Letizia no abandona el blanco en la misa del Papa en la Sagrada Familia: recicla el vestido 'made in Spain' que ya lució en el Vaticano en 2025
Los Reyes se han trasladado, este mismo miércoles, para estar en Barcelona junto al Papa en su último acto

Letizia, en la misa en la Sagrada Familia. | EP
Los Reyes han llegado hoy puntuales al último acto del Papa en la Península. Tanto Felipe como Letizia se han adentrado en la Sagrada Familia para acudir a una misa en honor a Gaudí. Lo han hecho después de despedirse del Pontífice este mismo domingo en una homilía en la Plaza de Cibeles, donde estuvieron los Reyes junto a sus hijas. El sábado, además, fueron Letizia y Felipe quienes se encargaron de recibir al Pontífice en el Aeropuerto de Madrid-Barajas. Luego, se dirigieron hasta el Palacio Real donde estaban esperándoles la princesa y la infanta.
En sus dos días junto al Papa, la reina Letizia ha hecho uso de su privilegio de blanco, es decir, la capacidad que tienen, según el protocolo, las reinas católicas de dejar el negro de lado en sus vestimentas. Para esta ocasión, Letizia se ha enfundado el mismo vestido que ya lució en la misa de inicio del pontificado del Papa León XIV en la plaza de San Pedro. Además, lo ha combinado con unas perlas en sus orejas. En esta ocasión, al contrario que sucedió en septiembre de 2025, la reina no ha usado la mantilla que sí se puso para esta misa de homenaje y comienzo de una era. Se trata de un modelo de Redondo Brand —marca española—, de manga larga, y con escote asimétrico drapeado. Lo ha combinado con zapatos bajos de tacón sensato, en blanco, y su icónico bolsito kelly.
La reina Letizia y su estilo impoluto durante la visita del Papa
Durante el fin de semana, los looks de la reina Letizia estuvieron muy marcados por dos grandes eventos; la llegada del Papa a Madrid y la misa en la Plaza de Cibeles. El sábado, en la recepción oficial al Papa en el Palacio Real de Madrid, Letizia eligió un vestido blanco de encaje de estilo elegante y sobrio. Era un look muy protocolario, pensado para la ocasión, con manga larga, silueta recta y cinturón, dentro del conocido «privilegio del blanco», que permite a algunas reinas católicas vestir de ese color en presencia del Pontífice. Estaba firmado por The 2nd Skin Co y que combinó con unos stilettos en color blanco, pelo suelto y un bolsito kelly de la misma tonalidad.
El conjunto transmitía una imagen muy clásica y solemne, reforzada por accesorios discretos en tonos claros y un estilismo muy contenido, acorde al carácter institucional del acto. El domingo, durante la misa celebrada por el Papa, volvió a apostar por el blanco, pero con un estilo distinto: un vestido midi estructurado de la firma Self-Portrait, con mangas cortas, botonadura frontal y cinturón marcando la cintura. Una opción que se podía adquirir por Internet por algo más de 550 euros. Este segundo look era algo más moderno y ligero que el del sábado, aunque mantenía la misma idea de elegancia sobria y continuidad cromática. Lo acompañó con zapatos de tacón bajo y joyería muy discreta, probablemente perlas, en línea con la solemnidad del acto religioso.

Sin duda alguna, estos dos looks han marcado una misma narrativa; el predominio del blanco como símbolo de respeto y protocolo. Y, también, un estilo contenido, sin excesos de color. Además, sí que hubo una diferencia bastante clara entre el estilo más clásico del sábado y el diseño más moderno del domingo. Fue el domingo a última hora de la mañana cuando los Reyes se despidieron de León XIV. Así, el Papa protagonizó, esa misma tarde, una vigilia en la Plaza de Lima. Al día siguiente, se trasladó el lunes hasta el Bernabéu, donde disfrutó de una jornada de música y oraciones.
Fue el pasado martes cuando el Pontífice se dirigió hasta la ciudad condal. En estos dos días, ha visitado distintos centros de personas en riesgo de exclusión social, así como la cárcel de Brians II. Probablemente, uno de los momentos más emotivos se ha producido durante la mañana de este miércoles donde León XIV se ha dirigido hasta el Monasterio de Montserrat y se ha puesto a los pies de La Moreneta. Tras una rápida comida, el Pontífice ha recorrido las calles de la ciudad catalana hasta llegar a la Sagrada Familia para presidir la misa a favor de Gaudí. Mañana, el Papa pondrá rumbo hasta Gran Canaria y, luego, Tenerife, donde se despedirá de nuestro país junto al rey Felipe.
