María Galiana, sobre Juan Echanove: «Nos queremos horrores, pero de la misma manera nos odiamos»
La actriz ha hablado, en el programa de Aimar Bretos en laSexta, sobre la muerte de su marido y su carrera como actriz

María Galiana, en una imagen de su paso por laSexta.
María Galiana concedió, este mismo miércoles, su entrevista más sincera junto a Aimar Bretos en laSexta. La icónica actriz, conocida por series como Cuéntame, se sentó junto al presentador para hacer un repaso, tanto de su vida personal como de la profesional. Así, Galiana habló sobre la muerte de su marido, Rafael, pero, también, del fallecimiento, por muerte súbita, de uno de sus seis hijos a los tres meses. Además, la actriz recibió la sorpresa de uno de sus mejores amigos, dentro del mundo de la actuación; Juan Echanove. «Yo creo que de las cosas mas bonitas que me han dicho a lo largo de mi vida es considerarme un hijo más de María Galiana», le dedicó Echanove en un bonito mensaje.
Además, el actor, con quien compartió momentos en Cuéntame, explicó que era «una suerte» haber compartido momentos «en el trabajo y en la vida». «Eres una potencia ingobernable y espero que durante muchos años nos puedas seguir deleitando con tu trabajo, tus consejos y humor… que tu y yo sabemos que a veces que también tienes tu mala hostia, te quiero mucho», apostilló el actor. Tras finalizar el emocionante mensaje, María también quiso dedicarle unas paradas a quien fue su compañero. «Tenemos un odio cariñoso», contó. «Juan no dejaba de decirme ‘zorra, vamos a este lado’, ‘zorra, ¿dónde nos toca mañana?», relató, sobre sus momentos frente a las cámaras.
La relación de Juan Echanove y María Galiana
«Nos queremos horrores, pero de la misma manera nos odiamos», apostilló la actriz. Sin duda alguna, la coincidencia de María Galiana —quien interpretaba a Herminia— y Juan Echanove —a Miguel Alcántara— en Cuéntame cómo pasó nos regaló una de las épocas doradas y más entrañables de la serie. Aunque la ficción empezó en 2001, Juan Echanove no se incorporó de forma fija hasta la 6ª temporada (en 2005), interpretando al hermano mayor de Antonio Alcántara que regresaba de su exilio en Francia.
Antes de coincidir en Cuéntame, ambos ya se admiraban profundamente y eran actores consagrados —María Galiana tenía el Goya por Solas y Echanove ya era uno de los grandes nombres del cine y teatro español—. Su coincidencia en el plató elevó el nivel de las tramas cotidianas. Compartieron infinidad de escenas en el comedor de los Alcántara, en los viajes a Sagrillas o en el bistró del barrio, demostrando una química natural aplastante. En la ficción, sus personajes reflejaban a la perfección el choque cultural y generacional de la España de la Transición.
«Tenemos un odio cariñoso»
Herminia representaba a la España tradicional, prudente, rural y superviviente de la posguerra. Miguel —Miguelón—, en cambio, llegó pisando fuerte como un comunista, ateo, impulsivo, moderno y un tanto caótico. A pesar de que Herminia solía mirar a Miguel de reojo cuando este soltaba sus discursos políticos o revolucionaba a la familia con sus negocios —como la cooperativa de vino o las reformas del bar—, entre ellos siempre hubo un respeto y un cariño enorme. Herminia ejercía muchas veces de mediadora sensata en los constantes y divertidos enfados entre los hermanos Antonio y Miguel.
Fuera del guion, la relación entre María Galiana y Juan Echanove era excelente. Echanove, un gran apasionado de la gastronomía y la cultura, siempre destacó la lucidez, la cultura y la profesionalidad de María —quien, cabe recordar, fue profesora de Historia antes que actriz—. Durante las largas jornadas de grabación en los estudios de Pinto, las charlas entre toma y toma sobre literatura, actualidad y cine eran una constante entre ambos.
La bonita etapa en la que trabajaron juntos terminó de una forma muy polémica en 2017. La productora decidió guionizar la muerte de Miguel Alcántara a causa de un infarto, una decisión creativa que a Juan Echanove le dolió profundamente, manifestando públicamente que a él no se le había avisado con tiempo y que no se quería ir de la serie. La propia María Galiana, siempre franca y directa, no dudó en posicionarse públicamente a favor de su compañero. En varias entrevistas posteriores, María reconoció que la marcha de Juan Echanove fue una de las pérdidas más duras para la serie y para ella a nivel personal, asegurando que el personaje de Miguel aportaba una vitalidad y un contrapunto humorístico que la serie tardó mucho en recuperar.
La carrera como actriz de María Galiana es uno de los casos más fascinantes, atípicos e inspiradores de la historia del cine y la televisión en España. Su biografía profesional rompe por completo el estereotipo del artista que empieza desde la juventud. María Galiana no fue actriz de joven. Su verdadera profesión durante décadas fue la de profesora de Historia del Arte, Geografía e Historia en institutos de Andalucía —principalmente en Sevilla—. Aunque siempre le fascinó el teatro y hacía pequeñas colaboraciones en el ámbito universitario o el cine independiente andaluz, no se planteó dar el salto profesional hasta muy avanzada edad. Fue tras su jubilación en las aulas cuando decidió dedicarse por completo a la interpretación. Su madurez, su inmensa cultura y su bagaje vital se convirtieron en sus mejores herramientas.
El gran punto de inflexión de su carrera llegó en 1999 de la mano del director Benito Zambrano con la película Solas. En este desgarrador drama interpretó a una madre coraje rural, sufrida y silenciosa, que viaja a la ciudad para acompañar a su marido en el hospital y cuidar a su hija (Ana Fernández). Su magistral y naturalísima actuación conmovió tanto al público como a la crítica, logrando el premio Goya a la Mejor Actriz de Reparto a los 64 años. A partir de ahí, el cine español descubrió que tenía en María Galiana a una actriz colosal.
Si Solas le dio el prestigio, la televisión le dio la inmortalidad popular. En 2001 comenzó a interpretar a Herminia López en Cuéntame cómo pasó. Durante 22 años y 23 temporadas, María Galiana dio vida a la abuela de la familia Alcántara. Herminia se convirtió en un icono sociológico: representaba la cordura, la experiencia, el dolor de la Guerra Civil y la sabiduría de toda una generación de mujeres españolas que sostuvieron al país en la sombra. María Galiana llegó a confesar que, pese a lo mucho que quería al personaje, a veces chocaba con él porque Herminia era muy sumisa y prudente, mientras que ella, en la vida real, siempre ha sido una mujer con un carácter firme, directo y muy seco.

Aunque la televisión absorbió gran parte de su tiempo, el teatro ha sido el gran refugio donde ha demostrado que es capaz de interpretar registros muy alejados de la entrañable abuela de los Alcántara. Ha protagonizado obras de gran calibre como La casa de Bernarda Alba o El enemigo del pueblo. María Galiana sigue demostrando que la edad es solo un número y que su pasión por las tablas está intacta. Recientemente ha estado protagonizando con gran éxito de crítica la obra dramática Yo solo quiero irme a Francia (dirigida por Elisabeth Larena), llenando teatros en Madrid y Málaga.
Con una Medalla de Andalucía, el cariño unánime de todo un país y una lucidez envidiable, María Galiana representa el triunfo de la naturalidad y demuestra que nunca es tarde para reinventarse y alcanzar la cima en una profesión.
