Amparo, la mujer de José Sacristán que gestiona todo de su vida personal y profesional: «Es ella quien coge mi teléfono y maneja el dinero»
El histórico actor ha confesado que no tiene redes sociales ni tampoco se encarga de gestionar sus mensajes

Amparo y José Coronado, en una imagen de archivo. | EP
José Sacristán estuvo, este mismo lunes, en La revuelta. El archiconocido actor acudió como invitado al programa de David Broncano, donde contestó a todas las preguntas que le hicieron, también a aquellas relacionadas con su dinero y sus relaciones sexuales. De esta manera, Sacristán contestó a todo con pelos y señales, poniendo en valor el trabajo que hace su mujer, Amparo, a quien no dejó de mencionar en ningún momento. Y es que, como él mismo confirmó, es ella quien lleva las riendas de su casa y, también, de su vida personal y profesional.
Es más, José confesó que no tiene móvil y que es su mujer quien responde a sus llamadas, tanto de trabajo como de sus amigos. Además, cuando Broncano se quiso interesar por su dinero y patrimonio, Sacristán volvió a mencionar a su pareja, quien gestiona sus ahorros. Es más, hizo referencia a su historia personal, la de sus padres, quien su progenitor traía el dinero a casa, en un sobre, directamente a su mujer. «Era ella quien gestionaba la economía familiar», contó en TVE.
José Sacristán no tiene móvil ni redes sociales
Amparo Pascual, más allá de la mujer de José Sacristán, es uno de los grandes nombres del mundo de las artes escénicas. Amparo Pascual es, ante todo, una mujer de teatro con mayúsculas. Su carrera se ha desarrollado principalmente sobre las tablas y detrás de ellas. Ha trabajado en prestigiosos montajes para el Centro Dramático Nacional (CDN) y la Compañía Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas. A lo largo de su carrera ha sido dirigida por nombres clave de la cultura española como Pilar Miró, José Carlos Plaza o Guillermo Heras.
Además de actuar, posee una sólida faceta como ayudante de dirección en óperas, zarzuelas y numerosas obras de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Es también miembro fundador de la Academia de las Artes Escénicas de España. José Sacristán y Amparo Pascual cruzaron sus caminos en 1995, cuando ambos ya contaban con una trayectoria vital y profesional muy asentada —Sacristán estuvo casado previamente con Isabel Medel, madre de sus dos hijos mayores, y tuvo una relación posterior con la francesa Liliane Méric, madre de su tercera hija—.
Amparo, la mujer que gestiona su vida
El amor entre Amparo y José se consolidó de manera discreta. Aunque llevaban más de una década conviviendo, decidieron casarse en mayo de 2008. Lo hicieron de una forma muy cinematográfica y en absoluto secreto: en la Embajada de España en Buenos Aires, aprovechando que el actor se encontraba en Argentina representando una obra de teatro junto a Héctor Alterio, manteniéndose completamente a salvo de la prensa del corazón española. Como mencionábamos a raíz de los comentarios de María Galiana, la dinámica de la pareja funciona gracias a que Amparo ha asumido de forma generosa la gestión del mundo real para que Sacristán pueda centrarse en su arte.
Dado que el actor no tiene teléfono móvil, Amparo es, literalmente, su secretaria, mánager y el único puente de comunicación con directores, periodistas o amigos. El propio Sacristán ha confesado recientemente en televisión —en su visita a La revuelta de Broncano— que él no se encarga de las cuentas ni de la burocracia. Sigue el modelo que vio en su infancia, donde su padre le daba el sueldo a su madre para que lo administrara; en su caso, es Amparo quien pilota toda la intendencia económica y logística del hogar. Para el veterano actor, Amparo es sencillamente su salvavidas. Él mismo lo resumió de forma conmovedora en uno de sus discursos más recordados. «Y a Amparo, que esté, que estemos… porque sin ella, sin su amor y su cuidado, no me quedaría otra que echar el hato y retirarme», resaltó sobre ella.
José y Amparo se conocieron en 1995. Para entonces, José Sacristán ya era un actor consagrado, un mito del cine y el teatro español, que rondaba los 58 años y arrastraba dos separaciones sentimentales importantes. Amparo, por su parte, era una mujer de teatro respetadísima dentro de la profesión como actriz, ayudante de dirección y gestora cultural. La chispa no surgió en un evento social, sino trabajando. Descubrieron rápidamente que compartían la misma forma de entender la vida, la cultura y la profesión. Desde ese momento se volvieron inseparables, convirtiendo su hogar en un refugio intelectual lleno de libros, guiones y música.
A pesar de llevar trece años de convivencia impecable y ser una de las parejas más estables del panorama artístico, no sentían la necesidad de formalizar su relación ante la ley… hasta que el destino los llevó al otro lado del charco. En mayo de 2008, Sacristán se encontraba en Argentina de gira teatral. Fue allí, en Buenos Aires —una ciudad que ambos adoran—, donde decidieron casarse en el más absoluto secreto. La ceremonia fue íntima, civil y se celebró en la Embajada de España en la capital argentina. Lograron lo que parecía imposible para un actor de su calibre: casarse sin que un solo fotógrafo o periodista de la prensa del corazón se enterara, celebrando su amor estrictamente para ellos y sus íntimos.
Lo que hace única su historia de amor es el engranaje perfecto que han construido en su día a día. Sacristán es un hombre «a la antigua», hipocondríaco confeso, melancólico en ocasiones y completamente analógico —sin teléfono móvil ni redes sociales—. Amparo no solo es su esposa; es su cordón umbilical con el mundo real.
Él ha declarado en numerosas ocasiones que Amparo es quien pone orden a su caos, quien gestiona su agenda y quien frena sus ansiedades. No es una dependencia sumisa, sino un pacto de cuidado mutuo nacido del amor. Sacristán es plenamente consciente de la suerte que tiene y, cada vez que sube a un escenario a recoger un premio honorífico, sus palabras de agradecimiento más profundas son siempre para ella.
