
10.300 millones más para Grecia
El Fondo ha sido totalmente reacio a involucrarse desde el acuerdo de julio de 2015 al considerar que las finanzas del país y su deuda no son sostenibles. Exigía un alivio inmediato y unos objetivos mucho más realistas. Pero Alemania era inflexible. Así que tras una larguísima jornada, parece que han logrado una cuadratura parcial. El FMI, al final, cede un poco y acepta que el grueso de la sostenibilidad se aborde no de forma inmediata, como siempre ha deseado, sino en 2018.
Atenas debe devolver, en julio, 2.200 millones de euros al Banco Central Europeo, institución a la que hasta ahora nunca ha dejado de pagar.




































