Los cinco actos de la 'jet set' en los que la mujer de Zapatero desaprovechó la oportunidad de lucir las joyas «de su herencia familiar»
La UDEF incautó, en uno de los registros al despacho del que fuera presidente del Gobierno, varios collares y relojes

Sonsoles Espinosa, en un acto a las puertas del Congreso. | EP
José Luis Rodríguez Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, están en el foco de la polémica desde la imputación del que fuera presidente del Gobierno. Al exlíder del PSOE se le atribuyen tres delitos, relacionados con el rescate a la aerolínea Plus Ultra. A raíz de esta imputación, la UDEF registró varios lugares fundamentales para esclarecer si Zapatero se llevó dinero o no por esta acción y, sobre todo, si hubo (o no) algún familiar involucrado. Así, los investigadores se trasladaron a su despacho, así como a la empresa de sus hijas, donde llevaron a cabo varios registros. En uno de ellos encontraron varios tipos de joyas, entre collares, relojes o gargantillas. Fue la secretaria del expresidente quien confirmó que se trataba de una «herencia familiar» de Sonsoles.
Pero, lo cierto es que, en los años en los que estuvo en Moncloa, la mujer de ZP no lució estas joyas que, sin duda, hubieran sido perfectas para cualquiera de los eventos de la jet set. En los años de legislatura de Zapatero, el que fuera presidente del Gobierno prefirió acudir, a la mayoría de actos públicos, en solitario, sin la compañía de su mujer. En las veces en las que sí que fue con Sonsoles, la soprano escogió looks discretos. Aunque eso sí, hubo otros momentos en los que sí que tuvo oportunidad de lucir estos complementos como la boda de los que fuera príncipes de Asturias en 2004, la inauguración del Museo Del Prado o la cena de gala de la Cumbre de la Unión Europea-América Latina y Caribe celebrada en el Palacio Real de Madrid en 2010.
La colección de joyas incautadas

En esos siete años dentro de La Moncloa, Sonsoles acudió a distintas bodas reales, galas y cenas de Estado. Además, después de que su marido de marchara de la presidencia del Gobierno, de lo que han pasado ya más de dos décadas, tampoco hemos podido verla con ninguna de estas joyas. La colección de accesorios, que ha sido incautado por la UDEF, recoge varios collares con piedras azules, granates y verdes, así como pulseras, sortijas y pendientes en metal plateado y en dorado. Además, como ya hemos contado en THE OBJECTIVE, también se hallaron varios relojes de distintas marcas como Longines, Omega o Pierre Balmain. En algunas de ellas, los investigadores encontraron varias inscripciones que han arrojado un poco de luz sobre a quién pertenecen.
El look de Sonsoles, mujer de Zapatero, en la boda de los príncipes de Asturias
Así, se puede leer «José Luis R.Z.» o «Alba» en varias de las joyas. Como decíamos, la que fuera primera dama en nuestro país no lució ninguno de estos complementos en los actos en los que apareció junto a su marido. Y tuvo varias oportunidades. El estilismo de Sonsoles Espinosa en la boda de los entonces príncipes de Asturias —el actual rey Felipe VI y la reina Letizia—, que se celebró el 22 de mayo de 2004 en la catedral de la Almudena de Madrid, supuso su gran carta de presentación internacional y fue uno de los más comentados del enlace por su elegancia y sobriedad. Lució un elegantísimo vestido largo de seda en color marrón chocolate, firmado por una de sus diseñadoras de cabecera y gran amiga, Elena Benarroch.

El vestido contaba con un favorecedor escote halter decorado con sutiles detalles dorados en la zona del cuello, lo que aportaba un toque de sofisticación sin necesidad de grandes joyas. Para hacer frente al protocolo de la iglesia y a la desapacible y lluviosa mañana que hizo en Madrid aquel día, acompañó el vestido con una capa a juego con el mismo tono marrón del traje. Rompiendo con su habitual imagen de melena corta y desenfadada, para la cita real optó por una pamela marrón. Completó el estilismo con unos zapatos de tacón oscuros y joyas minimalistas que cedían todo el protagonismo a las líneas limpias y al color del vestido.
Su recordado ‘outfit’ en su viaje a Estados Unidos
Otro de sus actos que más recuerdan se produjo en 2009 cuando toda la familia Rodríguez-Espinosa se marchó de viaje oficial hasta Estados Unidos. Aunque en un primer momento iba a ser una visita más, lo cierto es que la imagen de Laura y Alba —que por aquel entonces eran unas niñas— dio la vuelta al mundo por su look elegido, que muchas personas calificaron de «gótico». Sonsoles optó por un sofisticado vestido largo de corte columna en un tono negro muy oscuro. Era un diseño de líneas completamente limpias y puras, sin ningún tipo de estampado ni adorno estridente. El vestido presentaba un elegante escote asimétrico —con en pico—, un corte que a la mujer de Zapatero siempre le gustó especialmente porque potenciaba su esbelta figura y estilizaba sus hombros.

