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Ester Expósito, sobre las críticas a 'La Casita': «El problema está en la mirada misógina»

La actriz ha hablado de los comentarios negativos sobre los invitados a ese escenario del concierto de Bad Bunny

Ester Expósito, sobre las críticas a ‘La Casita’: «El problema está en la mirada misógina»

Ester Expósito | Gtres

Una de las primeras celebridades en pronunciarse públicamente sobre la polémica de La Casita fue Ester Expósito, conocida por su papel en la serie Élite. La actriz madrileña acudió al primer concierto de Bad Bunny en la capital acompañada de la también intérprete María León, y aprovechó su presencia en Ibiza —donde se encontraba por compromisos de trabajo— para atender a varios medios de comunicación que la esperaban en la isla.

El 30 de mayo, Bad Bunny inauguró su primera noche en Madrid dentro de su gira mundial, respaldada por su sexto álbum de estudio DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Con este trabajo, el artista puertorriqueño escribió una página histórica al convertirse en el primer intérprete en español en alzarse con el premio Grammy al Álbum del Año. El recinto elegido para los espectáculos madrileños fue el Riyadh Air Metropolitano, donde el cantante tiene previsto ofrecer hasta diez noches consecutivas con todas las localidades agotadas.

El show, de concepto revolucionario, tiene a Puerto Rico como hilo conductor. Un total de 17 canciones que fusionan ritmos tradicionales con reguetón urbano conforman una propuesta que hizo mover a todos los presentes, incluidos quienes compartieron escenario con él en la parte más exclusiva del espectáculo: la llamada La Casita.

‘La Casita’: del homenaje a Puerto Rico al símbolo de estatus

El origen de este espacio se remonta al cortometraje que acompañó el lanzamiento del álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, en el que una vivienda humilde típica de la isla, protagonizada junto al actor Jacobo Morales, se convirtió en símbolo de la memoria colectiva puertorriqueña. La acogida tan positiva entre el público llevó al equipo creativo a recrear la estructura a tamaño real para integrarse en los conciertos. Con casi 13 metros de ancho, la construcción permite a sus visitantes moverse por el interior, asomarse al balcón e incluso acceder al tejado.

El momento cumbre llega durante el segundo acto del concierto, cuando Bad Bunny abandona el escenario principal para trasladarse a La Casita e interpretar desde allí algunos de sus temas más populares, como Tití me preguntó, Me porto bonito o Yo perreo sola. Su capacidad limitada —apenas unas pocas decenas de personas— es precisamente lo que la ha convertido en el espacio más codiciado de cada velada.

Bad Bunny en su concerto del 30 de mayo. | EP

A lo largo de la gira mundial han pasado por sus estancias nombres como LeBron James, Lionel Messi, Penélope Cruz, Javier Bardem, Pedro Pascal, Ricky Martin o Karol G. En los conciertos de Madrid, también se dejaron ver Ana de Armas, Hiba Abouk, Chiara Ferragni, Marta Ortega, Judeline, Los Javis, Lamine Yamal, María León y Ester Expósito, entre otros.

La polémica: críticas al perfil de los elegidos

Lo que nació como un homenaje a las raíces humildes de la isla no tardó en convertirse en foco de controversia. Desde el primer momento, las redes sociales se llenaron de voces críticas que señalaron la contradicción entre el discurso reivindicativo del artista y la selección de invitados. Muchos usuarios denunciaron que el equipo del cantante enviaba a uno de sus miembros a recorrer el recinto para elegir a los fans que accedían a La Casita, siguiendo aparentemente unos patrones físicos o de popularidad muy concretos. El término clasista se repitió con insistencia para describir la gestión del espacio exclusivo e incluso se habla de contradicciones del artista. Sin embargo, en respuesta al revuelo generado, el equipo del cantante introdujo cambios en los últimos conciertos y apostó por un perfil de asistentes diferente al que había generado polémica.

Los planes de Bad Bunny en Madrid cuando nadie le ve. EP

Ester Expósito se defiende: «El problema está en la mirada misógina»

Expósito reconoció que el concierto había sido «superdivertido» y que «lo dieron todo», pero admitió que el recuerdo de esa noche quedó empañado por la avalancha de comentarios negativos recibidos en los días siguientes. Sobre cómo llegó a subir a La Casita, explicó con sencillez que «te invitan y vas», aunque prefirió no entrar en los detalles del proceso de selección, reconociendo que «ese tema no sé cómo es».

La actriz fue contundente a la hora de situar el verdadero foco del problema: «El problema no es un baile de dos segundos, el problema está en la mirada y el juicio de una parte de la sociedad muy misógina». Expósito también apuntó directamente a quienes convierten las redes sociales en herramientas de ataque, afirmando que «el problema está en las personas que utilizan las redes para hacer daño» y que ahí es donde hay que poner el foco cuando se producen este tipo de situaciones.

La actriz tuvo que interrumpir sus declaraciones al ser requerida en el evento al que había acudido, pero dejó claro que, más allá del debate sobre quién sube o no a un escenario, el verdadero problema social reside en el uso malintencionado y misógino que una parte del público hace de las plataformas digitales.

Un debate que va más allá de un concierto

La controversia en torno a La Casita ha terminado por convertir una decisión artística y escenográfica en el reflejo de un debate social más amplio. Por un lado, muchos seguidores del artista consideran que la selección de invitados es «del todo contradictoria» con el discurso a favor del pueblo y la diversidad que Bad Bunny siempre ha promovido. Por otro, celebrities como Ester Expósito reclaman que el debate se desplace desde la presencia de famosos en un escenario hacia el uso irresponsable y misógino de las redes sociales.

Lo que comenzó como una puesta en escena destinada a rendir homenaje a la resiliencia del pueblo puertorriqueño se ha transformado, al menos en el imaginario colectivo de las redes, en un símbolo de estatus y exclusividad. Bad Bunny, que no esperaba que su gira española fuese a generar tanta controversia por razones negativas, no se ha pronunciado públicamente sobre el asunto. La gira continúa en Madrid con nueve noches más por delante y con la incógnita de si los cambios introducidos en el proceso de selección de La Casita terminarán por apaciguar los ánimos.

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