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Estos artistas de Los Ángeles trabajan para volver a poner el foco en el jazz

Durante las décadas de los 20 hasta los 50 Los Angeles era considerado una de mecas del jazz. En esa época, los habitantes de la ciudad que nunca duerme eran afortunados de presenciar en Central Avenue con varios participantes del panteón de los olimpos del jazz. Artistas como Dexter Gordon, Ella FItzgerald, Charlie Parker, Louis Armstrong, Charles Mingus y Billie Holiday llenaban los clubes de The Avenue, cómo se conocía en ese entonces, e hicieron del jazz del West Coast uno de los bastiones del género.

Estos artistas de Los Ángeles trabajan para volver a poner el foco en el jazz

Los Ángeles, entre los años 20 y los 50, era considerada una meca del jazz. En esa época, la ciudad más grande del oeste de Estados Unidos, tenía la fortuna de presenciar en el Central Avenue (o The Avenue), esa larga calle llena de bares y de música, a varios de los miembros del «panteón» del Olimpo del jazz. Artistas como Dexter Gordon, Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Louis Armstrong, Charles Mingus y Billie Holiday hicieron del West Coast uno de los bastiones del género.

Sin duda en el epicentro de la escena de The Avenue se encontraba el Dunbar Hotel. Fue construido en 1928 con el objetivo de ser un lugar donde, a diferencia de la mayoría de los hoteles lujosos, los afroamericanos podían hospedarse. No tardó en atraer artistas del calibre de Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Lena Horne y Billie Holiday. Los fanáticos del jazz de la época se reunían en el lobby, en el bar, o en la entrada de este histórico lugar para intentar encontrarse con alguno de sus ídolos. El Dunbar no era únicamente conocido por sus famosos clientes, sus interminables fiestas con champán, sino también por ser un centro intelectual para la cultura negra de la época. De hecho, allí se realizó la primera reunión de la NAACP (la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color).

Después de los años 50, el Dunbar Hotel comenzó a decaer, hasta que llegó el punto de tener que ser vendido en 1960. Su declive –irónicamente– tuvo que ver con la abolición de leyes racistas y segregacionistas que, antes de ser consideradas inconstitucionales por la Corte Suprema en 1948, limitaban los lugares en los que los afroamericanos podían comprar propiedades. De este modo, esta comunidad que había hecho del Central Avenue uno de los epicentros del jazz, empezó a mudarse a otras zonas de Los Ángeles. Las libertades promovieron su migración. Esto llevó al Dunbar y a otros clubes de la época como el Alabam, The Downbeat o el California Eagle, a ser olvidados por el siempre cambiante mundo de la música.

Pero las luces atenuadas de The Avenue no significaron el fin del jazz de Los Ángeles. Se dispersó y se expandió a otros lugares de la metrópolis. Nuevos clubes como el World Stage, el Lighthouse Cafe y el Piano Bar en Hollywood, lograron dejar perplejas nuevamente a las audiencias de jazz de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX. Artistas como Billy Higgins, Chico Hamilton, Max Roach, entre otros, lograron seguir los pasos de los artistas de The Avenue, pero con menos éxito que sus predecesores.

En los últimos años se ha observado un resurgimiento de la escena del jazz en LA. Aún así, es un tema en constante debate entre los críticos de música. El álbum del pianista Austin Peralta, Endless Planets –un disco sacado en 2010 por el sello de Flying Lotus–, marcó un antes y un después. Peralta sufrió una trágica muerte dos años más tarde de su lanzamiento, pero las grabaciones que dejó bajo el sello de Lotus fueron un punto de inflexión en la presencia del género en la costa Oeste. A partir de allí, se comenzó a exponer el jazz a nuevas generaciones. Además de lograr sentar un precedente para futuras colaboraciones entre el jazz, el mundo del hip-hop y la música electrónica. Los precedentes sentados por Peralta fueron aprovechados por el saxofonista Kamasi Washington, por el bajista Thundercat y el grupo –al que ambos pertenecen– The West Coast Get Down (TWCGD), al colaborar con el gigante del rap Kendrick Lamar como productores de su disco To Pimp A Butterfly. Así lograron entrar en el mainstream. 

