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El refugio de Melyssa Pinto en una ciudad madrileña de 14.000 habitantes: a las puertas de la sierra, rodeada de encinas y muy taurina

La creadora de contenido compartió con sus seguidores, hace unos meses, que se había comprado un gran chalé

El refugio de Melyssa Pinto en una ciudad madrileña de 14.000 habitantes: a las puertas de la sierra, rodeada de encinas y muy taurina

Melyssa Pinto, en una imagen de archivo. | Gtres

Melyssa Pinto sorprendió a sus seguidores, hace unas semanas, confirmando que se había comprado una espectacular casa a las afueras de Madrid. La creadora de contenido y exparticipante de La isla de las tentaciones compartió, en sus redes sociales, varias imágenes en las que podíamos ver que había adquirido un bonito chalé, de estilo moderno y varias plantas, por lo que recibió infinidad de mensajes de felicitación de sus seguidores, al igual que de alguna otra creadora de contenido. Una de ellas fue Sofía Suescun, quien le emplazó a dar un paseo juntas, con sus respectivas mascotas. Y es que Sofía y Melyssa se han convertido, ahora, en vecinas; la influencer se ha comprado su casa a pocos metros de la de la ganadora de Supervivientes.

Concretamente, en la localidad madrileña de Valdemorillo, a unos 40 kilómetros de Madrid. Lo cierto es que la zona, en los últimos tiempos, sobre todo después de que se haya puesto de moda abandonar el centro de la capital, se ha convertido en un lugar muy aclamado y deseado. Cuenta, además, con varias urbanizaciones donde hay construidas casas, sobre todo unifamiliares, de distinto estilo y forma, ya que lo normal es que se vendan los terrenos y cada propietario haga y deshaga a su manera. En el caso de Melyssa, la televisiva sí que ha comprado una vivienda ya hecha, mientras que Sofía optó por construirla desde cero.

La casa que se ha comprado Melyssa Pinto

Como decíamos, Valdemorillo es un municipio madrileño situado en la zona oeste de la Comunidad de Madrid, a unos 42 kilómetros de la capital. Se encuentra en un entorno privilegiado, justo en la transición entre la Sierra de Guadarrama y la rampa preperiférica, lo que le otorga un paisaje que mezcla el monte bajo con zonas encinares y formaciones graníticas. El lugar, además, destaca por su alto valor ecológico. Parte de su término municipal está integrado en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. El terreno está salpicado de encinas, enebros, jaras y dehesas, ideal para los amantes del senderismo y las rutas en bicicleta.

Uno de los grandes atractivos de su entorno es este embalse —uno de los más importantes de la región para el suministro de agua—, cuyas colas entran en el municipio y ofrecen paisajes espectaculares y zonas para la observación de aves. Aunque hoy se percibe como un lugar residencial, Valdemorillo tiene una notable historia agrícola y, sobre todo, industrial. Durante los siglos XIX y parte del XX, el municipio fue un referente en la fabricación de porcelana, loza y vidrio gracias a la calidad de sus arcillas. Un símbolo de esta época son las imponentes chimeneas y los restos de la fábrica de la Sociedad de Cerámicas de Valdemorillo, cuyo edificio principal fue rehabilitado y hoy alberga la Casa de Cultura y la biblioteca municipal.

Valdemorillo, su nuevo refugio

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el monumento más importante del casco urbano. Su origen mezcla elementos góticos con reformas posteriores de estilo herreriano (siglo XVI), en las que intervino Juan de Herrera, el arquitecto del Monasterio de El Escorial. En el plano de las tradiciones, Valdemorillo es muy conocido en toda España por sus fiestas patronales de San Blas —a principios de febrero—. Su feria taurina es históricamente la que inaugura oficialmente la temporada de toros en España. Al ser la primera del año, suele atraer a mucha afición y atención mediática, celebrándose en su plaza de toros cubierta, La Candelaria.

En las últimas décadas, el pueblo ha experimentado un gran crecimiento demográfico. El casco histórico mantiene parte de su encanto rural, pero la mayor parte de la población vive en las numerosas urbanizaciones de chalés que se extienden por su término municipal —como Alcorlo, Pino Alto, Jarabeltrán o Ampliación Cerro Alarcón—. Las urbanizaciones de Valdemorillo configuran la verdadera fisonomía actual del municipio, ya que en ellas reside la gran mayoría de la población. Nacieron inicialmente entre los años 70 y 80 como zonas de segunda residencia para los madrileños que buscaban escapar del asfalto los fines de semana, pero hoy se han transformado en barrios residenciales de primera vivienda.

Cerro Alarcón es, sin duda, una de las urbanizaciones más famosas y grandes de la zona oeste de Madrid, extendiéndose también por el vecino término de Navalagamella. Su gran atractivo es que está construida en plena naturaleza, rodeada de encinares y con una fauna autóctona impresionante —no es raro ver ciervos o jabalíes cerca de las parcelas—. Cuenta con un embalse propio (el de Cerro Alarcón) en el río Perales, que históricamente ha sido un punto de encuentro para practicar deportes acuáticos como el esquí náutico o el wakeboard. Por su parte, la urbanización de Pino Alto, situada en una de las zonas más elevadas del municipio, hace honor a su nombre ofreciendo algunas de las mejores vistas panorámicas de la Sierra de Guadarrama y de la propia silueta de Madrid al fondo.

Una localidad rodeada de campo, con un embalse y fiestas taurinas

Es una urbanización muy tranquila y cotizada, con parcelas que suelen ser amplias, lo que garantiza mucha privacidad. Su cercanía a la carretera principal facilita un acceso rápido tanto al casco urbano de Valdemorillo como hacia Villanueva de la Cañada o Majadahonda. Pajarilla y Mojadillas son urbanizaciones situadas al norte del término municipal, muy próximas al entorno del Embalse de Valmayor. Son ideales para quienes buscan una desconexión total. El paisaje aquí cambia hacia un terreno más dehesado y de monte bajo, ideal para salir directamente a pie o en bicicleta a las rutas que bordean el pantano. Su densidad de población es algo menor, lo que acentúa la sensación de paz.

Vivir en estas urbanizaciones implica depender del coche para las compras del día a día —aunque el casco de Valdemorillo cuenta con excelentes supermercados, colegios y servicios—, pero a cambio ofrece un estilo de vida de puro campo con parcelas grandes con jardín y piscina, aire limpio, silencio absoluto por las noches y un entorno seguro para que crezcan los niños. A lo largo de los últimos meses, la influencer y exconcursante de La Isla de las TentacionesMelyssa Pinto, ha compartido con muchísima ilusión en sus redes sociales el proceso de compra y reforma de su nueva casa. Se trata de un proyecto de vida muy importante para ella, ya que supone su asentamiento definitivo.

Sí que es cierto que esta compra se ha unido a otra, aunque esta de cariz más familiar, en el centro de Madrid. Como ella misma ha comentado, una de las residencias es para sus padres, cuando vengan desde Portugal hasta la capital, y la otra para que ella se asiente. Se trata de un chalé independiente de varias plantas que cuenta con una parcela privada. Los dos grandes puntos fuertes del exterior son una piscina propia, así como una zona de porche y jardín que está diseñada para ser su propio oasis de desconexión. Lo cierto es que, desde hace unos meses, Melyssa reside en la casa de su chico, el actor Mario Casas, quien también vive a las afueras de la capital.

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