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Tribunales

THE OBJECTIVE gana su enésimo pulso judicial al exministro José Luis Ábalos

La Justicia desestima una demanda del exministro y le condena al pago de las costas procesales

THE OBJECTIVE gana su enésimo pulso judicial al exministro José Luis Ábalos

José Luis Ábalos en su declaración ante el Supremo por el 'caso mascarillas'. | EFE

La libertad de prensa y el derecho fundamental a informar han vuelto a prevalecer frente al enésimo intento de silenciamiento por parte del exministro José Luis Ábalos. El Juzgado de Primera Instancia número 96 de Madrid ha desestimado de forma íntegra la demanda de rectificación interpuesta por el político socialista contra este diario y su director, Álvaro Nieto. Con este fallo, la Justicia no solo avala la veracidad y el rigor de las informaciones de TO, sino que lanza un mensaje contundente: el derecho de rectificación no puede ser instrumentalizado como una herramienta de censura o amordazamiento ante la fiscalización periodística.

La sentencia, que impone además el pago de las costas a la parte demandante, pone fin a un nuevo capítulo de la batalla jurídica que el exdirigente socialista mantiene contra THE OBJECTIVE. Ábalos pretendía, a través de la vía judicial, que este periódico publicara una carta de rectificación referente a cinco informaciones publicadas, buscando, en última instancia, poner en duda la labor de investigación del periódico. La Justicia ha sido clara: no hay lugar a la rectificación porque no hay inexactitud que corregir. La labor periodística, sustentada en datos, documentos y fuentes contrastadas, permanece inalterada y validada ante el tribunal.

La decisión judicial afecta a cuatro noticias publicadas por las periodistas Teresa Gómez y Ketty Garat en enero y febrero de 2025. Y en todas ellas el tribunal sentencia que «las autoras de los artículos han aportado documentación que sustenta las noticias, por lo que estas tienen la apariencia de veracidad, siendo un hecho informativo cierto, por lo que no cabe la rectificación».

Ábalos, en su afán por gestionar el impacto de las revelaciones que desde THE OBJECTIVE hemos venido publicando —especialmente aquellas que tocan la médula espinal de la corrupción y el tráfico de influencias—, ha hecho del derecho de rectificación una constante en su estrategia de defensa. Sin embargo, los tribunales madrileños se han convertido en un baluarte donde la pretensión de ocultar la verdad se estrella sistemáticamente contra el muro de la evidencia.

Ya en abril de 2025, el Juzgado de Primera Instancia número 44 de Madrid dictó una sentencia en términos casi idénticos: desestimación íntegra de la demanda de rectificación de Ábalos contra Álvaro Nieto, con la consiguiente condena en costas para el exministro. Pocos meses después, en julio de 2025, la historia se repitió ante el Juzgado de Primera Instancia número 60, que volvió a fallar en contra de Ábalos, absolviendo a este diario de todas sus pretensiones.

La acumulación de estas sentencias no es casual. Refleja que, mientras la política busca el refugio de la querella y el burofax para atenuar el escrutinio, el Poder Judicial está cumpliendo con su función de garante de la libertad de información, reconociendo el trabajo de este medio como una pieza necesaria para la salud democrática de España.

El ejercicio del periodismo de investigación es, en esencia, un acto de resistencia. En los últimos años, THE OBJECTIVE ha denunciado casos que han sacudido los cimientos del poder: desde las conexiones en la trama de mascarillas hasta los negocios en el extranjero bajo sospecha, pasando por las ramificaciones de los contratos públicos. Ante informaciones de tal calado, la respuesta habitual de los implicados suele ser la misma: negar, desacreditar y litigar.

Detrás de cada una de estas victorias judiciales no hay solo un equipo jurídico —con la impecable labor de Peña Carles Abogados—, sino un equipo editorial que se niega a rendirse. Desde la dirección de THE OBJECTIVE, Nieto ha mantenido una postura inamovible: la verdad no se negocia. Ni las presiones, ni el aluvión de requerimientos, ni las amenazas de acciones legales han logrado que este diario ceje en su empeño de contar lo que otros preferirían que permaneciera en la sombra.

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