THE OBJECTIVE
Marta Martín Llaguno

Pedro y la goma de la lavadora

«A la luz de los hechos (tractoradas, cesiones a Marruecos, fiascos electorales, dudas ante nacionalistas) me da que se quiere cambiar ya la goma de la lavadora»

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Pedro y la goma de la lavadora

Ilustración de Alejandra Svriz.

Hace exactamente dos años y cuatro días que Casado pronunció su último discurso en el Congreso de los Diputados. Por aquel entonces, publiqué Pablo y la goma de la lavadora, una columna en la que explicaba su «recambio» a partir de una curiosa teoría de Pedro Herrero.

La reflexión partía de que las entradas, ascensos y salidas del sistema no se explican en política por reglas explícitas, sistemáticas o lógicas. No hay procesos o baremos que garanticen un mínimo de calidad al ingresar o trepar…pero tampoco motivos claros que deriven automáticamente en una expulsión radical. En política, todo depende…pero ¿de qué y de quién?

Y aquí venía la metáfora.

Una goma de la lavadora no es en sí un elemento especialmente caro; solo se valora en función de su utilidad con respecto al electrodoméstico. El caso es que se desgasta, y este desgaste es fatal para el aparato. Por eso, cada cierto tiempo, los que quieren seguir haciendo coladas, tienen que cambiarla.

La irrupción de la nueva política introdujo en la esfera pública española la dinámica de la goma de la lavadora. Nunca, en tan breve lapso, se han cambiado tantas caras, portavoces, ideas, procesos… En tiempos líquidos y fulgurantes, la novedad y el reciclaje aparecen como una tiranía para la sostenibilidad del sistema. 

No es nada personal… son negocios. Cuando ya no vales …. te recambian sin que te des ni cuenta. 

Salieron Rivera, Casado e Iglesias… Mientras la utilidad de Sánchez ha permanecido ahí, frente a viento y marea. 

Hasta ahora.  

Porque a mí me resulta muy curioso el eco mediático del escándalo Koldo-Ábalos, que no es más que el escándalo del PSOEque ya había sido, al menos parcialmente, revelado. 

La cosa es que el caso estalla ahora (¡boom!) a raíz de una denuncia del Grupo Parlamentario Popular de la Asamblea de Madrid (¿el PP nacional no se atrevió?). Pero hace cuatro años un grupo de periodistas, liderados por Álvaro Nieto, ya denunciaron la trama. Entonces, casi ningún medio se hizo eco de los hechos y el escándalo hibernó (aunque Ábalos sí fue defenestrado).

«El caso es que Ábalos ya ha dicho que ojito que puede tirar de la manta»

Después de la debacle del PSOE en Galicia, de las humillaciones de Puigdemont y del semicolapso en el que está la legislatura…es increíble, pero en esta última semana, el asunto se ha descongelado. ¡Y vaya que si se ha descongelado! 

El caso es que Ábalos ya ha dicho que ojito que puede tirar de la manta (¡tira de la manta, José Luis, que se les pueden ver los pies a muchos de tu partido y de otros!). Pero el peligro reputacional parece tal que el PSOE se ha decidido a exigir que entregue su acta y, en un gaslighting total, ¡ha anunciado la apertura de una comisión de investigación! 

Lejos de achantarse, el exministro se niega a irse, aunque sí ha dimitido como presidente de la Comisión. Todo un culebrón.

En esta situación inédita, los medios de la Corte se esfuerzan en avivar el cortafuegos (léase Ábalos del 15-M en El País). Publicaron, raudos, la exigencia del acta y la petición de apertura de comisión en sus portadas… tratan de circunscribir el tema y evitar que el tema salpique a más. Paralelamente han sacado todas las hordas de tertulianos y troles en las redes al «y tu más» del PP de Casado y Ayuso. Pero, ojo, que la mierda siempre flota.

«Los más de 1.000 asesores de Pedro están detectando un cambio en el clima de opinión»

«Algo huele a podrido en Dinamarca», como diría Shakespeare. Tamaño despliegue propagandístico apunta a que los más de 1.000 asesores de Pedro están detectando un cambio en el clima de opinión, ya saben, esa tendencia inespecífica (que Noelle Neumann en su libro La espiral del silencio descubrió como determinante) y que decanta las preferencias y votos hacia otra opción. 

Hace dos años y una semana Pedro Sánchez despidió a Casado diciendo: «Competiremos en base a nuestros méritos y no en base a las debilidades de nuestros adversarios. Así es como interpretamos y entendemos el patriotismo democrático». 

En términos de corrupción, puede que, en efecto, el sanchismo –que llegó por aquella moción de censura a Rajoy– gane. Ironías del destino.

A la luz de los hechos, que no son pocos (tractoradas y huelgas, viajes con cesiones a Marruecos, fiascos electorales, genuflexiones y dudas ante nacionalistas…) que pueden derivar en inestabilidad para hacer negocios… a mí me da que se quiere cambiar ya la goma de la lavadora. 

Dele una pensada, presidente. 

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