Eduard Estivill, médico especialista en sueño: «Posponer el despertador 10 minutos para dormir algo más es poco recomendable, ya que provoca es que estés más cansado»
Lo que de verdad demuestra esta práctica es que iríamos cortos de sueño

Persona recién levantada. | Pexels
Parece un gesto inofensivo y reparador, pero es un arma de doble filo. Tú, como tantos millones de españoles, utilizas como último recurso el posponer la alarma del despertador. Le vas rascando al crono cinco, diez, quince minutos, haciéndote el remolón en la cama para no salir de allí.
Al mismo tiempo, crees que ese pequeño hurto al reloj te va a venir bien. Con él pretendes, entre otras cosas, minimizar las horas que le restaste a tu sueño la noche anterior, intentando recuperar con estos picotazos el sueño reparador que has dejado atrás.
La mala noticia, como puedes interpretar, es que estos escarceos realmente no son buenos para tu descanso. Lo explicó el doctor Eduard Estivill, especialista en sueño y director de la Clínica del Sueño Estivill. En sus redes sociales, el doctor advirtió de los riesgos del «snooze», el término anglosajón con el que nos referimos a esta práctica en la que postergamos la alarma una vez que ha sonado. Parece inocente, pero en realidad pasa factura en nuestro descanso, aun siendo casi un efecto placebo con el que creemos que esa cabezadita nos viene bien.
Los perjuicios de hacer snooze con el despertador
Puede ser un despertador tradicional, cada vez menos habitual, o puede ser la alarma del teléfono móvil, que ha ido ganando fuerza en nuestros despertares a pasos agigantados, pero el snooze no deja de ser lo mismo. «Simplemente es apagar el despertador cuando nos despertamos y dejar un poco más de tiempo para poder dormirnos», sintetizó Eduard Estivill.
Y sí, lo hacemos muchos y no nos viene nada bien. De hecho, lo consideró «totalmente poco recomendable», principalmente por mandar señales contradictorias a nuestro cerebro. Una especie de despertar a trompicones, con acelerones y frenazos, que le está diciendo a nuestro organismo que es hora de despertarse, pero no del todo. Lo que conseguimos así es volver a entrar en una fase de sueño ligera, muy fragmentada y de poca calidad. Algo de lo que también hemos hablado a menudo en THE OBJECTIVE.

El doctor Estivill, por ese motivo, insistió en prescindir del snooze, explicando cómo dormimos. «Cuando nos despertamos, el cerebro va de una fase más profunda de sueño a otra más superficial hasta que llega a la vigilia», puntualizó. Pero ¿qué pasa si recurrimos al snooze?
«Si nos volvemos a dormir, entramos en una fase de sueño más o menos superficial, a veces casi profundo, y nos vuelve a costar cuando vuelve a sonar la alarma», lamentó desde su cuenta de Instagram. La medida, en vez de ser eficaz y reparadora, se convierte en una losa con la que comenzar el día. «Posponer el despertador 10 minutos para dormir algo más es poco recomendable», resumió Estivill, indicando que «lo que provoca es que estés más cansado».
Por qué recurrimos al snooze
Eduard Estivill fue contundente al explicar por qué hacemos esto: «Vamos cortos de sueño». En su opinión, «si durmiéramos las horas correctas, el despertador serviría simplemente para despertarnos del todo cuando ya estamos en una fase más superficial del sueño».

Con la aparición del snooze, sucede lo contrario. Le decimos al cerebro que se vuelva a dormir, cae en la trampa y luego le cuesta más resetear. Por este motivo, las recomendaciones del doctor Estivill fueron evidentes: «Id a la cama a la hora que podáis dormir, si sois adultos, entre siete horas y media y ocho horas», que serían «las necesarias para poder estar genial al día siguiente». No es, además, Estivill el único especialista que insiste en no recurrir al snooze.
Hay literatura científica que advierte de los problemas de este start and stop al que sometemos a nuestro organismo, forzándonos con repetidos despertares. Además, algunos estudios relacionan directamente la hora a la que nos vamos a acostar con el uso del snooze, que resulta más habitual en personas que trasnochan.
El doctor Christopher Allen lo sintetizó así en sus redes sociales: «Pulsar el snooze no te aporta descanso; confunde a tu cerebro y garantiza que te sentirás aturdido por la mañana». Por eso, la mejor herramienta para despedirse de esta táctica es recuperar horarios normales de sueño, mantener una rutina correcta para irnos a la cama y no necesitar rascar al crono esos cinco minutitos más.
