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Problemas para Zapatero: si Arabia certifica sus joyas, su precio se dispara y agravaría el delito

Las joyas reales aumentan de precio en las subastas y podrían elevar la tasación hasta alcanzar el delito fiscal agravado

Problemas para Zapatero: si Arabia certifica sus joyas, su precio se dispara y agravaría el delito

José Luis Rodríguez Zapatero recibiendo en Moncloa al rey Abdalá de Arabia Saudí. | EFE

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero prometió a la Audiencia Nacional que daría explicaciones sobre las joyas por valor de 1,3 millones de euros halladas por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en una caja fuerte de su despacho. Alegó que eran regalos de países árabes que recibió cuando estaba en Moncloa, aunque no dispone de ningún certificado que lo acredite. Lleva desde entonces intentando conseguir un documento que respalde su tesis en los países de origen, como Arabia Saudí, pero el trámite se le ha alargado y sigue sin dar resultados.

Y además, tiene un problema añadido: si se certifica que son joyas reales saudíes, su valoración en el mercado aumentará considerablemente e incluso se duplicará, como ocurre con este tipo de joyas en las grandes casas de subastas. Al elevar su valor, superaría el límite que marca el delito fiscal agravado, que hasta ahora había sorteado. Cabe recordar que Hacienda se ha personado en el caso a través de la Abogacía del Estado, tras la propuesta del juez José Luis Calama.

Zapatero está ante una paradoja: si llega a conseguir y presentar documentación que acredite el origen de sus joyas, eso podría acercarle aún más al delito fiscal agravado, cuyas penas mínimas se sitúan en los dos años de prisión. La tasación de referencia para las joyas que la Audiencia Nacional encargó a la casa Ansorena elevó su valor hasta los 1,32 millones de euros. Eso, según fuentes de la Hacienda pública consultadas por THE OBJECTIVE, deja la cuota defraudada a la Agencia Tributaria en «unos 581.000 euros» con la suma del tramo estatal y el autonómico de Madrid.

Ese importe se queda a solo 19.000 euros de los 600.000, el límite legal que marca el delito fiscal agravado. Es decir, el delito pasaría de la horquilla de los 1 a 5 años de prisión actual hasta los 2 a 6 años. Una condena por el mínimo podría acercar a Zapatero inevitablemente a entrar en prisión. Y tal y como recuerdan las fuentes consultadas, el valor actual de referencia de las joyas es «provisional» y tan solo recoge lo que se denomina el «valor de reposición». Es decir, lo que costaría fabricar esas joyas de cero a día de hoy si, por ejemplo, fuesen sustraídas —un valor de referencia que utilizan las aseguradoras para sus pólizas—.

Tal y como entienden partes personadas en el caso Plus Ultra, la valoración final de las joyas será mayor. Y en parte, la actual maniobra de Zapatero para conseguir documentos que acrediten su origen árabe podría provocar ese aumento de la tasación por un hecho constatado: el precio de las joyas en el mercado es mayor en base al concepto provenance (lit.: «procedencia»), usado en el mundo de las subastas. Si la joya ha pertenecido o es un regalo de una casa real árabe, su precio de salida sería de entre el doble y el triple por la historia que tiene detrás como piezas únicas.

El informe oficial determina que se trata de piezas de taller o de encargo, sin firmas visibles, caracterizadas por una estética de inspiración árabe y una gran opulencia material. En casas de subastas como Christie’s o Sotheby’s, cuando un lote carece del sello de una gran casa fabricante (como Cartier), su capacidad para multiplicar su valor depende de su pedigrí histórico. En las subastas de élite, las piezas con una procedencia acreditada vinculada a jefes de Estado o monarquías suelen alcanzar precios que superan entre dos y cinco veces su valor intrínseco, principalmente por el interés que generan entre grandes fortunas de Oriente Medio y Asia.

Es una práctica habitual entre las monarquías del Golfo adquirir gemas de pureza excepcional para después encargar su montura a talleres locales de confianza. Si la defensa logra incorporar al sumario un documento oficial de las autoridades saudíes que ratifique que el conjunto formaba parte de los regalos de Estado, las piezas adquirirían de inmediato la categoría de reliquias institucionales. De este modo, ante una eventual subasta internacional, el aval de la Corona saudí multiplicaría exponencialmente la tasación base de Ansorena, transformando unas joyas anónimas en piezas de coleccionismo histórico de un valor millonario mucho mayor.

El expresidente va a intentar demostrar ante la Audiencia Nacional que al menos una parte importante de las joyas que la UDEF halló en una caja fuerte de su despacho provienen de un regalo que le hizo el rey saudí Abdalá bin Abdulaziz en una visita a España en 2007. Y para tratar de respaldar esa coartada, necesita aportar documentos oficiales de la diplomacia saudí.

Zapatero ha pedido tiempo para conseguir los documentos que puedan apuntalar su coartada. Al menos diez días, el periodo en el que su defensa espera lograr algún tipo de certificado de origen en el que se explique cómo terminaron los conjuntos de oro, diamantes, rubíes, esmeraldas y zafiros en sus manos. De momento, no lo ha logrado.

Su aliado ante los saudíes: Moratinos

Se trata de un trámite engorroso con una Administración con tiempos burocráticos poco ágiles como la saudí, pero la batalla aún no se da por perdida en el entorno de Zapatero. Para ello cuenta con un poderoso aliado: su exministro Moratinos, hoy representante de la ONU para la Alianza de Civilizaciones, el proyecto que apadrinó el propio Zapatero para acercarse al mundo árabe.

Moratinos, aseguran fuentes diplomáticas a TO, tiene «excelentes relaciones e hilo directo» con el reino árabe. Pero Zapatero también ha mantenido sus contactos. De hecho, el pasado mes de diciembre la Alianza de Civilizaciones cumplió su XX aniversario. Y la ONU decidió celebrarla en Riad e invitar a Zapatero.

El encuentro se celebró en el hotel de lujo InterContinental Riyadh, en la capital saudí. Zapatero viajó al país árabe el 13 de diciembre para inaugurar las jornadas el día 14 como invitado especial. Lo hizo junto a Moratinos y también una ministra española, Elma Sainz, que también intervinieron en la apertura junto a Antonio Guterres, secretario general de la ONU, y al príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, jefe de la diplomacia del reino saudí y anfitrión del evento.

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