La bella ciudad francesa que marcó a Helena Resano: «Un hombre, que comparte conmigo su apellido, me regaló su historia»
La periodista presenta su nueva novela, inspirada en la historia que le contó un francés que le contactó por Instagram

Helena Resano, en una imagen de archivo. | Gtres
Helena Resano tuvo que dar un respiro a su carrera laboral hace unos años. La que fuera presentadora de laSexta tuvo que abandonar au trabajo como conductora del noticiero después de ser hospitalizada. En ese momento hubo mucha incertidumbre y Helena tardó un tiempo en saber qué es lo que le estaba pasando realmente. Aunque eso sí, pronto encontró un culpable; el estrés. «Nos creemos que podemos con todo… te crees que ese estrés mantenido ya lo tienes asumido, pero no es verdad. Es letal y eso nos pasa factura, y a mí me pasó factura», ha contado. Por el momento, no está «al cien por cien». «He tenido que aprender a decir ‘no’ y a establecer límites; ahora es mi tratamiento preventivo más importante», apostilló.
En todo este tiempo, además, Helena ha escrito su libro, Las rutas del silencio. Un novela en la que narra la historia de Amalia, una joven de Pamplona —como Helena—, cuya vida le lleva hasta enamorarse de Dominique, un restaurador francés que le da su primera oportunidad laboral y con quien se instala en Biarritz, una ciudad que le marcaría para siempre. Algo que también le sucedió a la presentadora. «Un francés que comparte conmigo el apellido me contactó por Instagram, preguntando por mi árbol genealógico», ha contado.
La ciudad que marcó a Helena Resano e inspira su nueva novela
«Él estaba buscando los orígenes de su tatatarabuelo, quien salió de Navarra a principios de 1800 y llegó a Biarritz, donde montó una línea de camiones que acabaron vendiendo en 2010 a DHL. Ese hombre, sin saberlo, me regaló una historia», apostilla a La Razón. Para escribir este libro, Resano se ha impregnado sobre la historia de esta ciudad francesa que se ubica muy cercana al País Vasco y que cuenta con una historia muy especial. Pero, también, la periodista se ha centrado en su recuperación.
Y es que ella misma ha contado cómo vivió su bache de salud. «Me desperté un domingo con el pie dormido… por la mañana me desperté a las seis y dije: ‘ostras, es que no me puedo mover‘», ha narrado en la Cadena Ser. Lo peor fue que iban «descartando», porque era «bastante grave». «Una ELA, una esclerosis, un tumor cerebral… fueron muchísimas pruebas y los médicos lo dieron todo, pero salí del hospital sin un diagnóstico», ha aclarado. Este bache de salud mantuvo a Helena alejada de sus compromisos profesionales y muy enfocada en su recuperación.
Ahora, más recuperada, la periodista presenta su nueva novela. Lejos quedó aquel momento en el que ingresó de urgencias y pasó días sometiéndose a pruebas constantes —con punciones lumbares, resonancias o electromiogramas—. Lo más angustiante fue el proceso de descarte. Los médicos buscaban enfermedades neurodegenerativas graves como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), Esclerosis Múltiple o incluso un tumor en la médula. Finalmente, los médicos determinaron que sufrió una mielitis aguda —una inflamación de la médula espinal—. En su caso, fue una respuesta de su sistema inmunitario, probablemente desencadenada por un virus previo y agravada por un estado de estrés crónico y agotamiento.
Biarritz, una bella ciudad costera con toque vasco
La recuperación no fue inmediata. Helena tuvo que pasar por un proceso de rehabilitación intenso. Tuvo que recordar a sus nervios cómo enviar las señales a sus músculos. Durante meses tuvo que lidiar con la fatiga y con sensaciones de hormigueo residuales. A día de hoy, aunque está recuperada, ella misma admite que su cuerpo le avisa en cuanto intenta forzar el ritmo más de la cuenta. «Mi cuerpo me dio un hachazo. Literalmente se apagó porque yo no supe parar. La mielitis fue la forma que tuvo mi sistema de decir: ‘O paras tú, o te paro yo», ha relatado.
Y es que estar «en la cama de un hospital sin saber si volverás a caminar» te cambia las prioridades de «un plumazo». «Ahora, cuando me noto muy acelerada, me toco la pierna y recuerdo ese miedo. Es mi botón de pausa», explica. Este bache de salud fue el motor principal para escribir su libro y para cambiar su enfoque profesional. Ahora es una defensora de la salud mental en el trabajo y de la importancia de escuchar las señales físicas del estrés antes de que se conviertan en algo irreversible.
La carrera de Helena Resano comenzó hace un tiempo, concretamente hace más de dos décadas. Fue la encargada de sustituir a Letizia Ortiz en el Telediario de TVE cuando se anunció su compromiso con el entonces príncipe Felipe. Ese fue su gran salto al primer plano nacional. Dos años más tarde, en 2006, se marchó a laSexta. Recientemente se ha formado con un MBA y cursos de alta dirección, demostrando que su ambición va más allá de los platós. Este año es especialmente dulce para ella gracias a su primera novela, Las rutas del silencio —con la editorial Espasa—, lanzada en abril de 2026. Es una saga familiar ambiciosa que mezcla memoria histórica y secretos. Se desarrolla entre Navarra y Biarritz, inspirada en parte por sus propias raíces y la historia de su familia.
La enfermedad que ha sufrido Helena Resano
La novela ha sido descrita como «visual y cruda», mostrando una voz narrativa propia muy alejada del tono aséptico de las noticias. Según ella, escribir este libro ha sido un «viaje de reencuentro» con su padre, fallecido hace años. Como decíamos, ha sido la ciudad de Biarritz. Es una joya de la costa vasco-francesa, una ciudad que consigue algo difícil: ser extremadamente elegante y aristocrática y, al mismo tiempo, la capital europea del surf. Biarritz no siempre fue lujosa. Originalmente era un pequeño pueblo de pescadores de ballenas. Todo cambió en el siglo XIX gracias a la Emperatriz Eugenia de Montijo (esposa de Napoleón III), quien se enamoró del lugar y construyó un palacio de verano (el actual Hôtel du Palais). Ella puso a Biarritz en el mapa de la nobleza europea, atrayendo a reyes, zares y, más tarde, a iconos como Coco Chanel.
Cuenta con playas para todos los gustos, así como una gran riqueza gastronómica. No te puedes ir de Biarritz sin visitar el Mercado Les Halles. Es el epicentro de la vida local, donde puedes degustar productos típicos como el jamón de Bayona, el Gâteau Basque o las ostras acompañadas de un vino blanco de la zona. Biarritz tiene una conexión muy fuerte con el cine y la moda. Fue aquí donde Coco Chanel abrió una de sus primeras boutiques para vestir a las damas adineradas que huían de la guerra en París.
