THE OBJECTIVE
Pilar Marcos

CIStitis hasta mayo y síndrome JorgeJa

«El 28-M será la macroencuesta decisiva. Será mucho más relevante como predictor fiable de las generales que las elecciones andaluzas o las de Madrid»

Opinión
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CIStitis hasta mayo y síndrome JorgeJa

Jorge Javier Vázquez. | Europa Press

El Gobierno tiene CIStitis aguda; una dolencia que se irá agravando hasta mayo. Será entonces, con el recuento de las municipales y autonómicas del 28-M, cuando podremos evaluar si el dineral enterrado en las «macroencuestas» de Félix Tezanos ha sido capaz de exorcizar el síndrome JorgeJa (Jorge Javier Vázquez) que ha exhibido el bosque inanimado del PSOE, sometido sin remedio al gran taxidermista

En 2019, fecha de las anteriores elecciones municipales y autonómicas, el CIS publicó su macroencuesta preelectoral un mes antes de la cita de aquel mayo. Un mes; no siete meses. Cierto que aquel CIS sirvió para contarnos, por ejemplo, que Manuela Carmena iba a seguir siendo alcaldesa de Madrid, con Pepu Hernández de vicealcalde, además de garantizar que Ángel Gabilondo sería presidente de la comunidad autónoma. ¡Vaya! Pues no pudo ser. Por cierto, ¿alguien se acuerda hoy de ese señor Pepu? Sí, se acuerdan tanto en el PSOE madrileño que no logran quitarse el miedo del cuerpo ante las ocurrencias de su jefe. Por eso asumieron como posible -¿o inevitable?- la broma de Carlos Alsina sobre una hipotética candidatura de Jorge Javier Vázquez, presentador del «Sálvame» de Tele-5, como tapado de Pedro Sánchez a la alcaldía de Madrid. Durante dos largos días demasiados socialistas madrileños temieron que lo de JorgeJa no fuera una broma sino otra caprichosa genialidad de su líder. Someter a taxidermia a toda una organización política acarrea estos pasmosos inconvenientes. 

El síndrome JorgeJa ha desbaratado el impacto de la última exhibición de CIStitis aguda del Gobierno. La última semana de octubre, a siete meses de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas del 28-M, el CIS publicó lo que amenaza con ser la primera en una larga serie de macroencuestas para esa cita electoral. Por supuesto, da al PSOE como indiscutible vencedor de las municipales, con Podemos como renacida tercera fuerza política, deseosa de apuntalar tan presentidas victorias socialistas: un PSOE sanchista ampliamente ganador, con seis puntos de ventaja sobre el PP de Feijóo, y con un Vox relegado a cuarta fuerza política. La macroencuesta aprovecha también para reducir mínimamente la amplia ventaja que dio al PSOE en su barómetro de octubre, o sea, hace solo un par de semanas, y para hacer otra previsión de cara a las elecciones generales. ¡Será por pronósticos favorables a Sánchez!

Un PSOE tan rotundamente ganador como idealiza Tezanos en su carrusel de barómetros y macroencuestas no debería de tener tantos problemas para encontrar infinidad de mirlos blancos para las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Salvo que los mirlos blancos tengan memoria y recuerden cuánto aciertan las predicciones del demóscopo presidencial. Eso fue lo que demostró el síndrome JorgeJa, primero entre risas en el programa de Alsina, luego con creciente crujir de dientes entre los socialistas madrileños, y finalmente como un ingrediente propagandístico adicional para elevar el share del programa «Salvados». Tendría gracia si no fuera dramático. 

La realidad de los hechos es que la única encuesta totalmente fiable para la cita electoral que importa al jefe de Tezanos -las elecciones generales- será la que se contabilizará la noche del 28 de mayo en las urnas. Ese resultado electoral será la auténtica macroencuesta para las elecciones generales que decidirán entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno. Todo lo demás -con el máximo respeto a quienes honradamente trabajan en la elaboración y estudio de sondeos de opinión pública- podrá servir (o no) como previsión para la cita de mayo, pero tiene más ingredientes de berrea del bosque ibérico que de predicción solvente en lo que a las elecciones generales se refiere.

El 28-M será la macroencuesta decisiva. La de verdad. Será mucho más relevante como predictor fiable de las generales que las elecciones andaluzas de junio o las de Madrid del 4-M del año pasado. Si el CIS de Tezanos fuera cierto, Sánchez tendría muchas posibilidades de repetir mandato. Como ambos saben que no lo es, su tarea compartida consiste en propalar su falaz previsión para -como en la berrea- amedrentar al contrincante y atraer a quien aún permita ser atraído.

La CIStitis aguda no es el único instrumento de la ensordecedora berrea que atronará hasta mayo. No es impensable, por ejemplo, que los porcentajes de apoyo que está pronosticando el CIS se muestren, en las urnas, bailados: PSOE con PP y Podemos con Vox. Ante esa (probable) eventualidad, el único asidero para que la derrota de Pedro Sánchez frente a Alberto Núñez Feijóo no parezca irremediable es recuperar Madrid. Al menos, el Ayuntamiento. Y debilitar todo lo posible a Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad. Por eso en Madrid ya ha empezado el baile y veremos de todo. No hay que descartar ni la navajita plateá ni algún otro montaje igual de creativo.

Habrá quien piense que no está tan lejano el fiasco que cosechó la izquierda el 4-M anunciando calamidades como sinónimo de Ayuso: «los 26 años infernales», el inacabable «desmantelamiento de la Sanidad pública», la inminente amenaza de un imaginario fascismo… Pero también es posible mantener que a esas alertas les faltó tiempo de percusión en el mensaje, porque el 4-M fue una campaña breve y sobrevenida. Ahora tenemos por delante siete largos meses para una larguísima campaña de corte putinesco: si no puedes ganar, destruye; destrúyelo todo y amenaza con más destrucción… ¡Que prefieran rendirse!

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