La isla española que han elegido Alice y Morata para su primera escapada: es Patrimonio de la Humanidad y su gastronomía tiene sabor propio
La pareja ha sido pillada en su escapada después de darle una nueva oportunidad a su relación

Alice y Morata, en una imagen de archivo. | EP
Alice Campello y Álvaro Morata se han reconciliado. Después de su última ruptura, el futbolista del Como y la empresaria le han vuelto a dar una nueva oportunidad a su relación. Una noticia que confirmaron al aparecer juntos en el concierto de Bad Bunny en Madrid, donde compartieron palco con Beatriz Espejel y Koke. Tras esto, se han dejado ver, en varias ocasiones, por las calles de la capital, confirmando, así, que su reconciliación es una realidad. Ahora, tal y como cuenta Javi de Hoyos, la pareja ha viajado hasta Menorca, donde han encontrado su refugio para vivir, en privado y en familia, esta segunda oportunidad.
Fue, también, el propio Hoyos quien confirmó que la vuelta de la pareja era una realidad, tras hablar con su entorno. «No puedo vivir sin ella, es la mujer de mi vida y la madre de mis hijos», aseguró que había confesado el propio futbolista. Para evitar especulaciones o malentendidos, la propia Alice Campello decidió entrar al trapo y comentó directamente en la publicación del periodista en Instagram, validando la información y dejando claras sus intenciones. «Gracias por tu amabilidad, tu delicadeza y tu capacidad de comprender a los demás… Y gracias también por todos los mensajes de apoyo y cariño de las personas que se alegran», escribió la italiana.
Alice y Morata se escapan tras su reconciliación
Para que no queden dudas de que han paralizado cualquier trámite de divorcio o separación de bienes —de hecho, Alice había dejado de ser administradora de las empresas del futbolista semanas atrás—, la pareja se ha dejado fotografiar paseando de la mano por la capital. Al ser abordados por la prensa durante una cena romántica, ambos se mostraron radiantes. El delantero miraba con adoración a su mujer mientras confirmaba que estaban «muy bien y muy felices», algo que la propia Alice reafirmó con una enorme sonrisa. Como la propia Alice explicó en algunas entrevistas previas, las rupturas de la pareja nunca se debieron a «motivos gordos» —como infidelidades o terceras personas—, sino a un desgaste emocional severo.
La modelo arrastraba problemas de salud mental y física no recuperados del todo tras el durísimo parto de su hija pequeña, Bella, mientras que Morata lidiaba con una enorme presión personal y profesional en los terrenos de juego. Al no saber gestionar ese cúmulo de estrés en común, optaron por distanciarse. Sin embargo, el profundo amor que se profesan y el motor de los cuatro hijos que tienen en común han terminado pesando más, devolviendo la estabilidad a una de las parejas más queridas del panorama futbolístico.
Menorca, un paraíso que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Ahora, se han marchado hasta Menorca donde cuentan con una auténtico paraíso para recuperar la llama del amor. Menorca es, sin duda, el secreto mejor guardado del archipiélago balear. A diferencia del ritmo frenético de Ibiza o las grandes dimensiones de Mallorca, Menorca ha sabido resistir al turismo de masas, manteniendo una atmósfera de calma,autenticidad y un respeto absoluto por la naturaleza. En 1993, la UNESCO declaró a Menorca Reserva de la Biosfera, un título que la isla se toma muy en serio. Gracias a planes ecológicos pioneros, se ha protegido el territorio limitando la construcción en la costa y promoviendo el ecoturismo. Es una isla verde, rural, con kilómetros de campos delimitados por las típicas paredes de piedra seca (parets seques).
Lo más fascinante de la geografía menorquina es que parece albergar dos mundos distintos dependiendo de hacia dónde mires. El sur es la zona más famosa. Aquí las calas son de arena blanca y fina, rodeadas de frondosos bosques de pinos y con unas aguas de un color azul turquesa tan cristalino que los barcos parecen flotar en el aire. Las reinas del sur son Cala Macarella, Macarelleta, Cala Turqueta y Cala Mitjana. El norte también cuenta con muchos adeptos; debido a la erosión de la Tramontana —el fuerte viento del norte—, esta costa es abrupta, rocosa y de colores rojizos o arcillosos. Sus playas son salvajes, magnéticas y de arena oscura. Destacan Cala Pregonda —que parece sacada de Marte—, Cavalleria o Algaiarens.

Menorca tiene una de las mayores densidades de yacimientos arqueológicos del mundo. Su impresionante cultura prehistórica, conocida como Menorca Talayótica, es oficialmente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Paseando por la isla encontrarás monumentos ciclópeos —hechos con enormes piedras encajadas en seco— que tienen más de 3.000 años, como los talayots —torres de vigilancia—, las navetas —tumbas colectivas como la famosa Naveta des Tudons— y las taulas —grandes santuarios con forma de «T» que son exclusivos de la isla—. La isla se articula en torno a dos núcleos urbanos principales, situados en extremos opuestos, que históricamente han rivalizado en belleza y poder.
La Ciutadella es la antigua capital. Es una ciudad señorial, aristocrática y de alma medieval. Su casco histórico es un laberinto de callejuelas empedradas, palacios color tierra, iglesias góticas y un puerto pequeño y encantador. Es el epicentro de las famosas fiestas de San Juan. Mahón es su capital actual. Su gran joya es su puerto natural, uno de los más grandes y estratégicos del mundo —codiciado durante siglos por ingleses y franceses—. Tiene un aire más cosmopolita, con arquitectura de influencia británica y una vibrante vida comercial.

Para los amantes del senderismo y la aventura, Menorca cuenta con el Camí de Cavalls (GR-223). Se trata de un sendero histórico de 185 kilómetros que da la vuelta completa a la isla siguiendo la línea de la costa. Antiguamente se usaba para la defensa y vigilancia a caballo; hoy está perfectamente señalizado y dividido en 20 etapas para recorrerlo a pie o en bicicleta de montaña, permitiéndote acceder a calas vírgenes a las que no se puede llegar en coche.
No te puedes ir de Menorca sin probar su producto estrella: el Queso Mahón-Menorca —con Denominación de Origen, de sabor intenso y salado por el viento del mar—. Su plato fuerte es la caldereta de langosta —el pueblo marinero de Fornells es el templo para degustarla— y para refrescarte, nada como una Pomada —la bebida típica de las fiestas patronales que mezcla ginebra menorquina Xoriguer con limonada natural—.
