El Gobierno inicia la fusión de las inteligencias civil y militar para garantizarse su control total
El borrador de un acuerdo de colaboración ya se ha redactado y esperan firmarlo antes del 1 de julio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la ministra de Defensa, Margarita Robles | Eduardo Parra (EP)
El Gobierno de Pedro Sánchez está impulsando, a través del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la firma —a final de junio o principios de julio— de un acuerdo marco general de colaboración entre la inteligencia civil (CNI) y militar (Cifas, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), según ha podido saber THE OBJECTIVE de fuentes solventes. Esta maniobra podría verse como un intento del Ejecutivo de tomar el control de toda la inteligencia del Estado ante un hipotético cambio de Gobierno, situando en puestos clave a gente afín. El intercambio de documentos ya ha comenzado y se han celebrado reuniones para abordar las potenciales áreas de colaboración entre ambas inteligencias, que tienen previsto continuar esta semana. La preocupación es máxima, ya que la inteligencia militar siempre ha mantenido su independencia frente a la civil.
Semanas antes de que el 19 de mayo el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, levantara el secreto del sumario sobre la investigación que ha realizado en relación al papel que desempeñó el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el rescate de Plus Ultra, imputándolo por tres delitos: integración en organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, comenzaron a producirse movimientos en el seno de la inteligencia militar que «llamaron poderosísimamente la atención».
El CNI, que «siempre se había mostrado muy reacio a firmar un acuerdo de colaboración con el Cifas», se sienta en una mesa con la inteligencia militar para ver en qué áreas pueden coordinarse. Esta actitud sorprende por la rapidez con la que se pone en marcha este intento de colaboración, ya que se lanzan los primeros borradores, que pretenden cerrarse en la segunda mitad de junio para firmarse antes del 1 de julio. «Esto no se hace así, porque lo normal es que se creen grupos de trabajo, se sienten unos y otros, lanzando primero unas líneas estratégicas y después los grupos de trabajo establecen las líneas operacionales», señalan las fuentes consultadas.
Entre el 11 y el 15 de mayo, la inteligencia militar elabora unos borradores de acuerdo con las propuestas realizadas por las distintas Subdirecciones Generales. Estas áreas de colaboración se enmarcarían en contrainteligencia, dominio cognitivo, operaciones, dominio ciberespacial, seguridad, cooperación internacional y análisis de inteligencia, entre otras. Todo un paquete de colaboración que se traslada al CNI una semana después y que está previsto que se analice de nuevo a lo largo de esta semana.
Las sospechas sobre las verdaderas intenciones de este acuerdo se han extendido por el ámbito de las inteligencias militar y civil, como ha podido saber este periódico. La versión que aportan es que «el Gobierno de Sánchez, consciente de que puede haber un cambio político, está intentando ser imprescindible en la mayoría de los campos y uno de los más importantes es la inteligencia militar», que tradicionalmente ha mantenido la independencia respecto a la civil. «La idea es que consideran que si se firma este acuerdo marco general de colaboración y se produce un cambio de Gobierno en la segunda mitad del año, el nuevo Ejecutivo y el Jemad no lo van a cambiar y van a dejar que se desarrolle».
A juicio de estas fuentes, con este acuerdo, el CNI «obtendría el control de manera solapada o encubierta de toda la inteligencia militar para que, si en un futuro hay un cambio de Gobierno, sea capaz de ofrecerle al nuevo Ejecutivo todas sus capacidades». En este sentido, advierten de que «están empezando a colocar sus peones, como ya sucede en las estructuras militares, en los consejos superiores, ascendiendo a [sus] tenientes generales, a [sus] almirantes». Asimismo, advierten de que la inteligencia ha pasado de ser «un sistema estatal a gubernamental», ya que está en manos de gente del Partido Socialista.
Estas fuentes alertan de que «el fin último es conseguir que el sistema no se mueva, ni evolucione, que parezca que hay una colaboración entre la inteligencia civil y militar, pero la militar debe crecer de forma paralela al resto de las inteligencias, pero con este acuerdo no se le dejaría y la civil sigue siendo el hermano mayor de esta estructura».
