España y Nicaragua negocian el intercambio de embajadores para cerrar la crisis diplomática
Albares tiene la urgencia de normalizar las relaciones para que Ortega sea invitado a la cumbre iberoamericana de Madrid

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. | Gtres
Los Gobiernos de España y Nicaragua han empezado a negociar el intercambio recíproco de embajadores para poner fin a la crisis diplomática abierta a finales de enero tras la decisión del régimen de Daniel Ortega de expulsar al jefe de la legación española, Sergio Farré, junto al número dos de la embajada, el encargado de negocios Miguel Mahiques, según revelan fuentes diplomáticas al tanto de la negociación a THE OBJECTIVE.
Ambos recibieron la orden de expulsión el 24 de enero y un plazo de apenas 24 horas para abandonar el país. Los dos diplomáticos tomaron al día siguiente un avión con destino a España tras la súbita decisión de las autoridades nicaragüenses. Además, cinco personas de la cooperación española en Nicaragua fueron detenidas y expulsadas también del país, en lo que ha supuesto la peor crisis bilateral entre ambos países en las últimas décadas.
El Gobierno de Pedro Sánchez reaccionó a la decisión del régimen de Ortega con una orden idéntica: la expulsión del embajador de Nicaragua en España, Mauricio Gelli, un controvertido empresario de ascendencia italiana nombrado en noviembre de 2022. El Gobierno de Nicaragua justificó la expulsión de los diplomáticos españoles «por actividades incompatibles» con su estatus.
El movimiento de ambos Gobiernos ahora se produce, por tanto, sin que hayan pasado tres meses del inicio de la crisis y con la urgencia de normalizar las relaciones en los próximos meses si España quiere que Nicaragua esté presente en la cumbre iberoamericana de noviembre en Madrid, el principal evento internacional que tiene el Ejecutivo de Sánchez en este 2026, según sugieren las citadas fuentes. El Gobierno español ha trasladado al nicaragüense su deseo de que ambos embajadores se anuncien al mismo tiempo.
Ferré fue nombrado embajador en Nicaragua el pasado mes de diciembre y presentó sus cartas credenciales el 2 de enero ante el vicecanciller del país, Valdrack Jaentschke, que ejerce su cargo en el Gobierno de Ortega junto al jefe de la diplomacia nicaragüense, Denis Moncada. Por lo tanto, el embajador español apenas estuvo tres semanas con todas sus atribuciones de máximo representante de España.
Fuentes diplomáticas españolas ya advirtieron entonces a THE OBJECTIVE que no recordaban una expulsión tan rápida como la sufrida por Ferré, que habló en términos poco diplomáticos contra los dirigentes del país en una de sus primeras reuniones a puerta cerrada con cooperantes en la embajada, donde llegó a hablar de una eventual transición política en el país centroamericano justo después de que la Administración Trump capturase al venezolano Nicolás Maduro.
Varios de esos comentarios sobre el futuro de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, llegaron a oídos del régimen, que reaccionó de forma expeditiva con la mencionada expulsión. Se da la circunstancia de que Managua era el primer destino de Ferré como embajador tras 20 años de trayectoria diplomática sin mancha en su currículum, por lo que en el equipo de Albares sintieron desde el primer momento que había que resarcirle con otro destino del mismo nivel. Finalmente, su nuevo puesto estará en otra zona geográfica —Asia—, una vez las autoridades de Malasia concedan el plácet cursado por Madrid y el titular de Exteriores lleve su nombramiento al Consejo de Ministros.
Tensión con el régimen de Ortega
Las relaciones entre España y Nicaragua han atravesado periodos de tensión en los últimos años debido al encarcelamiento de opositores del régimen de Ortega y la expulsión de ciudadanos nicaragüenses acogidos en España, muchos de ellos como apátridas después de que el dictador les despojara de la nacionalidad.
En el verano de 2021, la entonces embajadora española, María del Mar Fernández-Palacios, fue llamada a consultas por Madrid después de unos comentarios del régimen sobre la situación política española. La relación se retomó posteriormente, todo ello pese a la deriva represiva contra los opositores y la expulsión de insignes figuras como el escritor Sergio Ramírez, premio cervantes en 2017 y primer centroamericano en ganar el premio más ilustre de las letras españolas.
Antes de Managua, Ferré estuvo destinado en la Representación Permanente de España ante la UE, con sede en Bruselas, mientras que su compañero Mahiques se incorporó a la embajada en Managua el pasado verano procedente de Santiago de Chile, donde era cónsul general. Al frente de la legación española en Managua permanece, por el momento, otro diplomático español.
