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María Galiana, 90 años: «Mi infancia no fue feliz; mis padres no eran ni cariñosos ni generosos, pero no les guardo rencor»

La actriz, que se hizo famosa gracias a ‘Cuéntame’, comenzó a actuar cuando se jubiló de su trabajo como profesora

María Galiana, 90 años: «Mi infancia no fue feliz; mis padres no eran ni cariñosos ni generosos, pero no les guardo rencor»

María Galiana, en una imagen de archivo. | Gtres

María Galiana siempre ha sido una mujer con carácter, de esas que no se dejan doblegar ante nada ni nadie. La reconocida actriz tiene una gran carrera a su espalda, marcada por su aparición —con su largo personaje— en una de las series que marcó a toda una generación; Cuéntame. Pero allá de interpretar a la madre de Merche, y a sus 90 años, María sigue muy activa en el mundo de la actuación. Y es que la edad no ha sido algo que le ha frenado nunca, al igual que tampoco los momentos más duros que ha vivido en su vida. Probablemente, lo más impactante fue la muerte de su marido, quien falleció hace tiempo. Al igual que su infancia, que le marcó desde muy joven.

Ha sido la propia María quien ha hablado, en varias ocasiones, sobre cómo fueron esos primeros años de vida. «Mi padre se preocupaba de que yo me formase, era una persona especialmente dedicada a mí porque me llevaba a los sitios para que yo estudiara, pero cariñoso no lo recuerdo; y a mi madre tampoco», ha contado. Además, ella misma ha reconocido, esa educación hizo que se moldeara con un carácter «duro y seco». «Mi madre era una mujer muy sufrida, muy buena gente, pero pasaba su vida muy independientemente de las circunstancias que la rodeaban. No recuerdo que fueran generosos, pero no les guardo rencor ni nada», apostilló.

La infancia de María Galiana en Sevilla

María Galiana se crio en Sevilla. | Raúl Terrel / Europa Press / ContactoPhoto

Su abuelo también era una persona «seca», de aquellas que no daban ni un beso. Así, aquella etapa en Sevilla, por las circunstancias que se estaban viviendo, fue «poco alegre», teniendo en cuenta que se dieron en un momento de posguerra y la falta de demostraciones afectivas. María Galiana nació en la capital hispalense en 1935. María creció en una familia de clase media en una España donde la supervivencia y la contención eran la norma. En su casa no se estilaban los mimos ni las muestras de cariño. Ella misma ha relatado que creció en un ambiente «seco» y «poco alegre». Su padre era un hombre severo y su madre una mujer muy sufrida.

Aunque el ambiente en su casa era frío en lo emocional, hubo un factor diferencial que cambió el destino de María; la educación. Su padre tenía una auténtica obsesión con que su hija se formara y estudiara, algo que no era nada común para las mujeres de la época. Su padre la acompañaba a las academias, fomentaba su lectura y se aseguró de que tuviera acceso a la cultura. Gracias a ese empeño, María Galiana se convirtió en una niña muy leída, despierta y con una gran disciplina intelectual, lo que le permitiría años más tarde licenciarse en Filosofía y Letras —en la rama de Historia— y convertirse en profesora de instituto.

«Mi madre era una mujer muy sufrida, pero muy buena gente»

La actriz se hizo conocida por su participación en ‘Cuéntame’. | Raúl Terrel / Europa Press / ContactoPhoto

Al haber nacido en 1935, sus primeros recuerdos conscientes coinciden con los años más duros del racionamiento, el estraperlo y la miseria de la posguerra española. Sin embargo, el gran secreto de la infancia de María Galiana es que ella no sabía que era pobre o que le faltaban cosas. Como en su entorno todo el mundo vivía con lo justo, para ella la escasez era la absoluta normalidad. Si en el colegio sus compañeras hacían un viaje o tenían juguetes que ella no podía permitirse, no lo vivía desde la frustración o la envidia, sino desde la aceptación: simplemente asumía que «eso no le había tocado a ella» y seguía adelante.

A pesar de las restricciones de la época, María recuerda su infancia como un periodo de observación. Sevilla era una ciudad gris por la dictadura, pero ella se refugiaba en los libros y en las aulas. El colegio y las horas de estudio eran su vía de escape y el lugar donde empezó a moldear su amor por el conocimiento, el teatro y la historia. Durante décadas, la vida de María Galiana estuvo volcada por completo en las aulas. Era una respetada profesora de Historia y de Historia del Arte en institutos de educación secundaria en Andalucía —como el IES Ramón Carande de Sevilla—. Amaba dar clase, se llevaba de maravilla con sus alumnos y su plan de vida era jubilarse como docente. Aunque de joven en la universidad había hecho algo de teatro universitario (en el TEU), jamás se planteó la interpretación como un oficio.

Cómo se convirtió en actriz

A mediados de los años 80, un grupo de cineastas andaluces empezó a rodar producciones locales. Al necesitar actrices de reparto de cierta edad y con acento natural, alguien se fijó en ella. Así, en 1985 y con 50 años cumplidos, debutó en el cine con un papel muy pequeño en la película de comedia Madre in Japan, dirigida por Francisco Perales. Al principio, la actuación fue solamente una afición divertida. Su talento natural y su fuerte presencia ante la cámara no pasaron desapercibidos para los profesionales del sector. El gran punto de inflexión llegó cuando el aclamado actor andaluz Juan Diego se fijó en ella y la llamó para trabajar en un proyecto. Así, María tuvo que pedir una excedencia de dos años, que le permitió a dedicarse a ser actriz.

A partir de ahí empezó a encadenar papeles de reparto con directores de la talla de Fernando Trueba (Belle Époque), José Luis Cuerda o Vicente Aranda. Todo cambió radicalmente entre 1999 y 2000 gracias a la película Solas, de Benito Zambrano. Para rodar este durísimo drama donde interpretaba a una madre abnegada, tuvo que pedir un permiso de 45 días en el instituto. Su actuación fue tan magistral que la catapultó a la primera línea del cine nacional y le hizo ganar el Goya a la mejor actriz de reparto en el año 2000.

Gazpacho andaluz María Galiana
María se crio en Sevilla en una familia estricta. | RTVE

Animada por el abrumador éxito de la película y coincidiendo con que ya tenía la edad reglamentaria, decidió jubilarse definitivamente de las aulas ese mismo año. Solo unos meses después, en 2001, le ofrecieron el papel de Herminia en Cuéntame cómo pasó, el personaje que la terminaría convirtiendo durante los siguientes 22 años en «la abuela de España».

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