Adiós a una de las librerías más queridas en un popular barrio de Madrid: en julio cierra sus puertas el hogar de los 'amapolers'
Amapolas en Octubre dice adiós a sus lectores el 26 de julio tras casi ocho años en el corazón madrileño

La escritora Edurne Portela en la librería Amapolas en Octubre. | Alberto Ortega (Europa Press)
«Hoy empieza la cuenta atrás. Será la despedida más larga de mi vida», asegura Laura Riñón Sirera en su carta de despedida a los amapolers, esa comunidad de lectores que ha encontrado un hogar en la librería Amapolas en Octubre, en el madrileño barrio de Chueca, durante los últimos casi ocho años. Y es esa misma comunidad la que se quedará un poco huérfana a partir del 26 de julio, último día en el que este establecimiento abrirá sus puertas, tal y como ha comunicado la propia fundadora este miércoles.
«Es una sorpresa para muchos de vosotros, pero no tanto para mí», ha reconocido la librera y escritora en un vídeo publicado en las redes sociales de la librería: «Llevamos mucho tiempo dándole vueltas al asunto». No ha explicado los motivos detrás del cierre de este espacio cultural, más allá de que «la vida son etapas», pero sí que ha querido mostrar su agradecimiento por «ocho años increíbles» a todas aquellas personas que han formado parte de este proyecto de una u otra forma.
Riñón Sirera ha mostrado un cariño especial a aquellas personas que estuvieron en los primeros dos años de «esta pequeña barquita, que se convirtió en un gran barco gracias a todos vosotros». Además, ha mencionado a Lana, «compañera de aventuras infatigable» durante los últimos casi seis años, así como a Laura Helena, María, Paulo y Berta, «que también han sido parte de Amapolas en Octubre».
«Yo creo que Amapolas en Octubre no sería lo que ha sido y lo que es y seguirá siendo en nuestros recuerdos si no fuera por los amapolers, por todos los lectores que habéis querido participar en esta aventura que para mí ha sido algo inolvidable», ha expresado la escritora.
«Aquí se queda un pedacito de mí»
Riñón ha asegurado que Amapolas en Octubre ha sido una experiencia «inolvidable» y que las próximas semanas las pasará entre «abrazos, lágrimas y nostalgia», ya que el siguiente paso es vaciar la librería. «Todavía tengo muy presente el momento en el que esto empezó a montarse», ha expresado la fundadora de Amapolas en Octubre, antes de explicar cuál será el proceder. El objetivo es vender todos los libros que sea posible, pero también estarán disponibles muchas de las láminas y los cuadros que han decorado la librería estos años, «para que tengan su destino asegurado en el hogar de un amapoler».
Ha pedido a esos mismos amapolers que sean comprensivos con su decisión porque, aunque sea una que ha tomado ella «personalmente», «no es fácil»: «Esto es parte de mi vida y aquí se queda un pedacito de mí, porque he puesto todo lo que tenía. […] No hablo del dinero, hablo de la emoción, hablo del sentimiento y hablo del amor».
De una novela al barrio de Chueca
Amapolas en Octubre nació como una novela del mismo nombre de Laura Riñón Sirera y terminó de crecer en el número 60 de la calle Pelayo, en Madrid. Este lugar ha sido durante los últimos años «un hogar para lectores» que la han visitado «desde todos los lugares del mundo». Además, cada semana ha sido el punto de encuentro de lectores y amigos.
