La visita de los príncipes de Mónaco a Felipe y Letizia: de la gran sintonía al fallo de protocolo
Alberto II y Chàrlene de Mónaco visitaron a los reyes de España para conmemorar un 150.º aniversario especial

Reina Letizia, príncipe Alberto II de Mónaco, Felipe VI, princesa Charlène de Mónaco | Gtres
El lunes 1 de junio se dio el encuentro oficial entre los reyes de España y los príncipes de Mónaco. Este acontecimiento se enmarcó dentro de las celebraciones por el 150.º aniversario del establecimiento de la primera misión diplomática oficial entre ambas naciones, un hecho histórico que se selló originalmente el 14 de julio de 1876 durante los mandatos del rey Alfonso XII de España y el príncipe Carlos III de Mónaco.
La jornada comenzó por la mañana, cuando el rey Felipe VI dio la bienvenida al príncipe Alberto II de Mónaco en el Palacio de la Zarzuela. Tras una reunión inicial orientada a repasar la agenda institucional, ambos jefes de Estado compadertieron un almuerzo de carácter estrictamente privado en las mismas instalaciones palaciegas. La visita del soberano monegasco a la capital española se concentró en una agenda sumamente intensa de un solo día, la cual también incluyó una recepción oficial por parte del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.
El reencuentro vespertino en el Real Jardín Botánico
La agenda institucional dio paso a un perfil más cultural durante la tarde. A partir de las 18:00 horas, la reina Letizia y la princesa Chàrlene de Mónaco se incorporaron formalmente a las actividades, reuniéndose con sus respectivos esposos en las inmediaciones del Paseo del Prado, donde los Reyes de España ejercieron de anfitriones para recibir a los Príncipes de Mónaco. El escenario escogido para este reencuentro de las dos parejas reales fue el pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico-CSIC, una emblemática institución madrileña fundada en el siglo XVIII bajo el mandato del rey Carlos III.
El recorrido se desarrolló según lo previsto. Los cuatro representantes de las monarquías europeas pasearon por las instalaciones mostrando una evidente sintonía y gestos de amistad mutua. De acuerdo con la información publicada por el diario ABC, esta cita sirvió para escenificar públicamente la excelente relación y camaradería que mantienen ambas familias reales, cuyos nexos históricos se remontan a varios siglos atrás por medio de uniones familiares y alianzas entre la dinastía Grimaldi y los títulos de la nobleza española.
Este acto tuvo además un significado muy especial para la princesa Chàrlene, ya que supuso su retorno a territorio español por primera vez desde que fue proclamada consorte del Principado de Mónaco, siendo esta su primera visita oficial a este país. El último antecedente público en el que coincidieron los cuatro mandatarios se produjo hcace un año en el Vaticano, con motivo de la misa que dio inicio al pontificado del papa León XIV. En aquella ocasión, haciendo uso del derecho conocido como privilège du blanc, las dos consortes compartieron un saludo afectuoso que repitieron en esta nueva cita en Madrid.
Conmemoración histórica y proyección hacia el futuro
El motivo principal de este viaje oficial fue la inauguración y recorrido por la exposición titulada Mónaco y España: cinco siglos de historia compartida. Esta exhibición, impulsada de forma directa por la Embajada de Mónaco en España, tiene el objetivo explícito de visibilizar y poner en valor los profundos vínculos históricos, políticos, culturales y diplomáticos que han mantenido unidas a ambas naciones a lo largo de más de quinientos años, demostrando una relación que supera las distancias geográficas. La muestra estará disponible para el público interesado hasta el próximo 13 de junio.
Además de conmemorar el siglo y medio de la delegación diplomática, este 2026 también marca el décimo aniversario del establecimiento de la delegación española de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. Para festejar estos hitos, a lo largo de todo el año se han venido desarrollando diversas actividades culturales en múltiples localidades de la geografía española, entre las que destacan las representaciones de la orquesta filarmónica y del ballet de Montecarlo, junto con la organización de eventos gastronómicos especiales en el Principado enfocados en ensalzar las recetas y los productos tradicionales de España.
Los Reyes y los Príncipes aprovecharon su estancia en el pabellón Villanueva para visitar de igual modo el VIII Foro de los Artistas de Mónaco, una iniciativa cultural que reúne trabajos de alrededor de cincuenta creadores vinculados al Principado, englobando tanto a artistas profesionales como a aficionados. Los monarcas tuvieron la oportunidad de conversar en persona con los creadores que participan en la muestra, dejando constancia fotográfica de la interacción.
Aunque el príncipe Alberto II ha viajado a España con frecuencia en los últimos años —siendo su última visita en 2024 a Cantabria para participar en actos sobre la investigación prehistórica y la figura de su antepasado el príncipe Alberto I—, ninguna de las dos naciones ha realizado todavía una visita de Estado en el sentido estricto del protocolo. No obstante, las proyecciones a futuro apuntan a un nuevo hito en la relación bilateral: el príncipe Alberto ya ha extendido una invitación formal al rey Felipe VI para participar en los actos del año 2029, fecha en la que Mónaco conmemorará el quinto centenario de la histórica visita que el emperador Carlos V realizó al Principado.

El detalle de protocolo de la princesa consorte
A pesar de la cordialidad general, el recibimiento oficial en el Paseo del Prado dejó un momento llamativo relacionado con las normas de etiqueta. Al encontrarse con los monarcas españoles, la princesa Chàrlene efectuó una profunda reverencia tanto ante el rey Felipe VI como ante la reina Letizia. Según explican los expertos en la materia, como Javier Carnicer Domínguez —profesor de protocolo— y Marina Fernández —miembro de la Escuela Internacional de Protocolo—, este gesto era completamente prescindible debido a que ambas parejas comparten exactamente el mismo rango como jefes de Estado y consortes.
Las directrices habituales para estos casos dictan que el saludo se realice mediante un apretón de manos, fundamentado en el sentido común y la igualdad de estatus, tal y como se pacta en las reuniones previas de los equipos de protocolo de los países anfitrión y visitante. En las imágenes del encuentro se pudo percibir la sorpresa de la reina Letizia ante la reverencia de la princesa, especialmente porque el príncipe Alberto no realizó ningún gesto similar y saludó con la familiaridad acostumbrada entre las casas reales europeas.
La propia princesa Chàrlene ha manifestado anteriormente en medios de comunicación de Sudáfrica, su país de origen, las dificultades que le genera la asimilación y cumplimiento de las estrictas e históricas normativas de protocolo que rigen las monarquías europeas, afirmando que prefiere construir sus propias pautas adaptadas a los tiempos actuales de comunicación inmediata y para la educación de sus hijos. A pesar de los retos personales y de salud que ha afrontado desde el inicio de su matrimonio, la presencia conjunta de Letizia y Chàrlene en Madrid proyectó una imagen de estabilidad, evocando de forma inevitable la antigua relación de amistad que compartieron en su momento la reina Victoria Eugenia de España y la princesa Grace Kelly de Mónaco.
