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Jorge Freire

El carácter es más fuerte que la fortuna

«¿Por qué ríe el trágico? ¿Por qué Eugenio, contando chistes de luto, era tan buen cómico? Porque, si todos estamos condenados, no existe la condenación. Si la vida es una tragedia, sonríe»

Opinión

El carácter es más fuerte que la fortuna
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1. No seas llorica. Si tu carácter es feble, los demás dejarán en ti sus huellas, como surcos en la arcilla fresca. Ay de quienes, permeables a toda influencia, embisten cualquier capote que les tienden. A la primera de cambio, se funden y se aglomeran en masa.

2. ¿Por qué ríe el trágico? ¿Por qué Eugenio, contando chistes de luto, era tan buen cómico? Porque, si todos estamos condenados, no existe la condenación. Si la vida es una tragedia, sonríe.

3. Tampoco seas inclemente. Si tu carácter es berroqueño, límalo. Aplica el buril a tu persona, cincélala, escúlpela, aunque sea una dura brega. Quienes la rehuyen lucen como cantos rodaos: pétreos, uniformes, desgastados por la vida.

4. Domínate. De lo contrario, flotarás sin rumbo en aguas oscuras, a falta de raíces que hincar a la tierra. Es el sino del súbdito sin tirano, que exige a los políticos serenidad y mesura pero es incapaz de controlar su mano ante un plato de torreznos.

5. Carácter es destino. Lo sabe quien cultiva la gramática parda del saber vital. Lo desconoce el experto, el opinador y el ejecutivo, que ejecuta pero no interpreta. Sócrates bailaba en el proscenio del ágora, mientras que el catedrático de Metafísica lleva la cara a media asta. La griega no era cultura de técnicos ni de redactores de informes; eso se reservaba a esclavos y bueyes.

6. Pero no eres lo que te sucede. Al ser humano, dijo un sabio francés, hay que valorarlo como a un caballo, desnudo y sin aditamentos. Yerran quienes todo lo fían a lo que viene de fuera; lo que entra vuelve a salir. Por eso el galeote canta y el patricio llora.

7. Ni el dolor de espalda te convertirá en un Leopardi ni la cojera hará de ti un Byron. Ambos poetas, el contrahecho y el cojitranco, lograron que la realidad se ajustase a su mirada, como si de un caleidoscopio se tratase, porque el carácter es más fuerte que la fortuna.

8. Mantén la compostura cuando pintan bastos. Opón contención a incontinencia. Fortalece, en resumidas cuentas, el carácter. Tarea ímproba en una época que trueca la sensibilidad en cursilería, la espiritualidad en asepticismo y la tradición en horterada.

9. Ten coraje. Tal era, según Platón, la tercera parte del alma: el thymos. Hoy nadie lo recuerda. Por eso el sujeto contemporáneo, compuesto de razón y deseo, se reduce a zampabollos consumista. El homo economicus no da para más. Recuerda que la blandura devasta y el amor propio desbasta. De ahí que haya quien prefiera tirar la obra antes que pulir sus aristas.

10. Nietzsche en el Crepúsculo de los ídolos: «¿Por qué tan duro?, preguntaba el carbón al diamante, y ¿por qué tan blando?, preguntaba Zaratustra a sus hermanos. ¿Por qué tan blandos, tan poco resistentes y tan dispuestos a ceder? ¿Por qué hay tan poco destino en vuestra mirada?». Pues eso me pregunto yo.

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