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Ricardo Dudda

De compras con un nacionalista catalán

«C: No puedo ceder más.
V: Pero si no has cedido nada.
C: Cómo que no. Te he prometido no robarte. Ahora hablemos. Dámelo gratis»

Opinión

De compras con un nacionalista catalán
Egor Myznik Unsplash

Comprador: Hola, muy buenas.
Vendedor: Buenos días.

[El comprador observa con atención un producto]
C: Me llevo esto.
V: Estupendo. Son doscientos euros.
C: Me lo llevo gratis.
V: ¿Cómo?
C: Que me lo llevo gratis.
V: Hombre, ¿cómo voy a dártelo gratis?
C: Me lo tienes que regalar.
V: ¿Por qué?
C: Me lo merezco.
V: ¿Pero tú sabes cómo funciona esto?
C: ¿El qué?
V: Lo de regatear. Que no va así. No puedes ofrecerme cero euros por algo que vale doscientos. Tengo que ganar algo yo.
C: Pero sí que ganas algo. Si me lo das tú gratis y sin rechistar no lo tengo que robar.
V: Ah, eres tú. Había oído de ti. Fuiste con el mismo cuento al del puesto de al lado la semana pasada.
C: Sí. Pero no me quiso escuchar. Y ya viste cómo acabó la cosa. Tú tienes más disposición al diálogo. No eres cómo él.
V: No, la verdad es que no. Siempre he dicho que soy bastante más comprensivo que él.
Pero entiéndeme, ¿cómo te lo voy a dar gratis…?
C: ¡Pero si no te voy a robar! Te lo prometo.
V: Faltaría más.
C: No puedo ceder más.
V: Pero si no has cedido nada.
C: Cómo que no. Te he prometido no robarte. Ahora hablemos. Dámelo gratis.
V: No hay nada de lo que hablar, que no te entra en la cabeza. Yo no regalo mis productos, los vendo.
C: Bueno, venga, voy a ceder. Esto es regatear, ¿no? Establecer un diálogo, intercambiar pareceres hasta alcanzar un consenso.
V: Vale. Son doscientos euros. Te lo puedo dejar como mucho a 170, pero más no puedo bajar.
C: Te doy cinco euros.
V: ¿Cómo?
C: Pues eso, cinco euros.
V: Pero ¿qué clase de cesión es esa? Primero me dices que me haces un favor por no robarme y ahora quieres que te dé un producto que vale doscientos euros por cinco.
C: O eso o gratis. Lo tomas o lo dejas.
V: Esto se llama chantaje.
C: No, no. No empieces. Esto se llama diálogo. Lo importante es que estamos hablando.
V: No sé… Yo lo que tengo claro es que me estás hartando.
C: Oye, sin faltar, ¿eh? ¿Te he faltado yo?
V: No, hombre, ni yo tampoco.
C: Que yo también tengo mis cosas y mis asuntos y no puedo pasarme todo el día aquí.
V: Pues ya me dirás qué hacemos.
C: Dámelo gratis.
V: Ya empezamos. ¿Pero cómo voy a dártelo gratis? ¿No ves que no puedo? Que vivo de esto.
C: No puedo volverme a casa con las manos vacías, entiéndeme.
V: Entiéndeme tú a mí.
C: Lo que me queda claro es tu poca disposición al diálogo.
V: Me estás volviendo loco. Llévatelo y deja de darme por culo. Te lo doy. Es tuyo. Y no vuelvas por aquí.
C: Mmmm…
V: Que sí, venga, llévatelo. Además, ahora que lo pienso, si me quito esto de encima a lo mejor vendo más. No da buena imagen tenerlo tanto tiempo en el escaparate.
C: Es que he cambiado de opinión.
V: Pues márchate.
C: Pensándolo mejor, eres tú quien debería pagarme a mí.
V: ¿Tú estás loco?
C: No solo me has hecho perder el tiempo sino que, además, me has privado de mi derecho a este producto. Eres tú quien debe compensarme.
V: Tú no estás bien de la cabeza.
C: No entiendes nada. En el fondo, te estoy haciendo un favor. ¿Qué cara pondrán mis amigos cuando se enteren de tu cabezonería?
V: Me dan igual tus amigos.
C: No digas eso. Son potenciales compradores.
V: Pues como sean como tú…
C: Mira, te voy a hacer un favor. Porque alargar esto es estúpido.
V: Estoy de acuerdo.
C: Te dejo en paz si me pagas algo por él.
V: No puedes estar hablando en serio.
C: Sí, sí. Y no vuelvo por aquí. Te lo prometo. Piensa en todo el tiempo que has perdido con tu obcecación y tu negativa a dialogar. Todos los potenciales clientes que no han entrado a la tienda por tu culpa.
V: Pero ¿cómo es posible que me esté pasando esto?
C: Venga, no seas cerril.
V: [Visiblemente irritado, a punto de perder los nervios] No me puedo creer lo que estoy haciendo. [Busca en sus bolsillos y saca un billete de 5 euros arrugado que estampa contra la mesa]. Toma. No quiero volver a verte la cara.
C: ¿Solo cinco euros?
V: [Lo mira con rabia] Ten cuidado…
C: Esto no va a quedar así.
V: [Desafiante] ¿Cómo dices?
C: [Mientras se aleja con media sonrisa] ¡Que no va a quedar así!
V: [Murmurando] Que no va a quedar así, dice…

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