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Política

El Jemad cumple 72 años y se acerca al récord de edad al que llegó el delfín de Franco

El almirante López Calderón ya rompió en 2024 el récord de longevidad en el cargo durante el período democrático

El Jemad cumple 72 años y se acerca al récord de edad al que llegó el delfín de Franco

El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el almirante Teodoro López Calderón (c), junto a Margarita Robles (i) y el director del Ceseden, el general Miguel Ballenilla (d). | Rubén Somonte (MDE)

El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante general Teodoro López Calderón, ha cumplido el pasado domingo 72 años, una edad totalmente inusual dentro de la OTAN para estar al frente de los ejércitos y a la que ningún general español en activo puede ni soñar con llegar, salvo que se encuentre en la cúpula militar. Un listón que le acerca al récord de edad en el cargo al que llegó Agustín Muñoz Grandes durante el franquismo como jefe del Alto Estado Mayor y sin que la ministra de Defensa, Margarita Robles, dé señales de querer acometer cambios en la cúspide de los ejércitos, ya que mantiene en él una «absoluta confianza».

López Calderón cumplió recientemente 18 años desde su ascenso a contralmirante, el equivalente a general de brigada, cuando el máximo de tiempo en activo en el generalato son diez años o llegar a los 65 años de edad, así que ha pulverizado ambos registros. Además, en 2024 rompió el récord de longevidad en el cargo durante el período democrático. No ha habido ningún Jemad con su edad al frente de los ejércitos desde la Transición: el general Manuel Gutiérrez Mellado dejó de ser ministro de Defensa en 1979 con 66 años y vicepresidente en el Gobierno de Adolfo Suárez tras la asonada del 23-F cuando estaba cerca de cumplir los 69 años.

Por lo tanto, habría que remontarse a los tiempos de la dictadura de Franco para encontrar precedentes de un Jemad tan mayor. El más cercano es el general Agustín Muñoz Grandes, conocido por ser el primer comandante de la División Azul durante la implicación española en la Segunda Guerra Mundial y que luego se convirtió en delfín de Franco: fue vicepresidente del Gobierno entre 1962 y 1967 antes de ceder el puesto al almirante Luis Carrero Blanco, así como jefe del Alto Estado Mayor —el precedente del actual Estado Mayor de la Defensa (EMAD)— hasta su muerte en 1970 con 74 años y cinco meses.

El actual Jemad tiene a su alcance el poder acercarse a ese récord, ya que la intención de Robles es mantenerle en el cargo hasta que concluya la legislatura, a más tardar a mediados de 2027 si no hay un adelanto electoral, pero un bloqueo político, como ya se ha dado en otros momentos recientes de la democracia, podría llevarle aún más lejos de esa fecha y superar a Muñoz Grandes.

López Calderón llegó a la cúpula militar como jefe de la Armada en abril de 2017 de la mano de la popular María Dolores de Cospedal. Por tanto, el Jemad acaba de cumplir nueve años en lo más alto de las Fuerzas Armadas, una situación sin parangón entre sus predecesores: los primeros cuatro años al frente de la Armada y desde enero de 2021 como Jemad, tras la polémica vacunación contra el coronavirus en el EMAD autorizada por Miguel Ángel Villarroya.

La renovación de parte de la cúpula militar se preveía que fuese una de las primeras tareas que tendría Robles sobre la mesa tras ser confirmada como ministra de Defensa a finales de 2023, pero los años han ido pasando sin ningún indicio que sugiera ello y ahora un relevo sería contraproducente, a juicio de fuentes militares consultadas por este periódico, ante la posibilidad de que haya un relevo en el Gobierno en unos meses.

