THE OBJECTIVE
César Calderón

Breve elogio de una ministra

«Darias y su equipo han mutado radicalmente lo que se encontraron a su llegada al ministerio, cambiando los focos, los flashes y las ruedas de prensa espectaculares por acciones comunicativas de nicho, más modestas y más efectivas»

Opinión
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Breve elogio de una ministra

Breve elogio de una ministra.

Como saben los lectores de esta columna, desde el nacimiento de la misma hace ya unos cuantos meses, en esta casa no nos hemos ahorrado críticas -quiero creer que más sustantivas que adjetivas- a las acciones, dejaciones, trolas, pactos, tácticas y estrategias del gobierno encabezado por Pedro Sánchez.

Avalado por esta inmaculada trayectoria y tras constatar repetidamente que en estos tiempos complejos, la realidad lejos de ser blanca o negra, tiende repetidamente al gris marengo, quiero que mi primera columna de este año 2023 sea un elogio para una de las ministras de su gabinete, una que ha sorprendido incluso a sus más firmes detractores: la titular de Sanidad, Carolina Darias.

Porque si miramos hacia atrás, al momento de su nombramiento hace ya casi dos años, nada podía indicar que Darias fuese capaz de llegar viva, incólume y al frente de su departamento al día de hoy.

Hagan un poco de memoria y recuerden el momento: recién llegados de la navidad de 2020 y en pleno epicentro de la pandemia, Salvador Illa deja el ministerio de Sanidad para encabezar las listas del PSC en las elecciones catalanas.

El Ministerio de Sanidad es zona de guerra, el ministro y sus portavoces – ¿recuerdan a Fernando Simón?- más que quemados, están carbonizados, algunos presidentes (bueno, sobre todo presidentas) autonómicos se dan cuenta del filón político que tienen delante y tratan de conseguir réditos políticos nacionales asaeteando casi diariamente la gestión ministerial, los medios de comunicación encuentran cada día un nuevo flanco susceptible de se atacado en alguna decisión poco o mal (generalmente poco y mal) explicadas del ministerio. Las UCIs siguen llenas, las campañas de vacunación masivas no terminan de arrancar, faltan suministros en todos los hospitales… Lo que se dice un cristo de muchos cojones.

En el momento de su nombramiento, las fuerzas corporativas de la salud patria, sindicatos médicos y de enfermería incluídos, arremeten contra Darias por no pertenecer a ninguna de las profesiones médicas, algo que según estos profesionales y muchos comunicadores -que por lo que sea olvidaron que Ernest Lluch, el mejor ministro de Sanidad que nunca ha tenido este país tampoco provenía de este campo- iba a convertir su mandato en un agujero negro cuántico, hundiendo la sanidad española a niveles de la mexicana o incluso de la de Burkina-Fasso.

«Darias ha sabido liderar de forma colaborativa, apoyándose en los profesionales de la sanidad pública, generando acciones a medio y largo plazo que empiezan a ver sus frutos ahora»

La gestión del ministerio, cuestionada; la comunicación del departamento, hundida; las relaciones con las CCAA, con respiración asistida; la percepción ciudadana de la sanidad pública, en números rojos.

Pues bien, casi dos años después, si somos capaces de mirar con una mínima objetividad hacia esos mismos pagos, la fotografía es exactamente la inversa. Sin duda a todo ello ha contribuido el exitoso desarrollo de las vacunas y la caída de la incidencia de la pandemia, pero solo esas dos cuestiones no explican totalmente el giro copernicano de la situación, para entenderlo plenamente hay que acudir tres territorios: el de la gestión, el de la comunicación y el de la política.

En el de la gestión, Carolina Darias ha sabido liderar de forma colaborativa, apoyándose en los profesionales de la sanidad pública, generando acciones a medio y largo plazo que comienzan a ver sus frutos ahora.

En el de la comunicación, Darias y su equipo han mutado radicalmente lo que se encontraron a su llegada al ministerio, cambiando los focos, los flashes y las ruedas de prensa espectaculares por acciones comunicativas de nicho, más modestas y más efectivas

Y finalmente, en la de la política, evitando los enfrentamientos con presidentes y consejeros autonómicos que no atendieran a razones objetivas y que solo pretendían generar conflictos políticos que les sirviesen para tapar sus carencias.

Lo que no se entiende es que después de todo esto, Pedro Sánchez haya permitido que Carolina Darias abandone su gobierno para encabezar la candidatura del PSOE a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria.

Él sabrá.

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