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Aloma Rodríguez

Adiós a los médicos

«Hace mucho que no podemos presumir de nuestro sistema sanitario, pero sobre todo, no podemos presumir del trato que le dan nuestros gobernantes a la atención primaria»

Opinión
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Adiós a los médicos

Un cartel en el centro de salud de Sabiñánigo, Huesca, casi 10.000 habitantes, anuncia que entre el 1 de julio y el 17 de septiembre, «ante la ausencia de sustitución médica, solo se atenderán patologías indemorables y de urgencias, previa cita en admisión. No estará disponible la cita previa a través de la web ni de la APP Saludinforma» [las cursivas y el subrayado es del cartel]. Médicos de atención primaria comparten noticias entre ellos: «Ante la escasez de médicos y los graves problemas que sufren muchos centros de salud, especialmente rurales, para cubrir la atención continuada, el Servicio Aragonés de Salud incentivará a aquellos médicos y enfermeros que, voluntariamente, cubran puesto de guardia en otros centros […]. Para ello se retribuirán esas horas con un 20% más de lo estipulado durante los meses de julio, agosto y septiembre». En Baleares, los incentivos son un poco más altos: ofrecen un aumento del 50%. Varias asociaciones de matronas han advertido de la falta de personal para hacer su trabajo en condiciones: la situación es complicada en Bilbao, Comunidad Valenciana y Madrid, como recogía ayer en un reportaje Diana Oliver. Las listas de espera no dejan de crecer y las situaciones de urgencias colapsadas en hospitales han dejado de ser noticia para convertirse en norma. La falta de personal es generalizada en la atención primaria y en diferentes comunidades, gobernadas por partidos de diferente signo político.

«La falta de personal es generalizada en la atención primaria y en diferentes comunidades, gobernadas por partidos de diferente signo político»

Las bajas por covid del personal médico podrían ser una explicación puntual e insuficiente a esta situación, pero no la única. Por un lado, está el descrédito de la atención primaria entre el propio personal sanitario: cobran poco, están maltratados por la administración, reciben las quejas de los pacientes y seguramente los menosprecios de los médicos especialistas; es perfectamente normal que la especialidad de médico de familia no sea de las más demandadas. Los médicos están cansados, muchos van a jubilarse en los próximos años y creen que ha habido falta de previsión. 

La pandemia colapsó los hospitales, urgencias y UCIs sufrieron muchos y en lo más crudo de los repuntes salíamos a aplaudir a los sanitarios (fuera eso lo que fuera). Poco a poco las cosas se fueron calmando, la letalidad fue bajando y el estrés se cebó en la atención primaria: los centros de salud solo atendían con cita previa, durante un tiempo no podían ver pacientes y los atendían por teléfono, pero gestionaban todas las bajas y altas médicas, asumían los protocolos dictados por las autoridades sanitarias y los comunicaban a los pacientes (todas aquellas cuarentenas, ¿te acuerdas?). Su postura es la menos grata y a veces da la sensación de que están entre dos fuegos. Al mismo tiempo, una buena atención primaria es la mejor manera de detectar enfermedades graves con tiempo y, en general, una buena manera de conocer la salud global de un país. Hace mucho que no podemos presumir de nuestro sistema sanitario, pero sobre todo, no podemos presumir del trato que le dan nuestros gobernantes a la atención primaria.

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