The Objective
Gente

Paz Padilla cuenta cómo introdujo «muchas cajas de Viagra» desde Bután: las posibles consecuencias legales y qué riesgos tiene

La presentadora sorprende al contar lo que hizo, una práctica que podría tener implicaciones legales

Paz Padilla cuenta cómo introdujo «muchas cajas de Viagra» desde Bután: las posibles consecuencias legales y qué riesgos tiene

Paz Padilla revela que compró mucha Viagra en Bután y que la introdujo en España | Gtres

Paz Padilla visitó este martes El hormiguero, el espacio conducido por Pablo Motos, para presentar Alzar el duelo, su nuevo libro, que llega a las librerías este 8 de abril. En esta obra, la autora reflexiona sobre cómo seguir adelante tras la pérdida de un ser querido y recuperar la calma emocional.

En el programa, además de confesar que sufrió un abuso sexual de un hombre cercano a su familia cuando tenía solo 14 años de edad, también reveló que trajo muchas pastillas de Viagra desde Nepal, lo que puede meterla en algún problema.

Paz Padilla: «En España, cuatro Viagras valen 70 euros; allí, en Bután, 70 pastillas cuestan 4 euros. Mi hermano llevaba una lista con los encargos»

Antes de este testimonio, Paz Padilla recordó el último viaje que hizo junto a su hermano, que estaba viviendo una crisis personal, a Nepal. Pero la aventura dio un giro cuando Luis le dijo que tenía que comprar muchas cajas de Viagra para sus amigos de España.

«Él tenía una misión; la mía era espiritual y ayudarle, pero Luis tenía un encargo de todos sus amigos para que comprara viagra. Te lo juro, él decía: ‘En España, cuatro viagras valen 70 euros, allí en Bután, 70 pastillas valen cuatro euros. Llevaba una lista con los encargos», añadió, confesando que fueron a la farmacia en varias ocasiones para hacerse con un gran botín.

Paz Padilla en su visita a 'El hormiguero' este martes 7 de abril
Paz Padilla en su visita a ‘El hormiguero’ este martes 7 de abril. Atresmedia

«Íbamos a la farmacia de allí, que era como un ‘top manta’. (…) Compramos cuatro cajas, y al día siguiente volvimos a por otras cuatro. (…) ¡No sé cuántas cajas nos llevamos a España!», dijo, develando que eran muchas. Por último, la humorista desveló que al volver a España, los que habían pedido la Viagra les recibieron por todo lo alto: «Cuando llegamos al aeropuerto, eso parecía la Selección con todos celebrando».

Desde un punto de vista estrictamente legal, lo que describe Paz Padilla no es tan inocente como puede parecer, ya que que se sitúa en un terreno delicado que va más allá de una simple anécdota. Aunque coloquialmente se hable de un «favor» o un «encargo», para las autoridades sanitarias y aduaneras la interpretación es muy distinta.

En España, la importación de medicamentos por parte de particulares está, en general, prohibida. No importa que sean más baratos en otro país ni que, en principio, se destinen a uso personal: la ley establece que solo las entidades farmacéuticas autorizadas pueden introducir fármacos en el país. Cuando, además, se trata de cantidades elevadas —como sugiere la propia Paz Padilla—, la conducta puede considerarse una infracción de la legislación sobre garantías y uso racional de los medicamentos.

Introducción ilegal de fármacos en España

A esto se suma un factor clave: la necesidad de receta médica. La Viagra (sildenafilo) es un medicamento sujeto a prescripción en España debido a sus posibles efectos secundarios, especialmente los relacionados con riesgos cardiovasculares. Comprar grandes cantidades para terceros implica eludir ese control médico individualizado. En caso de que alguna de esas personas sufriera un problema de salud tras consumir el fármaco, podría derivarse responsabilidad hacia quien lo proporcionó.

Viagra.

Aunque no se trate de «tráfico de drogas» —ya que ese término se reserva para sustancias estupefacientes—, lo que hicieron Paz Padilla y su hermano sí podría entrar en el ámbito de los delitos contra la salud pública. Si no existe ánimo de lucro, lo habitual sería enfrentarse a una infracción administrativa grave, con posibles multas y la incautación de los productos. Sin embargo, si hubiera beneficio económico en la distribución, la situación podría agravarse y encajar en el delito de tráfico de medicamentos, contemplado en el Código Penal.

Por último, no hay que olvidar el riesgo de falsificaciones. Las autoridades aduaneras extreman el control sobre medicamentos procedentes de ciertos países, ya que una parte significativa de los fármacos adquiridos sin receta en estos contextos pueden no ser auténticos, carecer del principio activo o incluso contener sustancias peligrosas.

En definitiva, aunque la historia de la presentadora fue contada, por ella misma, en tono de humor, el fondo no es tan ‘gracioso’, ya que transportar grandes cantidades de medicamentos sujetos a prescripción para repartirlos entre conocidos constituye, técnicamente, una introducción ilegal de fármacos en el país. De haber mediado una inspección en aduanas, la anécdota probablemente habría terminado en sanción, con consecuencias económicas.

Publicidad