El resurgimiento del género terminó de explotar cuando en el año 2015, Kamasi Washington lanzó su álbum debut, The Epic. De una duración de 173 minutos, fue un éxito ante los críticos y los fans jazzerosThe Epic se instauró como uno de los discos del año, y el jazzista aprovechó la fama obtenida ese año por su trabajo con Lamar y se convirtió en uno de los rostros más prominentes del jazz contemporáneo.

Kamasi, con su estilo «afrofuturista» recuerda a un grande del jazz de Nueva York como lo es Sun Ra. Kamasi adoptó mucho de la imagen de Ra, como el estilo de vestir, sus escenarios y la temática visual de sus álbumes.

La obra de Kamasi en The Epic es absolutamente celestial. Las tres horas de duración intimidan, pero pronto esa sensación desaperece por un disco que desafía las costumbres de la vieja escuela del jazz del West Coast sin parecer forzado.

Thundercat

Trabajando también para hacer el género resurgir, Thundercat, otro artista de LA, con una mezcla peculiar de jazz con funk que recuerda mucho a la fusión de los años 70, saca en el año 2015 el single Them Changes, un tema genial que destaca por encima del resto del álbum que salió dos años después. Thundercat ha mencionado como sus principales influencias a Erykah Badu, George Clinton y Jaco Postorius. El artista californiano, antes miembro de la banda de punk Suicidal Tendencies, aprovechó al igual que Kamasi la fama obtenida por su trabajo en el disco de Kendrick en 2015 para impulsar su carrera musical.

The West Coast Get Down

Mucho antes de que Kamasi y Thundercat fueran artistas reconocidos, tocaban juntos en secundaria en el grupo The West Coast Get Down (TWCGD). Todos sus integrantes –Cameron Graves, Ronald Bruner Jr (hermano de Thundercat), Miles Mosley y Ryan Porter– vivieron en la zona sur de LA, al igual que Kamasi y Thundercat.

TWCGD ha sido una de las influencias más importantes en el jazz contemporáneo, y ha sido reconocido por críticos y fanáticos de la música como uno de los pilares en el resurgimiento del género, llevando incluso a hablar de la banda como «el Wu-Tang Clan del jazz». Gracias a la larga carrera de los integrantes de la banda juntos, lograron una conexión musical casi telepática que ha asombrado a fanáticos desde que el grupo comenzó.

Ryan Porter

Todos los integrantes del TWCGD presumen de una amplia trayectoria, y el trombón Ryan Porter no es la excepción. Ha trabajado desde el principio del año 2000 como un músico de sesión destacado, trabajando para artistas como Michael Bublé, Quincy Jones, Snoop Dogg, Herbie Hancock, entre otros. Además de unirse a varios de sus colaboradores de TWCGD para colaborar en To Pimp a Butterfly. Pero con el lanzamiento de su disco The Optimist en 2018, Porter dejó claro que su talento también está en la composición y en los arreglos.

Aunque The Optimist no causó el terremoto mediático que causo The Epic, la genialidad del disco no es menos reconocida. El disco de Porter, grabado entre 2008 y 2009, intenta captar la esperanza que se sentía en muchas comunidades negras en los inicios de la presidencia de Obama, el primer presidente negro de EEUU. Cada canción contiene una paleta vívida y compleja de emociones, transmitidas con experticia por un grupo de intérpretes que incluye a los miembros del TWCGD, Miles Mosely, Cameron Graves, y el mismo Kamasi Washington. A diferencia de las largas composiciones que hicieron de The Epic un disco bueno… tan épico, el álbum de Porter es en general más suave y ameno, y así con su propio estilo Porter se presenta al mundo de la música con otra joya en este increíblemente variado movimiento.

Otros artistas

Kamasi Washington, Thundercat y TWCGD, son solo la punta de la lanza de una escena que utiliza la historia musical de la ciudad como inspiración y base. Por su parte, Josef Leimberg, The Breathing Effect, Natasha Agrama, Miguel Atwood-Ferguson, entre otros completan la movida y han aparecido en el momento ideal para aprovechar el boom del género y asomarse en la movida contemporánea, dejando así su propia huella en el complicado mundo de la música.

Estos músicos y muchos otros aspiran a volver a poner en el jazz en el foco mundial. Buscan hacer de Los Ángeles otra vez una de las ciudades más importantes del género.

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