Fiel a su sello de identidad, lució su característico corte de pelo estilo pixie —muy corto— con un rubio platino muy luminoso. Este peinado, de aire moderno y vanguardista, contrastaba a la perfección con la sobriedad clásica del vestido azul. Siguiendo la máxima del «menos es más», prescindió de collares llamativos y grandes joyas. Unos pendientes mínimos y un maquillaje muy natural completaron un look que los expertos en moda tildaron de «perfecto y protocolario» para una recepción de gala con el presidente de los Estados Unidos. En todos estos eventos, además, hemos podido comprobar cómo el negro es el hilo conductor de todos sus looks, en los que apuesta por la sobriedad.
Para la inauguración del Museo del Prado tampoco lució las joyas

En la inauguración de la ampliación del Museo del Prado en 2007, Sonsoles e desmarcó de los clásicos vestidos de fiesta satinados o con encajes que llevaron otras invitadas. Optó por un conjunto de estética muy arquitectónica y minimalista, que encajaba a la perfección con el espíritu del evento —la inauguración de un edificio de líneas modernas—. El gran protagonista de su atuendo fue el cuerpo del traje, que presentaba unos originales y sofisticados cuellos elevados de corte escultural. Este tipo de cuello estilizaba enormemente su figura y se convirtió en el centro de atención de las crónicas de moda al día siguiente. Al tratarse de una noche de otoño, Sonsoles remató el estilismo de forma impecable con un abrigo de paño de corte tres cuartos que mantenía esa misma estructura limpia, sobria y geométrica del resto del conjunto.
Ni lo hizo en la cena de gala de la Cumbre de la Unión Europea-América Latina y el Caribe
Por su parte, para la cena de gala de la Cumbre de la Unión Europea-América Latina y el Caribe, celebrada el 17 de mayo de 2010 en el Palacio Real de Madrid, Sonsoles Espinosa volvió a dar una lección de su particular minimalismo, pero esta vez con una apuesta notablemente arriesgada en cuanto a protocolo, que generó bastante conversación. Sonsoles impresionó al lucir un vestido corto (tipo cóctel) en color negro riguroso, cuyo bajo quedaba justo por encima de las rodillas. Contaba con un escote redondo y tirantes anchos, con un patrón liso y recto que no marcaba la silueta, desmarcándose por completo de la pompa habitual de los salones reales. Manteniendo su característico estilo, lució su famoso pelo corto de estilo pixie muy rubio, que contrastaba con la oscuridad del vestido. Como era costumbre en ella, prescindió de grandes joyas tradicionales, prefiriendo un maquillaje muy limpio y discreto.
Sus visitas al Teatro Real
Probablemente, ha sido la ópera una de sus salidas favoritas, ya que Sonsoles siempre ha sido una apasionada de la música. Su apuesta más recurrente para las noches de estreno en el Teatro Real consistió en una fórmula infalible que mezclaba el código de etiqueta con el estilo bohemio de los músicos. Se decantó por trajes de chaqueta y pantalón palazzo o faldas largas de tejidos con mucha caída —como el crepe de seda o el raso mate— siempre en riguroso color negro. Los combinó con blusas de cuello alto, de corte asimétrico o de tipo túnica. El negro total o la combinación en blanco y negro fueron sus opciones de cabecera.

En la ópera es muy habitual ver a la alta sociedad luciendo grandes collares de diamantes o piezas de alta joyería histórica. Sonsoles hizo exactamente lo contrario. Solía dejar su cuello completamente despejado, sin collares ni gargantillas, potenciando las líneas limpias de su ropa. Si llevaba alguna joya, optaba por broches geométricos.
