué se le acompañe. ©Pexels

Por eso, no se puede sintetizar solo un tipo de macronutriente o micronutriente en un pan, pero hay ciertos patrones comunes. El pan, contó Paloma Gil, si es de calidad «es muy rico en vitaminas del grupo B y hacen que los transformes mejor en energía». Del mismo modo, ese grupo de vitaminas es útil para reducir «índices de inflamación y es bueno para combatir el riesgo cardiovascular». Algo de lo que se hace eco a menudo la literatura científica.

A su vez, el pan también es rico en minerales. Especialmente cuando el pan está sometido a fermentaciones largas porque «esos minerales como magnesio, zinc o hierro, además de las vitaminas, están más biodisponibles». ¿Qué significa el término? Pues, ni más ni menos, que «las absorbes mejor». A la ecuación se suman sus beneficios para la microbiota porque «aporta fibra y nutrientes interesantes para las bacterias intestinales».

¿Hay recomendaciones o límites al consumo de pan? Como en todo, claro. «Si el pan te gusta, cómelo, pero siempre con buenos alimentos y no olvides que es muy importante también hacer una buena actividad física», apostilló Paloma Gil. En este sentido, el nutricionista Carlos Ayala coincidía en el postulado: «El problema no es el pan, es con qué lo acompañas».

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