El próximo Jemad debería salir del generalato de Tierra en virtud de la ley no escrita de la rotación de los tres ejércitos en el cargo, por lo que un cambio al frente del EMAD en cuestión de meses provocaría malestar interno entre sus conmilitones, avisan las citadas fuentes. Una opción sería elegir un militar de consenso entre el Ejecutivo y el principal partido de la oposición. El jefe de Tierra, Amador Enseñat, es uno de los pocos generales que encaja en ese perfil: en enero de 2020 fue nombrado director del gabinete técnico de la ministra, uno de los puestos más delicados en el núcleo duro de Robles, quien le ascendió a su actual puesto en octubre de 2021 en una muestra de la confianza que tenía en él.

Además, Enseñat es bien visto en las filas del PP. Esto último se debe a que su pareja actual es un cargo relevante del PP granadino, la senadora Eva Martín. Pero al primero le sucede lo mismo que a López Calderón: en octubre del año pasado superó los 65 años de edad, por lo que su hipotético nombramiento como Jemad le llevaría justamente a la misma situación que a su compañero de la cúpula militar y no sería bien entendido en el generalato.

Robles se ha mantenido fiel a la hora de acometer pocos relevos en las cúpulas de los ejércitos o el Ministerio de Defensa. El caso más conocido es el secretario general de Política de Defensa (Segenpol), el almirante Juan Francisco Martínez, quien lleva a su lado desde que la ministra ocupó su despacho hace casi ocho años y que en octubre también llegará a los 72 años de edad como López Calderón.

El caso de los directores generales

La titular de Defensa volvió a sorprender entre los mandos de las Fuerzas Armadas a principios de este 2026 con la decisión de mantener a varios altos cargos militares de su departamento pese a alcanzar la edad de retiro, situación equivalente a la jubilación entre los funcionarios. Los antecesores de Robles siempre cumplieron la máxima de sustituir a los altos cargos castrenses del ministerio cuando dejaban de estar en la reserva.

La situación cambió en febrero de 2023 con el director general de Política de Defensa (Digenpol), el teniente general Fernando José López del Pozo, tras modificar el organigrama del ministerio. Luego, el Tribunal Supremo avaló que el Gobierno pueda colocar como directores generales a candidatos que no sean funcionarios de carrera y el Ejecutivo aprobó en diciembre de ese año un decreto ley sobre nuevas medidas para la plantilla de la Administración, en el que se fijó que los directores generales, secretarios de Estado o subsecretarios podrán ser nombrados con arreglo a criterios políticos y no técnicos. Desde entonces, Robles considera que puede mantener a los directores generales que provienen de la milicia en sus respectivos cargos al haber sido nombramientos de carácter político.

Al menos dos directores generales y un secretario general técnico han sido prorrogados en los últimos meses en sus puestos más allá de los 65 años, la edad de retiro para los militares y que implica stricto sensu el final de sus respectivas carreras castrenses para pasar a la condición de civil. Se trata del director general de Armamento y Material (Dgam), almirante Aniceto Rosique; del director general de Infraestructura (Digenin), teniente general Luis Cebrián; y del secretario general técnico (Segente), general consejero togado José Luis García Castell.

Además, hay dos directores generales que pronto dejarán de estar en la reserva: en octubre el de Asuntos Económicos (Digeneco), general de división José Luis Sánchez Martínez, y en diciembre de 2027 el de Personal (Digenper), general de división José Ramón Velón, así que a día de hoy los dos únicos directores generales del ministerio —de un total de ocho— que están en servicio activo son el de Estrategia e Innovación de la Industria, teniente general Miguel Ivorra, y el de Reclutamiento y Enseñanza Militar, teniente general Pedro José García Cifo. A raíz de ello, muchos de sus conmilitones se están quedando sin la oportunidad de ascender a dichos puestos debido al tapón creado en la cúpula del ministerio. 

La continuidad de García Castell fue la más polémica de todas ellas, ya que pasó a retiro el 2 de diciembre, pero, a diferencia del resto de altos cargos militares que se quedaron en la misma situación que él, su cargo no estaba en la modificación de hace dos años y se plantearon dudas legales dentro del ministerio. Debido a ello, se tuvo que elaborar un informe ad hoc que avalase su continuidad.



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