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Los planes de Bad Bunny en Madrid cuando es Benito Martínez: de su cena con Marta Ortega en una casa de comidas vasca a su visita a Zara

El cantante, más allá de sus conciertos en la capital, ha salido a tomar algo por la ciudad y a hacer unas compras

Los planes de Bad Bunny en Madrid cuando es Benito Martínez: de su cena con Marta Ortega en una casa de comidas vasca a su visita a Zara

Bad Bunny, en una imagen de archivo. | EP

Bad Bunny se encuentra en Madrid ofreciendo su mejor versión. Con dos conciertos ya completados, el Wanda Metropolitano acogerá ocho shows más en los que el de Puerto Rico se ha propuesto hacer bailar a todos sus asistentes. El primero de ellos tuvo lugar el pasado sábado y, el segundo, el domingo. El lunes, el cantante aprovechó para descansar en un paso por Madrid que está siendo toda una incógnita. Y es que han sido contadas las ocasiones en las que hemos podido verle, a pesar que hacía unos cuantos años que no pisaba la capital.

Sin duda alguna, su visita ha desatado una auténtica locura en la capital. Con un despliegue sin precedentes de 10 conciertos programados en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, el artista puertorriqueño está pasando prácticamente todo el inicio del verano en la ciudad. Para alojarse durante tantas semanas de gira, el equipo del cantante ha blindado uno de los hoteles más exclusivos del mundo: el Mandarin Oriental Ritz. Allí ocupa una de las cotizadas suites de lujo, donde cuenta con total privacidad, un gimnasio privado y un chef a su disposición cuando prefiere no salir. Las inmediaciones del hotel se han convertido en un punto de peregrinación constante para los fans que esperan capturar una foto del artista entrando o saliendo de sus furgonetas con cristales tintados.

La cena de Bad Bunny y Marta Ortega en una restaurante vasco del barrio de Salamanca

Bad Bunny en su concierto del 30 de mayo. | EP

Aunque Bad Bunny intenta moverse con la máxima discreción y con un enorme equipo de seguridad, se le ha visto disfrutando de la milla de oro gastronómica de Madrid, concentrada sobre todo en el Barrio de Salamanca. Ha reservado espacios privados en locales de moda de cocina japonesa y mediterránea —sus favoritas cuando viaja— para cenar con su círculo íntimo tras los shows. Probablemente, su cita más especial fue con Marta Ortega. El cantante y la empresaria eligieron el restaurante Bascoat, un discreto y elegantísimo local en pleno Barrio de Salamanca que fusiona la cocina vasca tradicional con técnicas contemporáneas. Fue una reunión ultrasecreta a la que Bad Bunny acudió con su círculo más íntimo y Marta Ortega asistió para ejercer de anfitriona en la capital.

Detrás de Bascoat están Nagore Irazuegi —en la sala— y el chef Rodrigo García —en la cocina—. Esta pareja ya había triunfado rotundamente en Madrid con Arima, una taberna vasca en la calle Ponzano. Con Bascoat han dado el salto a la alta cocina madura, un proyecto que ha sido galardonado con 2 Soles Repsol y el premio TheFork Awards a la mejor apertura del país. El nombre Bascoat hace referencia al País Vasco en idioma gascón. El espacio está diseñado con una estética preciosa y minimalista que reinterpreta un caserío vasco: madera natural, piedra, pieles y una fachada cuyas hendiduras homenajean al mismísimo Monasterio de Aránzazu del escultor Jorge Oteiza. Es un local amplio pero muy exclusivo, diseñado para albergar a poco más de 50 comensales repartidos en apenas 11 mesas, lo que garantiza una intimidad total.

Entre 120 y 180 euros por persona

La propuesta culinaria es un viaje por el recetario vasco tradicional pero con sutiles toques cosmopolitas. No buscan los fuegos artificiales, sino que el producto sea el protagonista absoluto. El pastel de merluza, sus icónicas anchoas artesanales en salazón, los buñuelos de morcilla de Beasain o su tortilla de chorizo con el interior completamente líquido son algunos de los platos que no pueden perderse sus comensales. Además, siguiendo con la tradición de los mejores asadores, las piezas de rodaballo, besugo o la imponente txuleta de vaca vieja se presentan al comensal con su etiqueta de peso antes de ser cocinadas. Además, Nagore Irazuegi suele trinchar y emplatar los pescados a la vista del cliente con una delicadeza coreográfica.

Comer en Bascoat no es para todos los bolsillos; el precio medio por carta oscila entre los 120€ y los 180€ por persona, y también ofrecen un prestigioso menú degustación de unos 14 pases. También, a Benito Antonio Martínez Ocasio se le ha visto por la calle Fuencarral. El cantante se encargó, personalmente, de visitar la tienda de Zara, donde está expuesta la colección que ha sacado, en exclusiva, Inditex con el de Puerto Rico.

Los otros planes de Bad Bunny en Madrid: visitar su colección de Zara

Bad Bunny acudió a supervisar en persona cómo había quedado la espectacular recreación de su universo en una de las tiendas clave de la firma en el centro de Madrid. No hay que olvidar que esta colección no es un merchandising normal de concierto; incluye cazadoras de piel, camisas fluidas, pantalones de estética ochentera y accesorios que el propio Benito ha ayudado a diseñar. Ver al artista aparecer por allí, fuertemente escoltado pero con su habitual estilo relajado, revolucionó por completo la calle. Fuencarral encaja a la perfección con el rollo de Bad Bunny. Además de pasarse por Zara, la calle es el corazón del streetwear y las zapatillas de edición limitada en la capital —con tiendas como Foot District o las sedes de marcas de deporte con las que él mismo tiene contratos millonarios, como Adidas—.

Como decíamos, Bad Bunny lleva ya dos conciertos en la capital, después de pasar por Barcelona, donde solamente ofreció un par de shows. Fiel a su estilo rompedor, Bad Bunny no suele ofrecer un concierto convencional. El escenario principal cuenta con un despliegue de pantallas gigantes curvas con una resolución nunca antes vista en el estadio. Tener a una estrella mundial afincada durante más de dos semanas en Madrid ha generado un impacto brutal en la ciudad. El Metropolitano ha colgado el cartel de «entradas agotadas» en cada una de las 10 citas, reuniendo a unas 60.000 personas por noche —lo que supone un total de 600.000 espectadores a lo largo de la residencia—. Esto ha provocado un lleno absoluto en los hoteles de la capital debido a la cantidad de fans que viajan desde otras comunidades autónomas y países de Europa solo para verle.

Probablemente, uno de los elementos más polémicos ha sido La Casita. Funciona como un escenario secundario en formato acústico e íntimo, pero a la vez es una zona VIP exclusiva a pie de pista. Por ahí están pasando todas las celebridades nacionales e internacionales para bailar y beber de cara al público, convirtiéndose en un «concierto dentro del concierto» que inunda las redes sociales cada noche.

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