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Entramos en el salón de Gasparini, la zona del Palacio Real que han recorrido los Reyes y sus hijas junto al Papa

Tras recibir a León XIV, los Reyes se han trasladado hasta la Plaza de Oriente donde se han reencontrado con sus hijas

Entramos en el salón de Gasparini, la zona del Palacio Real que han recorrido los Reyes y sus hijas junto al Papa

Los Reyes y sus hijas en el Palacio Real. | Gtres

El papa León XIV ha llegado, pasadas las diez de la mañana, al Aeropuerto de Madrid. El Pontífice ha bajado del avión, donde se ha encontrado a los Reyes a los pies de la escalerilla. Tanto Letizia como Felipe han saludado a León XIV con mucho afecto y cariño y han comenzado a conversar con él mientras que ha sido recibido por distintas familias con las que ha conversado. Tras esto, se han trasladado hasta el Palacio Real, donde se han reencontrado con la princesa Leonor y la infanta Sofía, con quien han tenido una audiencia privada en uno de los salones más especiales, el de Gasparini.

El salón de Gasparini es, sin lugar a dudas, una de las obras cumbres del arte rococó en Europa y una de las estancias más espectaculares y célebres del Palacio Real de Madrid. Su nombre se debe a su creador, el artista napolitano Matteo Gasparini, quien fue pintor de cámara del rey Carlos III. El monarca le encargó el diseño integral de este espacio para que sirviera como su escurial o gabinete de etiqueta, el lugar donde el rey se vestía por las mañanas ante la corte siguiendo el estricto protocolo de la época.

Así es el salón Gasparini

Los Reyes y el Papa dentro del Palacio Real.

Lo que hace extraordinario al Salón Gasparini es que fue concebido como un todo armónico. Gasparini no solo decoró las paredes, sino que diseñó hasta el más mínimo detalle para que todo estuviera coordinado: desde el suelo de mármol hasta el techo, pasando por el mobiliario, las tapicerías, las lámparas y las maderas finas. Cada elemento habla el mismo idioma visual. Lo más famoso, por ejemplo, son sus paredes.

Las paredes están revestidas con una fastuosa tapicería de seda tejida con hilos de plata y oro, bordada con motivos vegetales, flores, frutos y detalles de inspiración chinesca (muy de moda en el siglo XVIII). La seda original se deterioró con el tiempo, pero a las puertas del siglo XXI se realizó una restauración histórica impecable que replicó exactamente el diseño original utilizando técnicas del siglo XVIII. El techo es una maravilla de estuco pintado que simula el cielo, rodeado por relieves que imitan una arquitectura fantástica trepada por plantas, flores, aves exóticas y querubines. Al mirarlo, da la sensación de estar bajo un cenador o jardín interior.

La zona del Palacio Real donde los Reyes y sus hijas disfrutan de la audiencia privada con el Papa

El salón Gasparini donde se reúnen los Reyes y sus hijas. | Patrimonio Nacional

El suelo fue diseñado también por Gasparini y se trata de un mosaico de mármoles de diferentes colores de canteras españolas —principalmente de Granada y Cabra— que dibuja formas geométricas y florales que replican de forma simétrica los motivos del techo. Los muebles de maderas preciosas con incrustaciones de bronce dorado y los colosales espejos de la Real Fábrica de Cristales de La Granja completan la estancia. Los espejos están decorados con estucos que parecen desbordarse del marco hacia el propio cristal.

En el centro del salón destaca una pieza de relojería excepcional: el Reloj del Pastor. Es un autómata del siglo XVIII creado por el genial relojero suizo Pierre Jaquet-Droz. Cuando el reloj da las horas, una figura de un pastor toca la flauta, un perro se mueve para vigilar a una oveja y otra figura escribe. Carlos III era un apasionado de la relojería, y esta pieza era una de sus mayores orgullos. Aunque nació como el vestidor privado de Carlos III, hoy en día el Salón Gasparini ya no tiene un uso cotidiano privado.

Actualmente, forma parte del recorrido turístico del Palacio Real y se utiliza en las grandes citas de Estado. Tras una cena de gala en el Comedor de Gala o una recepción en el Salón del Trono, es habitual que los Reyes de España y sus invitados —jefes de Estado extranjeros o altas autoridades— pasen al Salón Gasparini para tomar el café o el digestivo, sirviendo como un impresionante telón de fondo para la diplomacia al más alto nivel.

Sin duda alguna, el encuentro encuentro fluye con total naturalidad en español, un idioma que León XIV domina perfectamente, lo que ahorra la presencia de un intérprete y agiliza la complicidad en la charla. Como se ha mencionado, Leonor y Sofía visten de negro riguroso y formal, sentándose de forma erguida y manteniendo un tono de escucha atenta y máximo respeto. En los últimos minutos de la cita, se abre la puerta para que el Rey salude también al séquito papal que viaja con él, encabezado por el Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin. Una vez concluida esta hora de encuentro privado, todos se dirigen hacia los salones oficiales del Palacio para el Encuentro con las Autoridades y el Cuerpo Diplomático, donde ya se realizan los discursos públicos ante el Gobierno y el resto del Estado.

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